Hay optimismo en el pequeño municipio de Driebes, en Guadalajara, con la campaña de micromecenazgo lanzada para “salvar” el yacimiento de la ciudad romana de Caraca, un emblemático asentamiento, único en la provincia, donde los arqueólogos trabajan desde hace diez años. El Ayuntamiento necesita unos 70.000 euros para comprar y expropiar dos terrenos privados que ocupan unas cinco hectáreas y ampliar así las excavaciones en una zona donde puede haber “vestigios únicos”.
Después de que la Diputación de Guadalajara haya anunciado que aportará 35.000 euros para este objetivo, algo más de la mitad del coste estimado de los dos terrenos, el Ayuntamiento ha cifrado en 30.000 euros el dinero que ahora necesita para continuar con las excavaciones. Ya ha recaudado más de 24.000 euros en 200 aportaciones. Eso en tan solo tres días. Estará activa hasta el 28 de febrero.
De hecho, el teniente de alcalde y concejal de Cultura, José Luis Aguado, ha avanzado que si finalmente se logran más fondos de los requeridos para la adquisición de los terrenos, se destinará este dinero a financiar los gastos de las siguientes intervenciones arqueológicas en Caraca.
La campaña de micromecenazgo ‘Salvemos la ciudad roamana de Caraca’ arrancó el pasado lunes y el Ayuntamiento la ha impulsado en dos conferencias en el Museo de Guadalajara y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Un “excepcional” patrimonio histórico“
Durante la conferencia del lunes en el Museo de Guadalajara la diputada de Cultura, Sabrina Escribano, dio a conocer la noticia de que la Diputación provincial de Guadalajara destinará 35.000 euros. “El Ayuntamiento de Driebes agradece de corazón este gran anuncio, que implica un paso importante en la protección de este excepcional patrimonio histórico”, agrega el edil.
Ahora, el Ayuntamiento vuelve a animar a la sociedad civil, empresas, asociaciones y la ciudadanía en general a colaborar con el objetivo mínimo de la campaña de micromecenzago de 30.000 euros que permitiría la adquisición de la totalidad de los terrenos en los que se ubican las estructuras más relevantes de la antigua ciudad romana de Caraca.
El yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) hace justo dos años y las nueve excavaciones arqueológicas realizadas en diez años han demostrado que esta ciudad perdida es “un yacimiento fascinante”. Sin embargo, ahora atraviesa un momento crítico, pues el Ayuntamiento de Driebes necesita expropiar los terrenos para poder continuar las excavaciones en este yacimiento arqueológico del Cerro de la Virgen de la Muela, garantizando así “su conservación, protección y difusión”.
Esto implica un desembolso económico que un ayuntamiento con 331 habitantes no puede costear en solitario y por ello el ayuntamiento busca mecenas que se unan a una causa “que es de todos y para todos”.
Sobre Caraca
La antigua ciudad de Caraca se localiza en un emplazamiento frecuentado desde tiempos de los cazadores-recolectores del Paleolítico hasta la época visigoda. Entre su legado destaca un depósito de objetos de plata enterrado en el siglo III a.C. por los carpetanos: el Tesoro de Driebes, que se expone en el Museo Arqueológico Nacional.
Este enclave y su entorno fueron testigo de importantes episodios históricos. Enfrentó a los carpetanos con figuras como el general romano Sertorio, quien finalmente la conquistó en el año 77 a.C., según relata Plutarco y es posible que en su entorno se produjera la Batalla del Tajo entre Aníbal y una coalición de pueblos hispanos liderada por los carpetanos en el año 220 a. C. Todo esto convierte a Caraca en un referente arqueológico de enorme valor.
La incorporación del territorio a Roma en el siglo II a.C. dio paso a un lento proceso de romanización. Caraca se transformó gradualmente en una ciudad con las infraestructuras propias del modelo romano. En su momento de mayor esplendor (siglos I-II d.C.), se edificaron termas públicas, el foro, viviendas, un ustrinum (pira funeraria) de grandes dimensiones y un acueducto de más de tres kilómetros que abastecía a la ciudad desde el manantial de Lucos. Esta obra, construida en opus caementicium, representa la eficacia de la ingeniería hidráulica romana.
A partir de mediados del siglo II d.C., Caraca entró en declive. Los edificios públicos perdieron su función original y se reutilizaron como espacios de hábitat. Finalmente, la población se desplazó hacia el entorno rural.
Después del abandono, en los siglos VI-VII d.C., a los pies del cerro, se estableció una necrópolis visigoda con cientos de tumbas orientadas en sentido este-oeste. Algunas de estas son tumbas de cista construidas con lajas de piedra y otras son fosas simples recubiertas de grandes losas de piedra yesífera.
Es en esta necrópolis donde ahora se desarrollan los trabajos arqueológicos, a la espera de que el Ayuntamiento pueda adquirir los terrenos para continuar con las excavaciones en el cerro donde se encuentra el núcleo principal y los “vestigios únicos” de la ciudad romana.