Intoxicaciones en el Hospital de Toledo: critican que el Sescam no haga unas pruebas “que cuestan 544 euros”
Cuando ha transcurrido más de un año desde que surgieron los primeros casos de empleados enfermos, todavía no se ha dado con el motivo que aún hoy causa intoxicaciones a quienes trabajan en el Laboratorio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario de Toledo (HUT).
Después de que en diciembre el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitiera un informe que descartaba el riesgo radiológico ionizante, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha reclamado a la Gerencia que lleve a cabo pruebas de radiación no ionizante, las cuales deben ser realizadas por alguna empresa especializada externa.
En un comunicado, CSIF ha lamentado que el Sescam continúe sin realizar mediciones de radiaciones no ionizantes en la zona de laboratorios del Hospital Universitario de Toledo (HUT) como posible causa de las intoxicaciones que a día de hoy siguen sufriendo los trabajadores.
Por ello, ha sido el propio sindicato quien ha pedido presupuesto a una empresa especializada, cuyo coste para evaluar campos eléctricos alternos, campos magnéticos alternos, campos eléctricos continuos (electrostática), campos magnéticos continuos (magnetostática), ondas electromagnéticas e interferencias electromagnéticas de tensión/corriente en la instalación eléctrica sería de 544 euros.
“Es tremendamente indignante esta inacción. Ni siquiera estamos hablando de cantidades desorbitadas para seguir descartando factores de riesgo”, señala Victoria Gutiérrez, responsable de CSIF Sanidad Toledo. Es más, la Central Sindical asegura que está dispuesta a costear estas mediciones.
Trabajadores que siguen enfermando
Mientras tanto, “los trabajadores siguen enfermando y de hecho las analíticas a las que se someten muestran valores alterados de ácido acético, metanol, proteinogramas, bajos niveles de reticulocitos, disfunciones tiroideas e inflamaciones inespecíficas o ácido fórmico elevado”, explica CSIF.
Las primeras intoxicaciones se produjeron el 27 de noviembre de 2024, cuando dos trabajadores tuvieron que recibir atención sanitaria tras estar expuestos a una sustancia no identificada y se llegaron a presentar, en un primer momento, decenas de partes de accidente laboral por afecciones faríngeas, respiratorias, oculares o cutáneas.
Pese al cierre temporal de la sala de tallado, la restricción del uso del formaldehído, la aplicación de ventilación y protección química, la revisión de todo el sistema de climatización y el servicio de electromedicina, las mediciones de todas las máquinas y aparatos del Laboratorio y la búsqueda de sustancias químicas volátiles sin que haya habido resultados concluyentes, la sintomatología “persiste sin conocerse cuál es el foco de las intoxicaciones”, apuntaban desde el sindicato el pasado mes de noviembre.
Por eso, el sindicato ya ha reclamado que se proceda a reducir la periodicidad anual de la vigilancia de la salud a los profesionales de los laboratorios a analíticas trimestrales y que los resultados obtenidos se recojan en su historial clínico-laboral.
“No vamos a dejar que el infierno que están sufriendo los trabajadores caiga en el olvido, siguen enfermando. Es preciso conocer cuál es el foco de las intoxicaciones”, concluye Gutiérrez.