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La consejera de Sanidad de Castilla y León pide que se fijen los estándares “máximos y mínimos” para avanzar en la desescalada

La consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado, ha solicitado este miércoles que se fijen los estándares “máximos y mínimos” para avanzar en la desescalada. Esta y otras cuestiones va a plantear la titular de Sanidad al Ministerio durante el consejo interterritorial de esta tarde. “Hay que establecer indicadores que nos permitan medir la situación y estándares mínimos y máximos para considerar que una fase está consolidada y que podemos pasar a la siguiente fase”, ha explicado Casado, quien ha valorado positivamente los primeros planteamientos de la desescalada.

La consejera ha insistido en la importancia de conocer estos estándares. “Es como si nos dicen que tenemos que conducir despacio. ¿A cuánta velocidad? ¿A treinta kilómetros por hora, a 40, a 90?”, ha interrogado Casado. “No hemos tenido oportunidad de tratar dudas específicas que tenemos, elementos que creemos que no están definidos como la extensión de los test y el uso generalizado o no de mascarillas”, ha agregado la titular de Sanidad.

El proyecto, aunque plantea la desescalada por provincias, posibilita la segmentación geográfica en Zonas Básicas de Salud, la principal apuesta de la Junta de Castilla y León para ir “a diferentes velocidades” dentro de la misma provincia. “¿Por qué somos tan raros en Castilla y León? Tenemos la población más dispersa y el territorio más grande de toda España. Es muy importante tener unidades más pequeñas a las de la provincia”, ha destacado Casado.

“No queremos tener a nuestros habitantes del medio rural aislados, bastante aislados están”, ha solicitado la consejera, que cree que no habrá “ningún problema” porque es una demanda “entendible”.

Entre cada fases habrá, como mínimo, 15 días de separación, un periodo aceptable para la Junta porque permitirá evaluar “si hay algún problema”. “El ministerio aprobará el cambio de fase a través de la propuesta de las Comunidades Autónomas”. De todas formas, las fechas son “orientativas” y la duración de cada fase dependerá de la evolución de los indicadores. “Que nadie piense que el 22 de junio todo el país estará en fase 3, aunque ojalá”, ha reflexionado Casado. “La transición a una nueva fase va a depender mucho de nuestro comportamiento”.

“No estamos haciendo carreras”

La consejera ha apostado por el “equilibrio” entre el desconfinamiento y el control para evitar un repunte de la epidemia. “No estamos haciendo carreras con nadie, solo con el coronavirus. Tenemos que buscar el equilibrio y ser prudentes”, ha apelado Casado.

Todavía es pronto para aventurar fechas concretas, pero Casado ha insistido en la importancia de mantener 2 metros de seguridad entre las personas y no hablar tanto de “menor afluencia” en las terrazas o tiendas. “Creemos que lo vamos a hacer bien, pero también es verdad que preferimos cierto nivel de cautela que no lanzarnos y dar marcha atrás, que sería terrible para el sistema sanitario y para la economía”, ha pedido.

“Hay algo al que tenemos que pedir permiso, que es el coronavirus. Si todo va bien y se ajusta, si vamos bajando, se hará la desescalada bien, pero depende de que todo funcione muy bien, que respetemos las medidas que hemos repetido hasta la saciedad”, ha indicado Casado.

Vuelta a la normalidad en los hospitales

Los hospitales intentan, poco a poco, volver a la normalidad, y prevén continuar con las citas que estaban previstas para marzo o abril y que se tuvieron que cancelar por la epidemia. Actualmente los gerentes están “inmersos” en estudiar la desescalada de las plantas y después comenzará el plan de contingencia para atender las listas de espera, que habrán crecido mucho. Sin embargo, la consejera ha solicitado paciencia a los usuarios y ha instado al “equilibrio entre el descanso de los trabajadores y volver a la normalidad”. Se va a intentar que el verano sea más o menos normal, aunque los sanitarios deberán “descansar un poco, porque todo esto ha sido muy duro”.