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“La LOMCE es una copia de la ley de educación catalana, excepto en el idioma y la religión”

Rosa Cañadell se jubila después de siete años como cara visible del principal sindicato de profesores de la enseñanza pública en Cataluña, USTEC-STEs, y concluye una carrera profesional vinculada al mundo de la formación profesional. La semana en que pasa el relevo sindical a Ana Elvira Sánchez, nos recibe en su casa para pasar revista a la situación que vive el profesorado en concreto y, más en general, la educación en Cataluña.

El conjunto del sistema educativo ha mejorado o ha empeorado, desde que se puso al frente de USTEC?

Estamos peor. Cuando entré en la profesión, en los años ochenta, había muchas carencias, pero en poco tiempo se fueron implementando recursos, infraestructuras, salarios, se mejoró el número de alumnos por aula, la posibilidad de hacer pequeños proyectos... Pero esta evolución encuentra un punto de inflexión ideológico, antes de los recortes, que es la LEC. Es el primer intento de transformar el paradigma de escuela pública, democrática, participativa, laica y catalana-la carta de presentación de nuestro sistema-en un modelo de privatización y mercantilización. La LEC inaugura el neoliberalismo a la educación.

¿Privatización en qué sentido? Ponga ejemplos.

La elección de centros concertados. Elegirlos implica que tienes más dinero y que quieres una escuela de élite. Si pagas, la tienes. Esto es el mercado. La libertad de comprar lo que quieras. En función del dinero que tienes, evidentemente.

Pero antes de que se aprobara la LEC también se concertaban centros.

Sí, pero los conciertos eran subsidiarios en los centros públicos, es decir, que allí donde no llegaban los centros públicos, se podía concertar, aunque a veces se hacía. Con la LEC queda claro que el sistema educativo lo forman las escuelas públicas y las privadas-concertadas, como si estuvieran en la misma categoría. El departamento tiene la obligación de garantizarte una plaza, pero no tiene por qué ser pública.

Sin embargo, la LEC es una normativa aprobada por una mayoria parlamentaria, un consenso sin demasiado precedentes y que se mucha gente considera fundamental a la hora de legislar en materia educativa. ¿Usted opta por replantearla?

A ver, es curioso porque ahora, por ejemplo, se está atacando a la LOMCE. En esto hay un gran consenso: todos los partidos catalanes, los Movimientos de Renovación Pedagógica, CCOO... Pero resulta que el 90% de la LOMCE es exactamente lo mismo que la LEC, excepto en lo que respecta al catalán y la religión evaluable. Toda la concepción de lo que es la educación, de la gestión, del papel de la dirección, de la evaluación... todo está en la LEC. Si se hace desde Madrid todos se tiran de los pelos, pero aquí la pactaron CiU y PSC y el tripartito le dio su apoyo. Creo que muchos políticos no sabían de qué hablaban. Cuando se hablaba de autonomía de centros, todo el mundo estaba de acuerdo, pero si mirabas la letra pequeña veías que no se hablaba de eso, sino de dotar de autoridad a los directores.

Ahora esta parte del decreto de plantillas elaborado por el departamento de Enseñanza, que dará más margen al director para contratar en función de las necesidades de su centro, según dice la consellera Irene Rigau. Usted en más de una ocasión ha dicho que esto no tiene nada que ver con la tan reivindicada autonomía de centros. ¿Por qué?

El director podrá elegir perfiles, guardar plazas para perfiles específicos, escoger interinos y hacer lo mismo directamente con los sustitutos. La autonomía de centros había sido siempre que el equipo de profesorado, con plaza fija en la escuela, pudiera constuir proyectos, adaptarse al alumnado, al barrio, a las familias... A menudo se hacían proyectos sin el permiso de la Generalitat, innovaciones que luego el propio departamento reconocía. Eran iniciativas que salían del profesorado, del claustro, del equipo pedagógico, no del director. Ahora con el decreto el profesorado se pondrá en competencia. No me escojerán en función de los puntos que tengo y los años que llevo -un criterio más o menos bonito, pero objetivo-, sino de si convenzo al director o si he ido a la última huelga.

O de si eres el más adecuado o el mejor.

¿El mejor según quién? ¿Según el director? ¿Como lo sabrá? Por no hablar de la diversidad y heterogeneidad del profesorado y de las metodologías. En todo caso, no puede quedar en manos de una sola persona, por muy buena que sea.

¿Le parecería bien el cambio en el modelo de contratación si hubiera más control sobre la dirección? ¿Si fuera el claustro, por ejemplo, quien diera el visto bueno?

Aquí, en Cataluña, tenemos un sistema de funcionariado que asegura los derechos laborales, lo que da estabilidad al sistema educativo. Por tanto, no veo ninguna razón por la que esto se deba cambiar. Hablamos de estadísticas: los alumnos de los centros privados concertados, que hace años que eligen plantilla a dedo y que despiden cuando quieren, no obtienen mejores resultados que los de los públicos. Por tanto, es falso afirmar que si el director puede elegir los mejores la educación funcionará mejor.

Con el inicio del curso publicábamos un reportaje en el que explicábamos cómo los maestros están tirando de vocación para garantizar la calidad en las aulas. ¿Lo comparte?

Sí. Quien hace posible que la calidad de la educación siga siendo buena es el profesorado, a pesar del empeoramiento de sus condiciones, al igual que el esfuerzo de las familias, que también hacen más de lo que toca. Ponen parches allí donde la Administración saca el dinero.

¿Cuál ha sido el recorte que ha perjudicado más la tarea docente?

No hay una. Lo que afecta es la suma: si haces una hora lectiva más no pasa nada; si haces dos... Un alumno más en clase se puede permitir, pero llevamos un aumento del 20%. Por un maestro menos en un centro no pasa nada, pero hay escuelas que han perdido seis o siete. Esto hace que no puedas atender bien la diversidad o los pequeños grupos, o que no puedas programar o corregir bien. Trabajas más y cobras menos.

Este curso se han cubierto todas las jubilaciones. La consejera sostiene que es un punto de inflexión en las políticas de ajuste presupuestario. ¿Confía en ello?

Deseo que sea verdad, como lo de los brotes verdes. Pero no veo ninguna medida, desde la perspectiva socioeconómica global, que apunte hacia aquí. Si no se persigue el fraude fiscal o si no se deja de rescatar a los bancos no habrá dinero público y, por tanto, no se remontará.

Imaginemos, sin embargo, que la consejera lleva razón y que volvemos al escenario presupuestario de los años 2007 o 2008. ¿Habría que hacer reformas de todos modos? Entonces ya había fracaso escolar.

La educación no estaba tan mal como se ha venido diciendo. No hemos estado nunca en el frente del ranking pero tampoco en la cola. Con los PISA tampoco, y mira que no son la palabra de dios. Sí que estábamos, en cambio, al frente de la cantidad de dinero invertido en educación por persona. Si queremos estar al nivel europeo, debemos estarlo en financiación. Incluso Cataluña está por debajo de la media del Estado en esta cuestión. Cuando lleguemos a este nivel, entonces pensemos en qué invertir el dinero. Se pueden mejorar muchas cosas, pero sin recursos todo son palabras al viento. Está archidemostrada la relación entre las carencias económicas y los resultados escolares. ¡Destinemos más recursos a las escuelas de entornos desfavorecidos!

¿Debemos confiar en la escuela para equilibrar las desigualdades sociales?

La escuela pública tiene la obligación de compensar en el ámbito escolar las desigualdades sociales. Debe dar a todos la mismas oportunidades, y esto quiere decir compensar. Si garantizas las mismas oportunidades en la franja social baja, sus generaciones futuras podrán acceder a la movilidad social. Es lo que ocurrió con los hijos de la inmigración de los 60 y 70. Difícilmente se podría volver a repetir ahora.

Cuando se habla de equidad menudo salen a debate las becas comedor, y ahora la malnutrición infantil. ¿Es una realidad o es alarmismo?

Es una realidad. Hay centros que detectan niños que no están bien nutridos, que pasan hambre, que no desayunan, que comen poco. Esto no se había dado nunca. Es un grado elevado de pobreza que se quiere tapar.

El comedor representa menos de un 10% de las comidas anuales de un niño. De nuevo aparece la misma pregunta: ¿es capaz la escuela de equilibrar las desigualdades?

La misma respuesta. Aunque no solucionamos la pobreza, debemos ganatir que la escolarización sea en condiciones para todos, y no lo es si no tienen acceso a una comida como es el día.

El acceso a los comedores se ha visto perjudicado también por la jornada continuada , porque muchos institutos no dan clase a la tarde y por lo tanto no come en el centro. ¿Qué le parece?

La jornada continuada no es ni mejor ni peor desde una perspectiva pedagógica. Pero para hacerla adecuadamente se necesitan muchas condiciones: actividades extraescolares para las niñas y niños que no lo pueden pagar, comedores... Si no se agravan las diferencias sociales y, por tanto, las escolares. De todos modos, la jornada continuada tampoco ha sido una de las demandas básicas del profesorado. Yo creo que el departamento la concedió como compensación por los recortes que estaba aplicando, y también porque se ahorra dinero.

Ha pasado 7 años al frente de un sindicato. ¿Siempre ha percibido que la sociedad defendiera la escuela pública o vamos tarde como ciudadanos?

En positivo, con la crisis se ha logrado colocar la educación como una demanda social. Antes parecía que sólo era cosa de los maestros, y ahora se implican las familias y la sociedad en general, porque ven que es importante para todos. Pero sí, llegamos tarde. La LEC ya fue una mala noticia porque permite las cosas que se están haciendo ahora, como el cierre de escuelas públicas. Esto no se hubiera podido hacer si las concertadas siguieran siendo subsidiarias. La LEC no debería haberse aprobado desde la izquierda.

En una rueda de prensa posterior a una de las cumbres en defensa de la inmersión lingüística, el secretario general del PSC, Pere Navarro, dijo que si fuera por él la LEC no debería permitir los conciertos a las escuelas que segregan por sexo. ¿Ahora mismo, la sociedad permitiría que se aprobara una ley permisiva en este aspecto?

Sería muy difícil. Es que la LEC es como una ley de CiU que la hizo el tripartito, y algunos de los partidos del Gobierno no lo pelearon suficiente. Si ahora la LEC la presentara CiU tendría muchísima más oposición. Porque era una ley neoliberal maquillada de izquierdas.

Para terminar. El Once de Septiembre muchos independentistas aprovecharon la Via Catalana para lucir la camiseta amarilla en defensa de la educación pública. Una parte de la Via, de hecho, rodeó la escuela Progrés de Badalona también en defensa de la escuela pública. ¿Hay que introducir el debate de qué escuela queremos en el proceso soberanista ?

Primero debemos tener claro hacia dónde va el proceso, para luego hablar de qué escuela queremos. Pero no hace falta que nos den la independencia para hacerlo. Ya se puede hablar a pesar de la autonomía que tenemos. Es ahora que debemos construir la escuela que Cataluña quiere y necesita. Dejarlo todo el día D es una falacia. Tenemos que mejorarlo aquí y ahora.

Rosa Cañadell se jubila después de siete años como cara visible del principal sindicato de profesores de la enseñanza pública en Cataluña, USTEC-STEs, y concluye una carrera profesional vinculada al mundo de la formación profesional. La semana en que pasa el relevo sindical a Ana Elvira Sánchez, nos recibe en su casa para pasar revista a la situación que vive el profesorado en concreto y, más en general, la educación en Cataluña.

El conjunto del sistema educativo ha mejorado o ha empeorado, desde que se puso al frente de USTEC?