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Sánchez confirma que presidirá la mesa de diálogo y da oxígeno a ERC

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha confirmado su presencia en la mesa de diálogo que reunirá al Gobierno y la Generalitat el próximo miércoles en Barcelona, un anuncio que llega después de varias jornadas de incertidumbre y que da un balón de oxígeno vital a ERC. Sánchez había esquivado hasta ahora concretar si acudiría o no, pese a que había definido el resto de su delegación, formada por cinco ministros y la vicepresidena Yolanda Díaz. Por su parte el president Pere Aragonès y su equipo exigían la presencia de Sánchez y afirmaban que no contemplaban que no acudiera, mientras sus socios de Junts aumentaban la presión.

Los republicanos han vivido este lunes una jornada de nervios antes de que Sánchez confirmara su presencia. Por un lado, el Gobierno mantenía hasta el último momento las dudas sobre la composición final de la delegación en la reunión, lo que a juicio de los independentistas tenía como objeto rebajar el perfil del encuentro. Por el otro lado, sus socios de Junts, que han pasado los primeros 100 días de mandato lanzando críticas y poniendo distancia con la mesa, exigían este lunes a Aragonès que no acudiese al encuentro si Sánchez acababa dando plantón.

"No contemplamos que Sánchez no acuda y de momento no tenemos ninguna razón para pensar que no vendrá", afirmaban en en Palau de la Generalitat este mismo lunes por la tarde. Es el mensaje que ha repetido el equipo de Aragonès machaconamente las últimas semanas, ante la constatación de que en la mesa no se acababa de cerrar ni la fecha, ni la composición, ni el orden del día. Y pese a todo, Aragonès continuaba asegurando que él sí participaría, como una fórmula para exigir a Sánchez que viajase a Barcelona. "Consideramos que es importante que vayan ambos presidentes, apuntaban en el Palau.

Sin embargo fuentes del equipo de Presidència reconocían con la boca pequeña que, de confirmarse la ausencia de Sánchez, el escenario previsto sería diferente, por lo que volverían a pensar si tenía sentido que Aragonès acudiera o no en persona. No hacerlo podría significar dejar la representación en manos de Jordi Puigneró, líder de Junts, algo que para ERC era una opción pésima, tanto por darle protagonismo al rival como por dejar al frente de la mesa a sus más acérrimos críticos. Pero que Aragonès acudiese sin Sánchez rompía la simetría institucional que siempre han querido otorgarle al foro.

Finalmente ERC ha visto colmadas sus expectativas tras el anuncio de Sánchez, que remarca el compromiso del Gobierno con el proceso de diálogo y arrincona a Junts. Según ha anunciado Sánchez y han confirmado fuentes del Palau de la Generalitat, el encuentro comenzará con una reunión entre los presidentes, al que luego seguirá el cara a cara entre las delegaciones. El primer encuentro entre los jefes de gobierno "servirá para situar los objetivos y la metodología de la mesa para la resolución del conflicto político, que se reunirá a continuación", ha explicado el Govern.

La sensación en ERC en los últimos días, desde la manifestación de la Diada el pasado sábado y hasta este lunes, era de estar bajo la máxima presión. De ambos lados, PSOE y Junts, veían un intento de rebajar el perfil político del encuentro en Barcelona. Sin embargo, la consigna que se extendía tanto en el partido como en la Presidència de la Generalitat era no solo la de aguantar, sino la de redoblar la apuesta por la mesa de diálogo y subrayar su importancia tanto como se pudiera. Para comenzar, ya desde la semana pasada todos los cargos alineados con ERC hicieron un esfuerzo por referirse al foro como "mesa de negociación" y no "de diálogo". Aragonès además describió la negociación el pasado viernes como un hito que "Catalunya no había conseguido nunca antes".

Este lunes el mensaje del partido continuaba siendo dar al encuentro en Barcelona el mayor perfil posible. "Comenzamos una semana importantísima", ha asegurado la portavoz republicana, Marta Vilalta, quien ha asegurado que ERC se ve "en la obligación de liderar" este diálogo y de garantizar que ambas partes se sientan a la mesa. "Un liderazgo del proceso de negociación que hará que tengamos el aval y la complicidad de cada vez más gente", remarcaba Vilalta, que hablaba de un apoyo interno de la ciudadanía catalana pero también de a nivel internacional. La portavoz ha llegado a asegurar que "la comunidad internacional espera esta negociación".

La apuesta de ERC por la mesa de negociación ha aumentando cada vez que sus socios la han boicoteado o que el Gobierno central ha mostrado que su interés en el formato tenía más que ver con mantener el apoyo de los republicanos que con un convencimiento propio. Los republicanos sin embargo han hecho de esta mesa su principal bandera en esta legislatura, hasta el punto que han conseguido identificarse con ella. De esta forma, han ligado su futuro político a la buena marcha de la negociación y, de rebote, también a no romper del todo la alianza con el Gobierno en el Congreso.

La semana pasada Aragonès ya se ocupó de poner distancia entre el choque institucional producido por la ampliación de El Prat y el resto de "carpetas", según las nombró él. Se refería a la mesa de negociación, como primer jalón, pero también habló de forma explícita de los Presupuestos Generales del Estado. Al parecer del president, los choques no deben introducir interferencias en estas dos cuestiones, negociación en la mesa de diálogo y mayoría de la investidura en el Congreso, pues para ERC ambas son estratégicas.

Pero esta necesidad por parte de ERC de preservar las que considera sus principales conquistas es también munición para sus socios de Junts, que han hecho de la mesa de diálogo el símbolo de la división de estrategias. Este lunes, además de reclamar a Aragonès que condicionase su presencia en la mesa, desde Junts han esquivado cualquier responsabilidad sobre un posible fracaso del espacio de diálogo. "Esta mesa sale de un acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez, que se hizo de espaldas y en secreto al independentismo y por tanto quien tiene la responsabilidad de que funcione es ERC y el PSOE", ha apuntado la portavoz Elsa Artadi. Un punto más de presión para una negociación que ya ha tenido su primera crisis antes de nacer.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha confirmado su presencia en la mesa de diálogo que reunirá al Gobierno y la Generalitat el próximo miércoles en Barcelona, un anuncio que llega después de varias jornadas de incertidumbre y que da un balón de oxígeno vital a ERC. Sánchez había esquivado hasta ahora concretar si acudiría o no, pese a que había definido el resto de su delegación, formada por cinco ministros y la vicepresidena Yolanda Díaz. Por su parte el president Pere Aragonès y su equipo exigían la presencia de Sánchez y afirmaban que no contemplaban que no acudiera, mientras sus socios de Junts aumentaban la presión.

Los republicanos han vivido este lunes una jornada de nervios antes de que Sánchez confirmara su presencia. Por un lado, el Gobierno mantenía hasta el último momento las dudas sobre la composición final de la delegación en la reunión, lo que a juicio de los independentistas tenía como objeto rebajar el perfil del encuentro. Por el otro lado, sus socios de Junts, que han pasado los primeros 100 días de mandato lanzando críticas y poniendo distancia con la mesa, exigían este lunes a Aragonès que no acudiese al encuentro si Sánchez acababa dando plantón.

"No contemplamos que Sánchez no acuda y de momento no tenemos ninguna razón para pensar que no vendrá", afirmaban en en Palau de la Generalitat este mismo lunes por la tarde. Es el mensaje que ha repetido el equipo de Aragonès machaconamente las últimas semanas, ante la constatación de que en la mesa no se acababa de cerrar ni la fecha, ni la composición, ni el orden del día. Y pese a todo, Aragonès continuaba asegurando que él sí participaría, como una fórmula para exigir a Sánchez que viajase a Barcelona. "Consideramos que es importante que vayan ambos presidentes, apuntaban en el Palau.

Sin embargo fuentes del equipo de Presidència reconocían con la boca pequeña que, de confirmarse la ausencia de Sánchez, el escenario previsto sería diferente, por lo que volverían a pensar si tenía sentido que Aragonès acudiera o no en persona. No hacerlo podría significar dejar la representación en manos de Jordi Puigneró, líder de Junts, algo que para ERC era una opción pésima, tanto por darle protagonismo al rival como por dejar al frente de la mesa a sus más acérrimos críticos. Pero que Aragonès acudiese sin Sánchez rompía la simetría institucional que siempre han querido otorgarle al foro.

Finalmente ERC ha visto colmadas sus expectativas tras el anuncio de Sánchez, que remarca el compromiso del Gobierno con el proceso de diálogo y arrincona a Junts. Según ha anunciado Sánchez y han confirmado fuentes del Palau de la Generalitat, el encuentro comenzará con una reunión entre los presidentes, al que luego seguirá el cara a cara entre las delegaciones. El primer encuentro entre los jefes de gobierno "servirá para situar los objetivos y la metodología de la mesa para la resolución del conflicto político, que se reunirá a continuación", ha explicado el Govern.

La sensación en ERC en los últimos días, desde la manifestación de la Diada el pasado sábado y hasta este lunes, era de estar bajo la máxima presión. De ambos lados, PSOE y Junts, veían un intento de rebajar el perfil político del encuentro en Barcelona. Sin embargo, la consigna que se extendía tanto en el partido como en la Presidència de la Generalitat era no solo la de aguantar, sino la de redoblar la apuesta por la mesa de diálogo y subrayar su importancia tanto como se pudiera. Para comenzar, ya desde la semana pasada todos los cargos alineados con ERC hicieron un esfuerzo por referirse al foro como "mesa de negociación" y no "de diálogo". Aragonès además describió la negociación el pasado viernes como un hito que "Catalunya no había conseguido nunca antes".

Este lunes el mensaje del partido continuaba siendo dar al encuentro en Barcelona el mayor perfil posible. "Comenzamos una semana importantísima", ha asegurado la portavoz republicana, Marta Vilalta, quien ha asegurado que ERC se ve "en la obligación de liderar" este diálogo y de garantizar que ambas partes se sientan a la mesa. "Un liderazgo del proceso de negociación que hará que tengamos el aval y la complicidad de cada vez más gente", remarcaba Vilalta, que hablaba de un apoyo interno de la ciudadanía catalana pero también de a nivel internacional. La portavoz ha llegado a asegurar que "la comunidad internacional espera esta negociación".

La apuesta de ERC por la mesa de negociación ha aumentando cada vez que sus socios la han boicoteado o que el Gobierno central ha mostrado que su interés en el formato tenía más que ver con mantener el apoyo de los republicanos que con un convencimiento propio. Los republicanos sin embargo han hecho de esta mesa su principal bandera en esta legislatura, hasta el punto que han conseguido identificarse con ella. De esta forma, han ligado su futuro político a la buena marcha de la negociación y, de rebote, también a no romper del todo la alianza con el Gobierno en el Congreso.

La semana pasada Aragonès ya se ocupó de poner distancia entre el choque institucional producido por la ampliación de El Prat y el resto de "carpetas", según las nombró él. Se refería a la mesa de negociación, como primer jalón, pero también habló de forma explícita de los Presupuestos Generales del Estado. Al parecer del president, los choques no deben introducir interferencias en estas dos cuestiones, negociación en la mesa de diálogo y mayoría de la investidura en el Congreso, pues para ERC ambas son estratégicas.

Pero esta necesidad por parte de ERC de preservar las que considera sus principales conquistas es también munición para sus socios de Junts, que han hecho de la mesa de diálogo el símbolo de la división de estrategias. Este lunes, además de reclamar a Aragonès que condicionase su presencia en la mesa, desde Junts han esquivado cualquier responsabilidad sobre un posible fracaso del espacio de diálogo. "Esta mesa sale de un acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez, que se hizo de espaldas y en secreto al independentismo y por tanto quien tiene la responsabilidad de que funcione es ERC y el PSOE", ha apuntado la portavoz Elsa Artadi. Un punto más de presión para una negociación que ya ha tenido su primera crisis antes de nacer.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha confirmado su presencia en la mesa de diálogo que reunirá al Gobierno y la Generalitat el próximo miércoles en Barcelona, un anuncio que llega después de varias jornadas de incertidumbre y que da un balón de oxígeno vital a ERC. Sánchez había esquivado hasta ahora concretar si acudiría o no, pese a que había definido el resto de su delegación, formada por cinco ministros y la vicepresidena Yolanda Díaz. Por su parte el president Pere Aragonès y su equipo exigían la presencia de Sánchez y afirmaban que no contemplaban que no acudiera, mientras sus socios de Junts aumentaban la presión.

Los republicanos han vivido este lunes una jornada de nervios antes de que Sánchez confirmara su presencia. Por un lado, el Gobierno mantenía hasta el último momento las dudas sobre la composición final de la delegación en la reunión, lo que a juicio de los independentistas tenía como objeto rebajar el perfil del encuentro. Por el otro lado, sus socios de Junts, que han pasado los primeros 100 días de mandato lanzando críticas y poniendo distancia con la mesa, exigían este lunes a Aragonès que no acudiese al encuentro si Sánchez acababa dando plantón.

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13 de septiembre de 2021 - 22:05 h