La alcaldesa de València, a la jueza de la dana: “La verdad es que nadie me informa de que se está elaborando el Es-Alert”
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“La verdad es que nadie me informa de que se está elaborando, ni que se va a recibir”. Así se refirió la alcaldesa de València, María José Catalá, ante la jueza de la dana al envío del Es-Alert el 29 de octubre de 2024, trágica jornada que acabó con 230 fallecidos. Y eso que Catalá aseguró que los técnicos de Protección Civil del Ayuntamiento de València permanecían en “constante coordinación” con el Centro de Emergencias de la Generalitat, según indica el acta de su declaración del pasado 8 de julio, a la que ha tenido acceso elDiario.es.
La alcaldesa del PP describió una suerte de doble vía en la gestión de la emergencia de la dana. Por un lado, la ciudad, que convocó por la mañana la reunión del Centro de Coordinación Operativa Municipal (Cecopal), muy poco después de la activación de la alerta roja. Y, en paralelo, la Generalitat Valenciana, que relegó la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) a la tarde. El Cecopal se comunicaba con Emergencias en un plano técnico, según repitió varias veces la alcaldesa Catalá.
La abogada que representa la acusación popular del PSPV-PSOE en la causa de la dana, Nuria de Antonio, planteó directamente esta dicotomía entre el Cecopal y el Cecopi:
—¿Desde la Generalitat en alguÌn momento se le llama a usted para informarle o alertarle o pedirle informacioÌn de la ciudad de València?
—A miÌ personalmente no.
—¿No le llama a nadie? ¿Y le consta que se llamase al Cecopal? ¿A alguien del Cecopal?
—Pues a nivel teÌcnico no lo seÌ, a nivel teÌcnico desconozco si nos preguntaron... Es posible que nos preguntaran en alguÌn momento (...).
—¿Nunca a nivel poliÌtico?
—No.
La primera edil aportó sus mensajes de WahstApp del día de autos en relación con la emergencia. “Tengo el móvil y no he borrado nada”, deslizó Catalá. La alcaldesa escribió el primer whatsapp al entonces president, Carlos Mazón, a las 23.11, para decirle que estaba en la central de la Policía Local por si necesitaba algo. La respuesta del jefe del Consell daba cuenta de la situación: “Es horrible, va a haber muchos muertos”.
La llamada a Mazón de madrugada
María José Catalá también desveló que telefoneó al president a las 2.32 de la madrugada, mientras la alcaldesa de València, en plena “vorágine de la emergencia”, tomaba una serie de decisiones que, quizá, excedían sus competencias municipales, si bien la situación las requería.
“Le llamo [a Mazón] en ese momento porque siento que estoy desalojando Pinedo sin que nadie me diga que desaloje, sacando a gente de la V30, de la pista de Silla, de la A3, con autobuses de la EMT; saliendo de mi término, metiendo a gente en autobuses para meterla en la ciudad. Es decir, me siento tomando unas decisiones que transcienden a mi responsabilidad”, explicó la testigo sobre la llamada con el president, que actualmente figura en la causa como una suerte de 'pre-investigado'.
La testifical de María José Catalá también puso encima de la mesa el contraste entre la actuación de Mazón y el papel de la primera edil de la capital. Mientras que el president de la Generalitat se desconectó del grupo de WhatsApp del Consell, especialmente mientras permanecía encerrado con Maribel Vilaplana en un reservado del restaurante El Ventorro en una larga comida y sobremesa, la alcaldesa estuvo encima de la gestión municipal de la emergencia, según se desprende del chat de los concejales incorporado al sumario del procedimiento.
Por otro lado, Mazón llegó al Cecopi con cierto retraso y abandonó la reunión poco después de la medianoche, según han acreditado varios testigos de los hechos. Aquella madrugada, los Bomberos y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado trabajaron sin descanso ante la magnitud de la catástrofe, a pesar de la imposibilidad de acceder a numerosas poblaciones afectadas.
Sin embargo, supervivientes de la catástrofe acaecida en zonas cercanas a la ciudad fueron acercándose por su propio pie hasta poblaciones colindantes a la urbe o hasta las pedanías: “Esas personas casi todas no eran de València, eran todas del área metropolitana, que seguramente (...) veniÌan de trabajar y les cogioÌ todo esto en la pista de Silla y la A3”, explicó la alcaldesa. El Cecopal tomó la decisión de enviar autobuses de la EMT para trasladar a los afectados y los pabellones habilitados por el Ayuntamiento de València para atender a los supervivientes se fueron llenando.
La alcaldesa, viendo sobrepasado su ámbito natural, contactó con Mazón, que ya estaba de regreso a su residencia en València tras haber abandonado el Cecopi. Catalá enmarcó la llamada: “Voy tomando esas decisiones y nadie me dice que las tome. Estoy maÌs allaÌ de mi término y muy consciente de que la PoliciÌa Local de València no debe, seguÌn la normativa, a priori, si no la coordinan o activan desde el Centro de Emergencias, salir maÌs allaÌ de nuestro teÌrmino”.
La testigo también coló en la testifical su lado más humano y explicó que las gestiones de aquella madrugada se centraron, en gran medida, en conseguir mantas para los afectados, que llegaban empapados o descalzos a la ciudad. “Seguramente porque me dijeron que habiÌa ninÌos mojados y, como soy madre, en ese momento me obsesionaba tener material”, dijo Catalá.
Reflejos muy desiguales
La alcaldesa describió su “relacioÌn en el aÌmbito poliÌtico” con Mazón como “bastante fluida” y “frecuente”. Sin embargo, la Corporación municipal y el Consell tuvieron unos reflejos muy desiguales.
El equipo de Catalá activó el Cecopal de buena mañana, poco después de la extensión de la alerta roja al litoral norte de la provincia de Valencia. “SeguÌn el plan que dispongo de actuacioÌn municipal del ayuntamiento, no teniÌamos obligacioÌn de convocar el Cecopal en ese momento porque estaÌbamos en una situacioÌn de preemergencia y nos establece la convocatoria del Cecopal en situacioÌn 1”, dijo la alcaldesa. “Pero vimos oportuno convocar el Cecopal”, remachó.
El Cecopi, por su parte, se convocó a las 17.00, a pesar de que la situación ya era extremadamente grave en varios puntos de la provincia de Valencia y de que ya se había activado la Unidad Militar de Emergencias (UME). La alcaldesa de la capital se enteró a las 18.00 de la constitución del Cecopi, al que los Bomberos municipales no asistieron, a pesar de haber sido convocados, según la documentación del Centro de Emergencias de la Generalitat que consta en la causa.
Sin coordinación “a nivel político”
“Nosotros no formamos parte del Cecopi y nunca nos conectamos a ningún Cecopi”, adujo la testigo. Aunque, acto seguido, agregó que en las reuniones posteriores a la catástrofe se les “invitó” por la preocupación sobre la movilidad. “Pero hasta ese momento nosotros no participamos en el Cecopi”, remachó la munícipe.
María José Catalá aseguró durante su testifical que, mediante los respectivos técnicos, hubo una “comunicación permanente” entre el ayuntamiento y Emergencias. “Entiendo que teniÌamos una forma de contacto formal articulada con el 112 y el CCE [Centro de Coordinación de Emergencias], pero era a nivel teÌcnico y, en ninguÌn caso, a nivel poliÌtico”, manifestó la alcaldesa.
Tampoco habló por teléfono con el presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, que participaba en el Cecopi pese a no haber sido convocado formalmente. Sus únicos contactos con la entonces consellera Salomé Pradas y con el secretario autonómico de Emergencias, Emilio Argüeso (ambos investigados en la causa) fueron la mañana de la dana. “Intuitivamente, a quien llamo yo a las nueve de la manÌana es a ella, porque al final entiendo que si hay alguien que pueda darme datos sobre unas alertas meteoroloÌgicas es la consellera o el secretario autonoÌmico, pero es intuitivo”, dijo Catalá.