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El incendio de la Vall d'Uixó arrasa 2.000 hectáreas de uno de los mayores bosques de producción de corcho natural

Raquel Lavara

València —
30 de julio de 2026 22:27 h

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El incedio en Castellón de la Vall d'Uixó supera ya su sexto día y las autoridades estiman alrededor de unas 10.000 hectáreas calcinadas. En el interior del área afectada, se encuentra parte del parque natural de la Sierra de Espadán. Esta región, considerada el pulmón de Castellón, alberga el mayor bosque de alcornoques de la Comunidad Valenciana, su ecosistema más representativo tanto por su singularidad como por su buen estado de conservación.

La localidad de Eslida, enclavada en pleno parque natural de la Sierra de Espadán, ha estado históricamente rodeada por extensos alcornocales que han marcado la identidad del municipio. La extracción del corcho, una actividad ligada durante generaciones a sus habitantes, ha moldeado su economía, su paisaje y sus tradiciones, y ahora se ve amenazada por el avance de las llamas.

Carles Peris, secretario de La Unió de Llauradors de Castellón, en conversación con elDiario.es ha expresado que “evidentemente habrá daños”, pero estos son actualmente incalculables puesto que la zona afectada se encuentra en pleno centro del incendio y todavía no se ha podido acceder a evaluar los daños.

Quienes también siguen con suma preocupación el avance del incendio son las empresas cuya actividad depende directamente de los alcornocales de la Sierra de Espadán. Entre ellas se encuentra Espadán Corks, una empresa familiar de cuarta generación dedicada a la extracción, tratamiento y transformación del corcho. La compañía representa una de las actividades tradicionales más arraigadas de la comarca, estrechamente ligada a la conservación de los alcornocales y a la producción de tapones de corcho natural para el sector vitivinícola.

Adolfo Miravet, gerente y propietario de Espadán Corks, y presidente de la Asociación de Silvicultores de la Comundiad Valenciana en una entrevista con elDiario.es insiste en que el incendio no se acaba cuando se apagan las llamas, ya que tendrá consecuencias durante décadas: “Esto no va de cinco años; hablamos de décadas para recuperar el ecosistema”.

Más de 2.000 hectáreas de alcornocales calcinadas

El incendio ha afectado ya a una parte importante de los alcornocales de la Sierra de Espadán. Miravet estima que en el término de Artana se han visto afectadas unas 600 hectáreas de alcornoque, mientras que en Alfondeguilla la superficie ronda las 1.200 hectáreas y en Eslida alcanza aproximadamente las 400. En conjunto, se trata más de 2.000 hectáreas de uno de los ecosistemas más emblemáticos del parque natural, cuyo proceso de recuperación se prolongará durante décadas.

El presidente de la asociación, que además es ingeniero de Montes, señala que el impacto del incendio va mucho más allá de la vegetación calcinada. Según explica, el fuego ha destruido gran parte de la materia orgánica del suelo y el riesgo de erosión tras las primeras lluvias puede comprometer la regeneración natural del ecosistema. Por ello, considera que la restauración de las zonas afectadas requerirá importantes inversiones y un seguimiento prolongado en el tiempo.

Pese a la gravedad del incendio, Miravet destaca la capacidad de regeneración del alcornoque frente a otras especies forestales. Explica que, a diferencia de muchos pinos, buena parte de estos árboles podrán rebrotar desde la base. No obstante, advierte de que ese proceso será lento y estima que serán necesarios alrededor de “ocho años para volver a poder trabajar el corcho”.

El fuego como un problema estructural

Más allá de los efectos inmediatos del incendio, Miravet considera que el fuego es también el reflejo de un problema estructural. A su juicio, el abandono progresivo de los aprovechamientos forestales tradicionales, la desaparición del pastoreo extensivo y la reducción de la actividad agrícola han favorecido la acumulación de vegetación en el monte. La desaparición del antiguo “mosaico de cultivos, pastos y zonas forestales” ha dado paso a superficies boscosas más continuas y densas, lo que facilita la propagación de incendios de gran intensidad. Y señala, además, la importancia de la creación y sobre todo el mantenimiento de cortafuegos como una de las principales medidas de prevención dentro de la gestión forestal.

El presidente de los silvicultores advierte de que la restauración de las zonas afectadas exigirá una importante inversión económica: “la recuperación del monte requerirá millones y millones de euros”, tanto en las parcelas de titularidad pública como en las privadas.