La Confederación Hidrográfica del Júcar triplicará la capacidad del barranco del Poyo en el casco urbano de Chiva
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La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) está ejecutando un ambicioso plan de obras de emergencia en el barranco del Poyo a su paso por el núcleo urbano de Chiva, con el objetivo de triplicar su capacidad de desagüe. Esta intervención, que cuenta con un presupuesto de tres millones de euros, permitirá que el cauce pase de soportar los 150-200 metros cúbicos por segundo originales a una capacidad de hasta 600 metros. De este modo, el organismo busca incrementar de forma significativa la seguridad del municipio ante avenidas extraordinarias como la de la dana del 29 de octubre de 2024.
El diseño de estas actuaciones ha contado con el respaldo técnico del CEDEX, cuyos modelos hidráulicos han sido fundamentales para definir las protecciones más adecuadas. Según ha explicado el director de la obra, Vicente Botella, la información facilitada permitió conocer con precisión cómo se comportó el agua durante el episodio crítico, lo que ha servido de base para proyectar soluciones de ingeniería que mejoren la protección del casco urbano. Aunque estos trabajos comenzaron unas semanas más tarde que otras obras de emergencia, el desfase respondió estrictamente a la necesidad de disponer de datos hidrológicos precisos antes de iniciar la reconstrucción.
Dentro del núcleo urbano se están desarrollando cinco actuaciones de manera simultánea. En el sector de San Isidro, se ha procedido a la demolición del saliente rocoso conocido como el Molondroño, cuya presencia dificultaba el flujo del agua. En este mismo punto, se está configurando una “rápida hidráulica” aprovechando la pendiente natural de diez metros para dirigir el caudal de forma ordenada hacia el puente nuevo. Además, se han construido muros de escollera de cinco metros de altura, rematados con hormigón, para garantizar la estabilidad de los edificios colindantes frente a la fuerza de las corrientes.
La seguridad estructural también se ha reforzado en otras zonas críticas como la calle Ramón y Cajal, donde se ha ejecutado un muro de escollera de 250 metros de longitud cimentado sobre pilotes de ocho metros de profundidad. Por otro lado, ya han finalizado los trabajos en el puente nuevo de la calle Antonio Machado, donde no solo se han reparado los daños en las armaduras y el tablero, sino que se ha rebajado la cota de la solera en más de medio metro para aumentar la sección de drenaje. Se espera que el conjunto de estas obras de emergencia quede finalizado totalmente en junio de 2026.
Paralelamente, la Confederación trabaja en la redacción de un nuevo proyecto para el tramo final del barranco a su salida de Chiva, cuya licitación se prevé para finales de este año con una inversión estimada de cinco millones de euros. Esta fase es especialmente delicada debido a que el cauce se encuentra muy constreñido por las edificaciones y el Puente Viejo actúa como un cuello de botella. El plan contempla excavaciones en el lecho que podrían alcanzar los tres metros de profundidad para generar una pendiente continua que facilite la evacuación del agua, siempre bajo estrictas medidas de seguridad para proteger los cimientos de las viviendas cercanas.