Pasta Alfredo con pollo, langostinos o salmón: tres versiones del plato de origen romano con una salsa más que sabrosa

Pasta Alfredo, tres versiones irresistibles a probar

Marina Manzanares

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La pasta Alfredo es uno de esos legados culinarios infalibles que demuestran cómo la sencillez bien ejecutada puede conquistar mesas en todo el mundo. Aunque internacionalmente se ha popularizado de la mano de ingredientes como el pollo jugoso, los langostinos salteados o el salmón ahumado, el alma de esta receta reside en su emblemática salsa, una emulsión sumamente sabrosa y cremosa. Lo que hoy se considera un estandarte de la cocina italoamericana tiene, en realidad, un origen estrictamente romano y una historia fascinante donde se cruzan el amor familiar, la teatralidad en la mesa y la época dorada de Hollywood.

El origen en una trattoria de Roma

El origen de este plato nos traslada a principios del siglo XX, concretamente en 1907, a una pequeña posada tradicional del centro de Roma regentada por un cocinero llamado Alfredo Di Lelio. Sin embargo, el verdadero detonante de la salsa Alfredo no fue una revelación gastronómica en las cocinas, sino una emergencia puramente familiar. Tras dar a luz a su hijo, Inés, la esposa de Alfredo, sufrió una pérdida de apetito que la dejó debilitada en cama.

Preocupado por su salud, el cocinero decidió tunear un clásico del recetario italiano: los fettuccine al burro (pasta con mantequilla y queso). Para hacer el plato mucho más nutritivo y despertar las papilas gustativas de su mujer, Alfredo triplicó la cantidad de mantequilla y perfeccionó la técnica de mezclado. Salía de la cocina acompañado con la pasta al dente y, directamente en la mesa ante los ojos de su esposa, ligaba los ingredientes con energía usando sus manos junto a un buen parmesano rallado. El invento funcionó: Inés devoró el plato y le insistió para que lo incluyera de inmediato en la carta del restaurante.

El plato se convirtió en un éxito local, pero el espaldarazo definitivo hacia el estrellato internacional llegó en 1927 gracias al cine estadounidense. Durante su luna de miel en Roma, Douglas Fairbanks y Mary Pickford, dos de las estrellas más influyentes del Hollywood mudo, cenaron en el establecimiento de Di Lelio. Quedaron tan impresionados por el sabor de los fettuccine y por el espectáculo del emplatado que decidieron regalarle al cocinero una cuchara y un tenedor de oro con la inscripción grabada: “To Alfredo, the King of noodles”.

A su regreso a Estados Unidos, la célebre pareja elogió las virtudes del restaurante en sus entrevistas, transformando el local en un destino de culto obligatorio para actores, políticos y turistas adinerados que cruzaban el Atlántico. Aunque el establecimiento original cambió de manos en la década de 1940, la tradición familiar continuó más tarde en el restaurante Il Vero Alfredo, ubicado en la Piazza Augusto Imperatore de Roma, donde todavía hoy cuelgan las fotografías de las celebridades que sucumbieron a la magia de esta salsa nacida por amor.

Pasta Alfredo con pollo

Cortando dos pechugas de pollo para hacer pasta Alfredo

Esta receta clásica te trasladará de lleno a los sabores y aromas de Italia gracias a una combinación infalible de ingredientes. El secreto del plato reside en su salsa Alfredo, una elaboración sumamente deliciosa, cremosa y suave que se fusiona a la perfección con unas tiernas tiras de pechuga de pollo. Apunta los siguientes ingredientes:

  • 350 gramos de pasta
  • Dos pechugas de pollo
  • Dos cucharadas de mantequilla sin sal
  • Dos tazas de nata para cocinar
  • Una taza de queso parmesano rallado
  • Dos dientes de ajo
  • Media taza de caldo de pollo
  • Perejil fresco picado
  • Sal
  • Pimienta al gusto

Comienza cociendo la pasta en agua con sal hasta que esté al dente. Escúrrela y resérvala, asegurándote de guardar un poco del agua de cocción para ajustar la salsa más adelante si fuera necesario.

Aparte, sazona las pechugas de pollo con sal y pimienta. En una sartén grande, derrite una cucharada de mantequilla y cocina el pollo hasta que esté bien dorado y hecho por dentro; después, retíralo y córtalo en tiras.

En la misma sartén, derrite la otra cucharada de mantequilla y sofríe los ajos picados hasta que desprendan su aroma. Vierte la nata y el caldo de pollo, manteniendo el fuego medio-bajo para que se caliente gradualmente sin llegar a hervir y removiendo de forma constante.

Agrega el queso parmesano rallado a la mezcla y remueve bien hasta que se derrita y quede una salsa suave y aterciopelada. Incorpora la pasta cocida para que se impregne bien; si notas que queda algo seca, añade un chorrito del agua de cocción que reservaste.

Finalmente, añade las tiras de pollo a la sartén y mezcla de nuevo para distribuirlas de forma uniforme. Sirve el plato inmediatamente y decóralo con perejil fresco picado por encima para darle un toque final de frescura.

Pasta Alfredo con langostinos

Pasta Alfredo con langostinos

Esta elegante versión de la clásica receta romana aporta un toque marinero irresistible gracias a la jugosidad de los langostinos. La clave de este plato está en su sofisticada salsa Alfredo, enriquecida con un sutil toque de vino blanco y el sabor que deja el marisco al sellarse en la mantequilla. Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • 250 gramos de espagueti o fettuccine
  • 200 gramos de colas crudas de langostinos medianas
  • 330 mililitros de nata para cocinar
  • 140 gramos de queso parmesano rallado
  • Un tercio de cebolla mediana picada
  • Un diente grande de ajo finamente picado
  • Un puñado de perejil picado.
  • Una cucharada y media de mantequilla
  • Aceite de oliva
  • Aceite vegetal
  • Media cucharada de harina
  • Un tercio de taza de vino blanco
  • Sal
  • Pimienta recién molida

Para comenzar, cocina la pasta en agua con sal y un chorrito de aceite un minuto menos de lo indicado por el fabricante, ya que terminará de hacerse en la salsa. Al estar lista, cuélala.

Mientras, derrite la mantequilla con un toque de aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Baja el fuego, sofríe la cebolla y el ajo por dos minutos, sube a fuego medio y saltea los langostinos salpimentados durante un minuto; retíralos y resérvalos dejando sus jugos en la sartén.

Espolvorea la harina sobre el sofrito restante y remueve hasta unificar. A fuego bajo, vierte la nata y remueve por tres minutos sin dejar que hierva; luego incorpora el parmesano, el vino blanco, parte del perejil y salpimenta al gusto durante dos minutos.

Si la salsa queda líquida, espésala con un poco de harina disuelta en leche; si queda densa, alárgala con un chorrito de leche. Al lograr una crema ligera, reincorpora los langostinos (reservando unos pocos para decorar) y cocina a fuego bajo un par de minutos más.

Para terminar, integra la pasta recién colada en la sartén y remueve con delicadeza. Sirve el plato inmediatamente bien caliente, decorando cada ración con los langostinos reservados, el resto del parmesano y un toque de perejil fresco.

Pasta Alfredo con salmón

Pasta Alfredo con salmón

Aunque es una receta muy sencilla de preparar, esta pasta Alfredo con salmón tiene ese punto especial que la hace irresistible. En nuestro caso, le añadimos el salmón justo al final para conseguir el punto perfecto: jugoso, tierno y lleno de sabor. Toma nota de los siguientes ingredientes par dos comensales:

  • 180 gramos de tagliatelle o penne
  • 150 gramos de salmón
  • 200 mililitros de nata líquida
  • Dos cucharadas de mantequilla
  • 50 gramos de queso parmesano rallado
  • Nuez moscada
  • Sal
  • Pimienta,
  • Perejil fresco
  • Aceite de oliva

Primero, cocemos los tagliatelle en abundante agua siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez que estén listos, los escurrimos bien y los reservamos.

Mientras se cuece la pasta, salpimentamos el salmón al gusto. Lo cocinamos en una sartén bien caliente con un hilo de aceite de oliva durante tres minutos por cada lado; después, lo desmenuzamos y lo reservamos aparte.

En esa misma sartén, derretimos la mantequilla y agregamos la nata líquida. En el momento en que esté bien caliente, retiramos la sartén del fuego por completo y añadimos el queso parmesano junto con un toque de nuez moscada, sazonando al gusto.

Finalmente, mezclamos la pasta reservada con la salsa cremosa e incorporamos el salmón desmenuzado con suavidad. Servimos el plato inmediatamente espolvoreando un poco de perejil fresco picado por encima.

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