Garbanzos con langostinos: el potaje casero, nutritivo y fácil de hacer

Se trata de una receta popular en Andalucía

Elena Segura

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Para muchos, las legumbres y el marisco forman un matrimonio totalmente desconocido. Pese a lo que puede parecer, combinar ambos elementos suele ser un acierto asegurado, sabroso y nutritivo. Es el caso de los garbanzos con langostinos, un riquísimo potaje marinero muy fácil de elaborar. Su precio asequible y su facilidad a la hora de elaborarlo lo han convertido en un plato muy popular a lo largo de Andalucía, y es especialmente célebre en Cádiz.

Se trata de una receta que no solo se adapta nuestro bolsillo, también a nuestro tiempo. Y es que, es posible ahorrarse muchos pasos de esta receta si adquirimos los garbanzos de bote, en lugar de comprarlos frescos y remojarlos durante toda la noche. Por otro lado, los langostinos pueden comprarse congelados y limpios, por lo que te ahorrarás la aparatosa limpieza de este marisco. Pero si buscas degustar esta receta con el mejor sabor y textura posible, recomendamos que encomiendes a tu pescadero de confianza para que te prepare unos buenos langostinos frescos y sin pelar.

El resto de ingredientes son igual de sencillos y con la misma capacidad de adaptación, puesto que el sofrito admitirá la mayoría de verduras que tengas en la nevera. Al ser una receta popular, no hay nada escrito sobre cómo prepararla, por lo que no dudes en experimentar y añadir variaciones a este plato. Puedes usar tomate triturado o fresco para la base de este potaje, triturar el sofrito o dejar los trozos de verdura enteros, o añadirle unas patatas para que la textura de este guiso sea más espesa.

Elijas el producto que elijas, está claro que se trata de una receta muy nutritiva. De acuerdo con la Fundación Española de la Nutrición (FEN), los langostinos son una buena fuente de proteínas y bajos en grasa, pero sin duda son apreciados por su alto contenido en ácidos grasos omega-3. Destaca también su contenido en zinc, magnesio, fósforo, selenio, calcio y las vitaminas B12 y B3. Sin embargo, también es cierto, como indican desde la FEN, “que su contenido en colesterol es elevado, lo que deberá ser tenido en cuenta en el caso de dietas especiales”.

Por su parte, los garbanzos son fuente de proteína vegetal y de calcio, según la FEN, así como de potasio, fósforo, hierro y magnesio. Entre las vitaminas destacan la E, la tiamina, la niacina y los folatos. “Una ración de garbanzos cubre el 31% de las ingestas recomendadas de folatos”, señalan desde la FEN, y por su contenido en fibra ayudan al tránsito intestinal.

Receta de garbanzos con langostinos

Los garbanzos son la base de este potaje

Este potaje con sabor a mar y una buena base de legumbres no solo resulta delicioso, además es muy completo nutricionalmente y una opción muy acertada en los días fríos de invierno. Como muchos de los guisos tradicionales, el de garbanzos con langostinos también un origen humilde y en muchas casas de la costa —donde se sustituía la carne por marisco o pescado en este tipo de platos— solo se usaban las cabezas y las cáscaras de las gambas para darle más sabor y sustancia al caldo, y el cuerpo se guardaba para otras ocasiones especiales. Si te animas a preparar este plato en casa, anota los siguientes ingredientes para cuatro personas:

  • 400 gramos de garbanzos, si no están ya cocidos tendrás que ponerlos a remojo la noche antes
  • 200 gramos de langostinos, frescos o congelados
  • Una cebolla blanca mediana
  • Un par de dientes de ajo grandes
  • Una cucharada de postre de pimiento choricero
  • Una zanahoria, un pimiento rojo y un pimiento verde italiano
  • Dos o tres tomates de pera maduros
  • Una cucharada sopera de tomate concentrado
  • Una hoja de laurel
  • Unos 50 ml de vino blanco
  • Unos 200 ml de caldo de pescado y en su defecto, de agua
  • Unas hebras de azafrán, pimentón dulce ahumado al gusto

Lo primero que vamos a hacer es preparar el fumet. Para ello, pelamos los langostinos y los reservamos en la nevera tapados con un papel humedecido para que no se resequen. En un cazo con agua introducimos las cabezas y las pieles y dejamos hervir unos 15 minutos. Colamos y dejamos el caldo preparado. Mientras, podemos ir cortando todas las verduras, muy finas. En una sartén, añadimos la cebolla con el ajo y el pimiento choricero y cuando se vea que empiezan a transparentar, añadimos los pimientos y la zanahoria para terminar de hacer el sofrito.

Rehogamos todo muy bien hasta que esté bien hecho. En ese momento, adicionamos el pimentón, removemos bien y añadimos el tomate natural rallado y el concentrado, la hoja de laurel y cocinamos 15 minutos más. Pasado ese tiempo, podemos añadir un poco de agua, sacar el laurel y triturar las verduras para mezclarlas con el fumet y darle más sabor.

Si tenemos los garbanzos ya cocidos previamente ahorraremos mucho tiempo en esta preparación. El siguiente paso sería añadir las legumbres al caldo, junto con el pimentón y el vino, que dejaremos evaporar del todo para terminar incorporando los langostinos crudos. Salamos, tapamos la cazuela y lo dejamos al fuego unos minutos más para que se integren todos los sabores. Y ya estaría listo para servir y disfrutar de este potaje marinero muy típico en la época de la cuaresma.

Con ajos y pan frito se prepara el majado para este potaje

En caso de que no tengas los garbanzos ya cocidos o que prefieras cocerlos tú mismo, ten en cuenta el remojado desde la noche anterior y que necesitarás más tiempo de cocinado. Por otra parte, en muchas casas este potaje se acompaña de un majado que le da un carácter especial y que se prepara con pan y ajos fritos. Para hacerlo en casa, tendrás que freír una buena rebanada de pan en abundante aceite de oliva virgen extra, cuando esté frito lo reservas y en ese mismo aceite, fríes un par de ajos hasta que empiecen a dorarse, pero ten cuidado de que no se quemen.

Seguidamente, introduce los ajos y el pan en un mortero junto con comido molido y sal y se maja todo muy bien hasta que resulte una pasta, a la que añadiremos azafrán, una pizca de sal y un chorrito de aceite caliente. Esta mezcla se añade a la olla con los garbanzos cuando estén a punto de cocinarse del todo. Dicen que el majado es el alma de este potaje, así que si no lo has probado nunca puede ser el momento de darle una oportunidad.

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