Cuatro urnas y un funeral
Planificamos metas, y no caminos para alcanzarlas. Nos mueven los objetivos, pero no somos capaces de preparar la forma de conseguirlos. Priorizamos la celebración de los logros, antes que el diseño de la ruta que nos acerque al premio. Los planes son una excusa para justificar los fracasos. No es que fallen, sino que no los hacemos. El tiempo no nos da porque corremos más que el segundero. Si provocamos ansiedad al reloj, el artefacto nos la devolverá con los intereses de la frustración. Hemos externalizado el tiempo con una subcontrata de gestión por los otros. Necesitamos nacionalizar nuestra vida para personalizar el tránsito temporal de la existencia. Casi me ha quedado una cita que bien podría servir de homenaje al filósofo recientemente fallecido Jürgen Habermas.
El famoso coronel Hannibal, uno de los protagonistas de la serie 'El Equipo A', (Cannell y Lupo, Universal Television1983) acuñó la frase de “me encantan que los planes salgan bien”. La verdad es que nunca salían mal, para bien del grupo de rebeldes a los que perseguía el gobierno por un delito que no habían cometido. Vamos, lo que estaría haciendo hoy Trump contra este comando que, con su estilo de Robin Hood, hoy sería tildado de peligroso núcleo izquierdista. Y es que los planes están hechos para seguirlos. Aunque también nos permiten explicar la causa de su incumplimiento. Pura predicción estadística.
Los planes necesitan la planificación, de igual manera que el agua necesita que llueva. Y los humanos no tenemos paciencia de diseño. Nos encanta la perfección. Pero no es posible alumbrar lo ideal si nos 'empreñamos', acostándonos con nuestros errores, y convivimos cada día con desatinos. Un plan necesita realismo. Debemos trocear los objetivos para que sean alcanzables. También se requiere una flexibilidad que nos permita acercarnos a la meta, lo máximo posible, si la diana se convierte en un agujero negro del éxito. Otra premisa básica es actuar sabiendo que un plan es nuestro plan, y que no somos parte del plan. La distancia y la perspectiva son herramientas que ayudan al triunfo de obtener lo planificado. Finalmente, todo plan requiere compromiso y seguimiento. Antes, durante y después. Los planes nos acompañan. Ni nos persiguen con angustia, ni los seguimos con frustración. Deben ir a nuestro lado para que nos aporten la seguridad del apoyo que necesitamos. Es la mejor brújula para orientarnos sin que se disipe nuestro mapa de calor en el invierno de la vida.
En la sede del PP, idearon un plan para llegar al gobierno de España. Se trataba de ir desgastando a Pedro Sánchez, a base de adelantar elecciones en Extremadura y Aragón, para unirlas a las previstas de Castilla y León. Feijóo actuó como si fuera George Peppard en la mencionada serie. Pero en realidad ha ejercido el papel de Murdock, impulsando una estrambótica estrategia que explicaba la razón por la que este personaje televisivo estaba internado en un hospital psiquiátrico. Si preparas planes de locura es posible que los resultados sean de impostura. Si en mayo de 2023 el acuerdo exprés en Valencia con Vox, en los comicios autonómicos, logró que el electorado tomase buena nota en julio de ese mismo año, y respaldó al actual gobierno progresista, ahora está consiguiendo marcar un cambio de ritmo en contra de sus intereses. El PP gana, pero ni vence ni convence al quedar más prisionero de la ultraderecha a la que ha alimentado. Vox se ancla, y equipara, por debajo del 20%. Las izquierdas de IU-Sumar y Podemos se ven reflejadas en el espejo de la reflexión para su plan de viabilidad. Y el PSOE demuestra que hay partido, cambio de tendencia y un plan de presente y futuro. Pedro Sánchez remonta posiciones frente al pasado y a las encuestas. Vayan acostumbrándose.
Azcón es el único líder que consigue retroceder en votos y en escaños. Sigue cosechando un cacao de medallas para su ascenso en Madrid. Al tridente electoral de los populares se le ha caído el esmalte blanqueado del aragonés. El plan del PP que se ha diseñado en Génova se le está atragantando a Feijóo. Alguna ya está pensando en amortizar y amortajar políticamente al gallego. Como las elecciones andaluzas sigan estos derroteros, me atrevo a sugerir el título de la que será la película más popular del verano: “cuatro urnas y un funeral”. Y como banda sonora la canción “Beautiful Boy”, de John Lennon, para disfrutar de una de sus estrofas más conocidas: Life is what happens to you/ While you´re busy making other plans. Vamos, que la vida es lo que pasa mientras otros hacen planes.
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