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El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

Aragón en Florida

El presidente de Gobierno de Aragón, Jorge Azcón; la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca; y el director general del Real Zaragoza, Fernando López

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Razonamos para tener ideas y meditamos para tomar decisiones. Pero no somos capaces de independizarnos de lo que nos rodea para escoger de forma autónoma. Entre lo que nos meten y lo que tragamos, poca comida de autor elaboramos. Nos reafirmamos con lo que creemos que elegimos, sin saber que no nunca tuvimos otra opción. Lo peor es no ser conscientes de lo que pasa. Porque saberlo da miedo, pero obviarlo da pánico. La autoestima necesita que el pensamiento crítico se imponga a los críticos del pensamiento.

En psicología llamamos imprimación al fenómeno por el que una exposición previa a un estímulo influye en la manera en que una persona responde a un estímulo posterior que está relacionado con el primero. Los efectos de la imprimación se basan en la activación de conceptos y las relaciones que comparten que, además, se han ido almacenando en la memoria.

En 1996, tres psicólogos de la Universidad de Nueva York, John A. Bargh, Mark Chen y Lara Burrows diseñaron un experimento para comprobar la realidad del supuesto efecto de la imprimación. A un grupo de estudiantes se le pidió que articularan frases con una serie de palabras que no tenían ninguna relación entre sí. Otro grupo tenía que hacerlo con palabras que mantenían una cierta conexión. En este caso “abuelo”, “canas”, arrugas“ y ”Florida“ (de ahí que este experimento se denomine ”efecto Florida“ por tomar el nombre de este estado tan deseado por los jubilados). Tras finalizar la tarea, ambos grupos debían caminar hasta una habitación cercana, a unos diez metros. Lo interesante del experimento es lo que ocurrió en ese recorrido. El grupo que había trabajado con las palabras relacionadas con elementos comunes de la vejez tardó mucho más en llegar al otro cuarto, que los estudiantes a los que se les dieron palabras que no estaban conectadas entre sí. La conclusión es que esa asociación cognitiva acababa afectando a un comportamiento motor que se ralentizaba como consecuencia… del efecto del envejecimiento de las palabras en el cerebro. Se han realizado muchas variables de estos experimentos para comprobar el efecto de la imprimación. Algunos tan curiosos como el que probaron en la Universidad de Yale para demostrar cómo la temperatura de una bebida cambia el modo en que una persona juzga a otra. Y es que, aquellos individuos a los que se les ofreció una bebida caliente, en lugar de una fría, hacía que observasen al resto de personas como más cálidas, generosas y confiadas. No les garantizo el éxito de esta operación si quiere que le suban el sueldo, y le lleva un café hirviendo a su jefe, estando a treinta y cinco grados, como en Zaragoza. Unos hielos pueden ayudar a derretir la tensión y el sofoco.

Como pueden imaginar, el efecto de la imprimación se ha dejado notar en el marketing de todo tipo. Ya no se vende sólo una marca o un producto, sino todo lo que podemos asociar al mismo. No compramos un coche, sino seguridad, comodidad o sostenibilidad. No consumimos un determinado alimento, sino un estilo de vida. También es cierto que, desde un punto de vista más optimista, podemos asociar comportamientos y pensamientos positivos para hacer más llevaderas tareas desagradables que debemos acometer. Es decir, utilizar lo emocional para mejorar lo real y no sólo determinarlo en un sentido unidireccional. Al menos suavizaremos disgustos, como los descensos en el fútbol de este fin de semana, en beneficio de nuestra salud mental. Eso sí, sin abusar de este edulcorante. No sea que normalicemos las injusticias a base de sonreír con nuestras tragaderas.

En la vida política se usa y abusa de la imprimación para imponer cadenas de razonamiento a la ciudadanía. La ultraderecha vende el humo de los incendios que provoca, para intoxicar con el virus del miedo. Buscan la espantada electoral, por asociación con el temor infernal. No hay inseguridad ciudadana, pero un suceso se puede elevar a epidemia para que un posible culpable genere una pandemia de racismo. Yo grito y tú corres. Pura imprimación.

En Aragón la política se ha hecho más fútbol que nunca, aunque el fútbol ya estaba hecho de la política del negocio. Los descensos del Huesca y el Zaragoza, no por previsibles, hacen que se entiendan mejor algunas claves que conviven con estos fracasos. Por algo Azcón quería anticipar unas elecciones que no debían contaminarse con sus amistades peligrosas en el círculo vicioso del balompié. Lo cercano se convierte en transcendental, porque nos une al margen de creencias o ideologías. Algo peligroso para el poder. Por eso evita que la asociación entre desastre deportivo, negocios particulares y votos se pueda transformar en un comportamiento electoral. Hay que evitar o desviar esa imprimación porque tiene más peligro que cualquier campaña de marketing político. Y si se asocia el fracaso del cubano Mas, desde su Miami, al de Forcén, Mur y Azcón, vamos a ver en Aragón una hostia que va a ser el mayor efecto Florida que aquí se recuerda.

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