Confianza en el futuro

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Cuando hace meses decíamos que la oposición debía trabajar antes y después de la manifestación de cada día 29, nos referíamos a lo que está pasando desde el primer día de este 2026. Después de muchos presuntos corruptos caídos en gobiernos anteriores, sabemos lo rápido que se desinflan los globos pinchados. Y la velocidad es la misma cuando el motivo del pinchazo es otro. Antes se aguantaba más. Los partidos permitían acumular más razones. Como fue el caso de Francisco Camps. El detonante de su abandono fue el cohecho pasivo y no el accidente del metro, precedente obligado cuando se analizan las dimisiones tras muertes evitables. Ante lo ocurrido en la dana, era obligatorio denunciar y presionar para que Carlos Mazón dejara la presidencia de la Generalitat, pero no era y no es suficiente. Se acabó la urgencia cuando cambió la persona en el cargo. El acta de diputado es una cuestión grave, pero desgraciadamente menor para el ciudadano medio. Además, hasta febrero la actividad parlamentaria se pone al ralentí y el dimitido puede pasar el frío enero en su nueva oficina, con sus asesores y cerca de su casa. Cuando al señalado se le retira el foco, un partido con la base social que tiene el Partido Popular valenciano respira y pone rumbo a lo siguiente.

Por muy fuerte que se gritara que había que votar, estaba claro que no pasaría. Porque la legitimidad del PSPV pidiendo unas elecciones en la Comunitat Valenciana que no convoca Pedro Sánchez en España es, cuanto menos, discutible. Y, sobre todo, porque a quien lo decide no le conviene. Y es una potestad que se gestiona en un despacho y no en la calle. Mazón tiene hoy el escaño y el estatus que populares y socialistas han decidido que tenga. Sin limitaciones para designar a su personal, por mucho que indigne a algunos. La solución transitoria que esperaban en la oposición que fuera la presidencia de Pérez Llorca es ya, en este comienzo de año, el proyecto del PPCV para ganar las próximas elecciones. El fuego enemigo le hace poco daño y le hará menos cada día. Y la munición de los amigos hará mella solo en la medida en que alguien se vea fuerte. Para comenzar el año, el President ha estado en València con María José Catalá y confirmando dos cosas. Que elige de aliada a la única que le puede hacer sombra, como hizo Mazón. Y que su intención es acelerar sin mirar por el retrovisor, ni el central ni los laterales. Tras las vacaciones de Navidad, lo primero de lo que se habla desde la Generalitat es de cuadros de Sorolla. No hay prisa por los presupuestos o por la comisión de la dana. Las infraestructuras educativas de la zona afectada siguen esperando inversiones que no se ejecutan, pero el cierre de la ronda de contactos con alcaldes lo que señala es la necesidad de acelerar la llegada de los cuadros.

Llorca trabaja en armarse. Se quiere hacer fuerte en el partido y en el cargo. Aquella eliminación de la grasa asesorativa quedó en la campaña y en los primeros meses de gobierno. El año es decisivo y hay que ir con todo. El equipo que sigue creciendo repite, a quien quiere escuchar, una máxima tan simple como elocuente: “Hemos venido a ganar”. A veces, sorprende que ciertas proyecciones solo las hagan en el PP, como si la historia política de esta autonomía no la hubieran vivido el resto. Muchos eufóricos ante el aplastante rechazo que ha generado Mazón en los últimos meses quisieron confundir la parte con el todo. La transversalidad de las manifestaciones y la contestación que genera la gestión de la riada no es el apoyo social de los populares. Podría ser, quizás en otros lugares lo sería, pero en la Comunitat Valenciana no lo es. Esa lección ya estaba explicada y más que comprobada electoralmente, aunque en demasiadas ocasiones durante los últimos meses no lo está pareciendo.

El recorrido judicial del caso dana nos va a deparar todavía muchos episodios indignantes o muchas contradicciones entre declaraciones y whatsapps. Y habrá que seguir preguntando y señalándolas, pero cada día todo eso va a estar más descontado. No debería ocurrir, como enero no debería ser inhábil para el parlamento valenciano. Pero es así y va a ser muy difícil cambiarlo. Tanto como que llegue lejos la exigencia a Pérez Llorca para que hable sobre los mensajes entre Mazón y Feijóo el día que se filtran las comunicaciones entre Sánchez y Ábalos hablando sobre Diana Morant. El PP tiene claro cómo quiere que sea su futuro y tiene algo más que confianza en lograrlo. ¿Qué tiene el resto?