Los países de la UE aprueban el acuerdo comercial con Mercosur
26 años después del inicio de las negociaciones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) da el último paso para su firma. Las nuevas salvaguardias y el adelanto de dinero para la agricultura en el próximo presupuesto plurianual de la UE han conseguido convencer a Italia para que inclinara la balanza por el sí y se consiguiera la mayoría necesaria entre los países europeos para aprobar el tratado comercial.
En los pasillos de las instituciones europeas se asume que el acuerdo va más allá de su dimensión económica. Es la respuesta de la UE a una política exterior de Donald Trump que se salta los consensos y el derecho internacional, justo en un momento en el que el presidente de EEUU está acelerando su versión de la doctrina Monroe, con la intervención militar en Venezuela o las amenazas a otros países como Colombia o México.
“Para los europeos, la finalización de los acuerdos de libre comercio con nuevos socios se encuentra entre las mejores respuestas a los aranceles estadounidenses, el creciente proteccionismo y las tensiones comerciales con China. El acuerdo no se trata solo de economía. América Latina es una región de intensa competencia por la influencia entre los países occidentales y China. No firmar el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur arriesgaba acercar las economías latinoamericanas a la órbita de Pekín. La conclusión del acuerdo también señala que los europeos están seriamente interesados en diversificar sus mercados de exportación lejos de los EEUU”, explica Agathe Demarais, investigadora de Políticas en el European Council of Foreign Relations (ECFR).
Se espera que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, viaje la semana que viene a Paraguay (la fecha más probable es el 17 de enero) para firmar un acuerdo que creará la mayor área de libre comercio del mundo con 780 millones de ciudadanos. Desde las instituciones europeas se ha vendido el tratado como muy favorable para la economía de la UE, ya que se dará un impulso a la industria europea porque se va a potenciar las ventas de maquinaria y vehículos. Los cálculos de la Comisión señalan que las empresas europeas incrementarán las exportaciones en 84.000 millones de euros, incluido productos agrarios como el vino o el queso. El acuerdo suprime más del 90% de aranceles a las exportaciones europeas, lo que ahorrará a las empresas del continente más de 4.000 millones de euros anuales en aranceles.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, señaló que “hoy es un buen día para Europa y para nuestros socios del Mercosur”, ya que es “es importante para la soberanía y la autonomía estratégica europea: con este acuerdo, la UE está dando forma a la economía global” y “demuestra que los acuerdos comerciales basados en normas son igualmente beneficiosos para todas las partes”.
Aunque el acuerdo no ha contado con el beneplácito de países como Francia, Irlanda, Polonia o Hungría, se ha logrado convencer a Italia para alcanzar el respaldo de al menos 15 de los 27 estados miembros de la UE, que representan el 65% de la población de la UE. Tanto España como Alemania o los países nórdicos han respaldado este acuerdo comercial.
En el caso de Francia, su oposición responde más a los problemas de política interna del Emmanuele Macron, ya que las últimas propuestas de revisión del tratado convencían a la delegación francesa. La ultraderecha en Francia está utilizando el acuerdo comercial como una arma política contra Macron.
Más dinero y salvaguardias para los agricultores europeos
El desbloqueo ha sido posible tras las concesiones de la Comisión Europea. Ursula Von der Leyen propuso a los ministros de Agricultura de la UE este miércoles el adelanto de hasta 45.000 millones de ayudas previstas en el próximo presupuesto de la Política Agraria Común (PAC). Los fondos destinados a la PAC correspondientes al periodo 2028-2034 ascienden a 300.000 millones de euros, de los que 293.700 millones corresponderían a ayudas a la renta y 6.300 millones se dedicarían a posibles crisis.
Además, se han ampliado las salvaguardias para proteger a los agricultores europeos. Fuentes diplomáticas han señalado que se confirma “el mecanismo de salvaguardia bilateral, que prevé disposiciones que permiten a la UE suspender temporalmente las preferencias arancelarias sobre las importaciones de ciertos productos agrícolas en caso de perturbación del mercado de la UE” con un promedio de tres años.
Fuentes de la presidencia rotatoria de Chipre han explicado que también se ha acordado “reducir el umbral para iniciar investigaciones sobre productos agrícolas sensibles del 8% al 5%”. El Ejecutivo comunitario también se ha comprometido a rebajar los niveles máximos de pesticidas permitidos en los productos importados desde el área Mercosur, además de tratar de reducir el coste de los fertilizantes que se utilizan en la UE.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comentó en la red social X que gracias al acuerdo comercial con Mercosur “las empresas españolas podrán entrar a nuevos mercados, exportar más, y generar más empleos. Y Europa podrá mantener un vínculo fuerte con esa región hermana y estratégica que es América Latina”. Sánchez lanzó un claro mensaje para diferenciarse de la política exterior de Donald Trump: “En el mundo de hoy, no todo son aranceles, amenazas y malas noticias. Algunos tendemos nuevos puentes y alianzas para forjar una prosperidad compartida”.
El Ministerio español de Economía celebró la aprobación del acuerdo entre la UE y los países del Mercosur como “un paso histórico”, que reafirma el compromiso “con el orden internacional basado en reglas, el multilateralismo y la cooperación”.
Desde el Ministerio que dirige Carlos Cuerpo se recordó que España “tiene un peso significativo en el total de comercio UE-Mercosur, al representar el 9% exportaciones y 18% importaciones totales de la UE a Mercosur en 2024. España ocupa además una posición destacada como inversor en los países de la región (somos el primer inversor en Uruguay, el segundo inversor en Brasil y Argentina y el quinto en Paraguay). El stock de inversión directa española en el bloque supera los 100.000 millones de euros (datos 2023), equivalentes al 13% de la posición inversora española en el exterior”.
Rechazo de agricultores y ecologistas
A pesar del incremento de las salvaguardias y la flexibilización del presupuesto europeo, los agricultores españoles no están de acuerdo con la firma del acuerdo comercial con Mercosur. Desde hace meses, tanto en España como en el resto de Europa se han vivido protestas de los agricultores con el argumento de que los productos latinoamericanos inundarán el mercado europeo.
Asaja, asociación agraria incluida en CEOE, trasladó su oposición al acuerdo en una carta dirigida al ministro de Agricultura Luis Planas. La patronal agraria advierte del “grave impacto” que el acuerdo tendría sobre sectores sensibles “como la carne de vacuno, las aves, el azúcar, el etanol, los cítricos, el arroz, la miel o el maíz”. También denunció “la falta de reciprocidad en las normas sanitarias, medioambientales y de trazabilidad exigidas a las producciones importadas frente a las europeas”.
El secretario general de COAG, Miguel Padilla, considera que el acuerdo comercial supondrá la “puntilla” para un sector que ha sido usado como “moneda de cambio”. “Se ha hecho un reparto de cromos, se han repartido vacas por coches, por otros intereses que no son, desde luego, de nuestra actividad y eso supone la puntilla”, ha subrayado Padilla.
Sin embargo, el secretario general de UPA, Cristóbal Cano, ha señalado que la presión realizada por agricultores y ganaderos ha permitido un “mejor acuerdo”. “La presión que hemos ejercido en las calles, y también, en la reuniones que hemos tenido con diferentes comisarios en estos últimos meses han dado sus frutos y hemos conseguido un mejor acuerdo del que había previsto en un inicio”, ha celebrado Cano.
“Se abre un escenario atractivo para el comercio. No podemos ponernos una venda en los ojos. Sabemos que el contexto geopolítico y comercial es complejo, a corto y a medio plazo necesitamos una regla o unos acuerdos comerciales basados en reglas, donde sepamos a qué atenernos y trabajar en esa dirección”, ha señalado el secretario general de UPA.
También organizaciones ecologistas se han opuesto al acuerdo comercial. Ecologistas en Acción ha expresado su apoyo a las organizaciones agrarias europeas que han bloqueado fronteras y carreteras para denunciar el impacto del acuerdo en la agricultura y que denuncian que las supuestas salvaguardias agrícolas son insuficientes.
“Este acuerdo simboliza una política comercial que enfrenta y hace competir aún más -si cabe- a agricultores y agricultoras de ambos lados del Atlántico en una carrera suicida para recortar leyes sociales, ambientales y sanitarias. Este modelo de agricultura industrial basada en la exportación es la mayor causa de la emergencia climática y ambiental y compromete la capacidad de producir alimentos”, ha manifestado la ONG.
Mientras, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha destacado la “importancia y oportunidad” del acuerdo comercial. La patronal de la alimentación y bebidas ha reiterado la “importancia” de las cláusulas espejo para que se garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales europeas para los productos de los países del Mercosur que lleguen a Europa.
Un acuerdo para reducir la influencia de China
En el contexto geopolítico de pugna por materiales críticos y tierras raras, “el acuerdo apoya los esfuerzos de Europa por encontrar nuevas fuentes de materias primas críticas, ya que los países del Mercosur poseen vastas reservas de las materias primas críticas que serán cruciales para la transición energética verde de la UE. Brasil tiene alrededor del 20% de las reservas mundiales de grafito, níquel, manganeso y tierras raras, además del 94% de las reservas globales de niobio, un metal que se utiliza en el sector aeroespacial y figura en la lista de materias primas críticas de la UE. Mientras tanto, Argentina tiene las terceras mayores reservas de litio del mundo, un insumo clave para las baterías de vehículos eléctricos”, explica Agathe Demarais.
La analista de ECFR subraya que el tratado comercial “apoya los esfuerzos de Europa para reducir la dependencia económica de China”. Entre otras razones ya que “reduce los aranceles a las exportaciones de la UE a las economías del Mercosur, especialmente para productos químicos (actualmente con un arancel del 18%) y maquinaria (con aranceles de entre el 14% y el 20%)”, y podría facilitar que “las empresas de la UE desarrollen líneas de producción en América Latina en lugar de en China”.
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