Botón de ancla
La SER también puede hacer… y hace
Nadie, en ninguna de las emisoras de la cadena SER en Valencia, se esperaba ir a trabajar el pasado martes a las órdenes de Bernardo Guzmán, director regional desde que Marconi iba al colegio, y salir dirigido por Paco Sanz, empresario de la comunicación en Gandía, que en su día salió por la puerta de atrás de la emisora, y que ahora era director, entre otros, de Kiss FM y Radio Marca en la Safor.
Ni la elección de Paco Sanz ni la patada hacia abajo para Guzmán parecen casuales. Cuando tienes el currículo que tenía este y, aunque estaba hecho un chaval, ya tenía la jubilación en el horizonte… no hacía falta tan inquina. Lo normal es que te den la patada hacia un lado si ya no formas parte del proyecto. Es la manera de recompensar a quien ha mantenido a esta cadena como la más escuchada en la Comunitat Valenciana desde ni se sabe y, que, a diferencia de otras emisoras, tenía unos informativos en los que la noticia del día iba siempre acompañada de una exclusiva (lo que no es fácil en un medio como el radiofónico, en el que la precariedad y la falta de personal es el menú del día).
No hay que engañarse: si lo destierran a Murcia —«¡qué hermosa eres!»— (kilómetro cero del pacto PP-Vox) es por algo. No es un cambio de destino. Es una lección. Un aviso para navegantes. Por eso en la cadena, a nivel nacional, su degüello ha provocado mucho más impacto que el adiós de Angels Barceló, que no caía especialmente bien y ha sido sustituida por alguien mucho más valorado a nivel personal (no sé si profesional) como Aimar Bretos.
El mensaje que ha querido mandar la dirección a todos, desde los redactores regionales al último de los becarios es que, si a un histórico de la cadena (creo que el más veterano de los responsables a nivel local) lo han echado es para que el resto vaya poniendo sus barbas a remojar. Como los tiburones que huelen la sangre, da la sensación de que en las oficinas de Madrid ya dan por sentado el cambio de ciclo, y han querido inmolar a uno de sus mejores profesionales.
Y es que la decisión, evidentemente, se tomó en Madrid. Pese a que PP y Vox van a full con lo de la prioridad nacional, cuando se trata de tomar el poder están haciendo ciertas concesiones. Por eso dan palmas con las orejas con Joseph Oughourlian (francés, de origen armenio y libanés), el mayor accionista de Prisa. El ínclito ya ha anunciado la reestructuración del Consejo de Prisa, del que saldrán todos los consejeros que, de algún modo, hayan apoyado a Pedro Sánchez en algún momento (o en todos). Si va a haber cambio de ciclo, y todo apunta en esa dirección, allí estará Prisa para llevar la bandera y, se supone, la caja registradora. Sin apoyos mediáticos (aunque críticos como lo han sido El País o la SER), las opciones (si había) del PSOE en las próximas elecciones se diluyen como un azucarillo.
En este contexto hay que entender el aterrizaje de Paco Sanz en la SER Comunitat Valenciana. Profesionalmente, no se le puede negar el mérito de haber creado un pequeño grupo de comunicación, como tampoco que, si hubiera acabado de director general de À Punt a nadie le hubiera extrañado. Este exsocio del malogrado Arturo Torró tendrá un despacho en Pintor Sorolla y otro en el Palau de la Generalitat. La lealtad al PP, no nos engañemos, es su principal mérito. No parece que le llamen ni para diseñar estrategias sino para cumplirlas al pie de la letra. En la primera entrevista que concedió en El Tertulión (el debate de Radio Marca en Murcia en el que suele participar), ya dejó claras sus credenciales. Uno de sus objetivos es apostar por las redes sociales. Puede que estemos ante un visionario, el último del siglo XX.
Y la más perjudicada va a ser, sin duda, Diana Morant, a la que el ínclito ya le daba hasta en el carnet de identidad desde su digital InfoGandia y Comarcal TV. En su derecho estaba, por otra parte, de seguir la línea editorial que quisiera. Pero los socialistas valencianos ya saben que, de la SER, no se puede esperar ni clemencia.
Que el ministro de Hacienda, Arcadi España, haya aplazado, por los socorridos problemas de agenda, la entrevista que tenía prevista para mañana lunes indica que, hasta en la Moncloa, han tomado nota. Sanz, por su parte, ya había dicho en El Tertulión que no guardaba rencor a nadie, pero lo dijo de tal forma que no hace falta ser muy listo para imaginárselo afilando la espada de Conan.
Cuando creías que el panorama periodístico no podía ir peor, siempre llega alguien y se inventa algo para que lo anterior parezca poco. Ahora, a la izquierda solo le queda pelear como pelean los profesores si quieren tener alguna aspiración de volver a la Generalitat.