Directores de colegios e institutos valencianos amenazan con dimitir el jueves si la Generalitat no cede este lunes ante la huelga
El primer aviso fue a través de un comunicado la pasada semana. Este lunes la situación se pone seria. Más de 350 directores de colegios e institutos de manera presencial y otros mil miembros de equipos directivos por videoconferencia se han reunido esta mañana en Picanya para abordar las medidas de apoyo a la huelga educativa indefinida. La propuesta más contundente que se ha puesto encima de la mesa, una dimisión en bloque de todas las direcciones de centros si hoy no hay un acuerdo entre la Conselleria de Educación y los sindicatos que mejoren la educación pública valenciana y las condiciones económicas y laborales de más de 75.000 docentes. Por téminos legales, hay que avisar con 48 horas a los claustros, las dimisiones de los equipos se producirían el jueves.
La dimisión en bloque de los equipos directivos podría suponer un duro golpe para la Generalitat, puesto que podrían colapsar cientos de colegios e institutos. Solo con los que han acudido presencialmente a Picanya afectarían a un tercio de todos los centros públicos de la Comunitat Valenciana. ¿Quién cogería el teléfono, organizaría los comedores o gestionaría la matriculación del curso que viene que acaba de empezar? Sin duda los equipos directivos saben de su poder de presión y fueron clave en las reivindicaciones de la comunidad docente en Asturias, cuando el gobierno socialista de Adrián barbón acabó atendiendo sus demandas.
Las 39 reivindicaciones de los equipos directivos, que ya trasladaron a la Conselleria de Educación, van en la línea del acuerdo unitario firmado hace unas semanas tanto por los sindicatos como por diversas plataformas educativas. La bajada de las ratios, una mayor inversión en infraestructuras, la mejora en la atención al alumnado con necesidades específicas, la reducción de la burocracia y la recuperación del poder adquisitivo de los docentes. Con su presión, los equipos directivos organizados buscan “presionar a una administración pública que no está velando por sus funciones y está dejando de lado a los centros educativos”.
Tras esta reunión, los equipos directivos informarán a los claustros para que, en caso de dimisión en bloque por la huelga, ningún otro profesor o profesora coja el testigo. Cabe también la posibilidad que la Generalitat no aceptara las dimisiones y tuvieran que seguir hasta final de curso, pero esta negativa embarraría el inicio del curso que viene que arranca en septiembre.