La portada de mañana
Acceder
La investigación del accidente de Adamuz intenta conocer qué pasó en los raíles
Crónica - 'La venganza del PP contra Óscar Puente', por Sáenz de Ugarte
Opinión - '¿Por qué el odio se volvió respetable?', por Alberto Garzón

Sanidad obliga a jubilarse al jefe de oncología y una decena de especialistas en el hospital de referencia de Valencia

El Hospital La Fe de València, uno de los centros de referencia del sistema sanitario español, vive una auténtica crisis entre la cúpula de los facultativos. Las jubilaciones forzosas aprobadas por la Conselleria de Sanidad tienen en pie de guerra a jefes de servicio y especialistas de reconocido prestigio que, tras más de 40 años ejerciendo la medicina, dejan las consultas de forma involuntaria.

Al menos una decena de facultativos, especialistas en ramas muy concretas de la medicina y directores de investigación, denuncian criterios arbitrarios y discriminación ideológica por parte del nuevo gerente del hospital, José Luis Poveda, mano derecha del conseller del PP Marciano Gómez, que procede del mismo centro —y cumplirá en 2026 también la edad de jubilación forzosa—. Los profesionales han formado un colectivo para trasladar sus reivindicaciones y ocho de ellos han remitido una carta al Ministerio de Sanidad solicitando amparo para investigar la denegación de sus solicitudes. Asímismo, según ha podido saber elDiario.es, tres de ellos estudian acciones legales o las han emprendido ya contra la decisión de la Conselleria de Sanidad.

Entre los médicos que no han podido renovar su vida laboral y se han visto abocados a la jubilación forzosa se encuentra José Codina, hasta el pasado miércoles jefe del servicio de Oncología del hospital, una de las unidades por las que el centro es reconocido. Codina llevaba 40 años trabajando como médico, 36 de ellos en el Hospital La Fe, y es jefe de servicio desde 2019. El oncólogo lamenta que no ha podido ni despedirse de sus pacientes ni cerrar la consulta, saliendo con un escrito que le obliga a jubilarse con carácter inmediato, y critica que la gerencia del centro sanitario aduce argumentos peregrinos para su marcha, como no realizar guardias. “Son informes repletos de falsedades sobre el rendimiento, falta de trabajo, que son una falta de respeto”, censura. Al especialista se le reprochan deficiencias en la gestión —sin especificar— y no estar alineado con la dirección estratégica del centro hospitalario, cuestiones que ha rebatido el profesional mediante varios escritos.

El servicio que dirigía Codina tiene en marcha 185 ensayos clínicos, proyectos de investigación orientados a pacientes concretos con tratamientos muy específicos que ahora debe heredar otro profesional. Es un servicio de referencia nacional, los llamados CSUR (Centros, Servicios y Unidades de Referencia), proyectos del ministerio para concentrar la experiencia de alto nivel de especialización. “Los proyectos no se van a parar, pero gran parte de los estudios llegan porque los he trabajado. Sabemos que nadie es imprescindible, pero es desilusionante y desincentivante”, lamenta. El especialista recalca que el malestar no se debe a la jubilación, que entiende como un proceso natural, sino a la decisión que califica de “arbitraria” y a los criterios seguidos.

Junto a él, Sanidad jubiló forzosamente al director científico del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe y también jefe de Hematología del centro, el doctor Guillermo Sanz -quien hizo el informe favorable a la excarcelación de Eduardo Zaplana por “humanidad y justicia”-, al ya exresponsable de cirugía pediátrica Juanjo Vila -uno de los tres profesionales en España especializado en trasplantes hepáticos infantiles- y otros responsables de servicios como Neurocirugía, Traumatología, o Anestesiología.

Al ser un centro universitario, el hospital capitanea cientos de proyectos de investigación y forma a los facultativos que terminan la carrera, por lo que además de la calidad asistencial, los facultativos advierten que se pone en riesgo la investigación.

En el escrito remitido al Ministerio de Sanidad, suscrito por ocho facultativos, solicitan “intervención urgente” para que se investigue esta situación, se revise la denegación de las prórrogas solicitadas y se adopten las medidas necesarias para garantizar la prolongación en servicio activo de aquellos facultativos que cumplen los requisitos legales y “cuyas aportaciones son esenciales para el mantenimiento de la calidad asistencial en el Hospital La Fe”. La situación, advierten, “genera un perjuicio irreparable para la asistencia sanitaria, al provocar la pérdida irremplazable de experiencia en especialidades críticas, en un momento de aguda carencia de profesionales. Asimismo, compromete seriamente la formación de residentes y el desarrollo de proyectos de investigación en curso, debilitando la posición de nuestro centro como referente nacional e internacional”.

La conselleria ha denegado en el último año y medio 16 prórrogas de la actividad para médicos por encima de los 67 años en La Fe, según sus datos. El departamento que dirige Marciano Gómez defiende que de 24 solicitudes de prórroga se han concedido 9 favorables en el hospital. El criterio establecido por la Conselleria de Sanidad para autorizar la prolongación de actividad de facultativos tras los 67 años es el mismo en todos los departamentos de salud, afirman fuentes este departamento, y se concreta en la idea de prorrogar solo en aquellos casos en los que la actividad profesional actual aporta un valor añadido , como puede ser la actividad docente o investigadora en la actualidad, la contribución a la consolidación de proyectos en activo o que la falta de profesionales de una especialidad determinada dificulte la cobertura de la plaza.