El desorbitado precio de la vivienda en València incrementa los asentamientos en un 25% en tres años
La realidad de los asentamientos y la infravivienda en València no deja de crecer mientras el Ayuntamiento sigue sin reaccionar. Compromís per València volverá a denunciar este martes 21 de abril en la comisión de Bienestar la parálisis de las políticas municipales en esta materia y exigirá la reactivación inmediata de los instrumentos que el propio consistorio acordó para hacer frente a esta situación.
Los datos oficiales muestran un empeoramiento sostenido. Entre 2022 y 2025, el número de personas en asentamientos e infravivienda ha aumentado un 25%, pasando de 1.073 a 1.342. El incremento es aún más acusado en el caso de las familias, que crecen un 44,58%, y de las personas adultas, con un 35,12% más, mientras el número de menores se mantiene estable. Un cambio de perfil que, según la formación valencianista, evidencia que el fenómeno es cada vez más estructural y complejo.
Una situación que coincide con el desorbitado incremento de los precios de la vivienda tanto en régimen de alquiler como de venta. Según Fotocasa, en julio de 2025 los alquileres alcanzaron un precio medio de 16,56 euros por metro cuadrado al mes en València, es decir, que por un piso de 100 metros cuadrados actualmente se abonaría una mensualidad de 1.656 euros. A nivel provincial, los alquileres se han disparado un 12,8% en el último año y a nivel autonómico, un 11,8%. El informe de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València de octubre de 2025 concluye que el precio medio de la vivienda nueva se ha duplicado desde 2019 en la ciudad de València y su área metropolitana. El valor medio de venta superó entonces los 3.700 euros el metro cuadrado en la capital.
En este contexto, los asentamientos no solo crecen, sino que se desplazan y se consolidan en distintos puntos de la ciudad. Espacios como el entorno del Circuito urbano de Fórmula 1 han experimentado incrementos significativos, mientras aparecen nuevos focos de precariedad. Una realidad que, para Compromís, contrasta con la inacción del gobierno municipal.
La coalición valencianista recuerda que el 10 de marzo de 2023 se aprobó por unanimidad la creación de un grupo de trabajo sobre asentamientos dentro del Consejo Municipal de Acción Social, con el objetivo de coordinarse y anticiparse a situaciones como las actuales. Tres años después, este instrumento sigue sin ponerse en marcha. De hecho, el Consejo Municipal de Acción Social solo se ha reunido en dos ocasiones en todo este tiempo, dejando en papel mojado una herramienta clave para planificar las políticas sociales de la ciudad.
La concejala de Compromís, Lucía Beamud, es clara: “No estamos ante un problema técnico, sino ante una falta absoluta de voluntad política. Mientras la realidad empeora, el gobierno de Catalá mira hacia otro lado y deja que el fenómeno avance sin ningún tipo de control”. Beamud alerta también de las consecuencias sociales de esta inacción: “Hablamos de cientos de familias en situaciones de extrema vulnerabilidad a las que el Ayuntamiento está abandonando. Es inaceptable”.
Reactivar la respuesta municipal
Ante esta situación, Compromís per València llevará a la comisión de Bienestar una moción para desbloquear la situación y obligar al gobierno municipal a actuar. La propuesta reclama la convocatoria inmediata del Consejo Municipal de Acción Social con una periodicidad real, la puesta en marcha efectiva del grupo de trabajo sobre asentamientos y la elaboración urgente de una estrategia integral con medidas concretas, calendario y coordinación entre servicios municipales, otras administraciones y entidades sociales.
La formación valencianista insiste en que la ciudad no puede seguir sin una política clara en esta materia. “Lo que estamos viendo es el resultado de no planificar, de no coordinar y de no poner recursos. Y eso tiene consecuencias directas sobre las personas más vulnerables”, advierte Beamud.
Para Compromís, la respuesta debe ser inmediata y a la altura del problema. Porque, tal y como remarca la concejala, “no podemos normalizar que cada vez haya más gente viviendo en asentamientos mientras el Ayuntamiento está paralizado”.