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El rebrote del 'barrio chino' de València: los problemas de prostitución y drogas vuelven a Velluters

En los sesenta lo llamaban el “barrio chino” de manera despectiva, para designar unas calles con problemas de prostitución, marginalidad y drogas. Pegado a la antigua muralla y en pleno centro histórico, las calles serpenteantes y estrechas lo convirtieron en el lugar para actividades ilícitas. En las dos últimas décadas, Velluters, la antigua zona textil de València, había logrado recuperar su nombre original en el imaginario de la ciudad, hasta que desde hace unos meses ha vivido un rebrote de delincuencia, que se atribuye a la salida de prisión de una conocida 'madame' al barrio.

Los vecinos denuncian un repunte de problemas de drogas y de prostitución, que atrae broncas y peleas. Señalan que puede haber medio centenar de prostitutas en las calles, muchas de ellas con problemas de drogodependencia, y un buen grupo habitual de personas que compran y consumen drogas en la calle en los mismos locales. “Bajas de casa y te topas con personas que se drogan en el portal”, comenta un vecino, que señala que están hartos de las peleas nocturnas que se han vuelto habituales. También se han dado varios robos en la zona, relacionados con la compra de drogas, en una espiral de marginalidad que se va incrementando. El vecindario lleva meses realizando denuncias públicas por varias vías: a la Policía, al Ayuntamiento, a los medios y en sus propias redes. “El barrio ahora da miedo”, señalan este vecino en conversación con elDiario.es.

El Ayuntamiento comunicó que el pasado martes la Policía Nacional realizó varios registros y detuvo a nueve personas, como presuntas autoras de un delito contra la salud pública, sin mayor detalles sobre la investigación judicial. En el operativo participó la Policía Local, que según el consistorio encontró viviendas troceadas en habitaciones individuales, todas ellas con lavabo y algunas sin ventanas ni zonas comunes. Las viviendas “presentaban un notable estado de falta de higiene y salubridad, con acumulación de enseres y objetos, presencia de pipas para el consumo de sustancias estupefacientes, botellas de bebidas alcohólicas y una plaga de cucarachas”. Se encontraron a 14 personas en dos pisos, sin contrato de arrendamiento, que pagaban alquiler en mano por días o meses.

Los problemas se concentran en las calles Viana y Balmes, donde se ven colas en los pisos antes de que caiga el sol. Ya en febrero, la asociación vecinal Amics de Velluters denunció “colas de puteros” a diario. “El aumento progresivo de la prostitución en la vía pública ha venido acompañado de peleas, gritos, altercados y comportamientos incívicos constantes, como los orines reiterados en portales de viviendas habitadas”, señalaron los vecinos. La Policía Local tiene una patrulla fija mañana, tarde y noche, pero los vecinos lo consideran insuficiente. Vistas las circunstancias, la acción en el barrio requiere de un plan integral.