¿Hay vida más allá de 'El cuento de la criada'?

Un grupo de mujeres con túnica roja y cofia blanca escuchan horrorizadas las enseñanzas de su maestra, que les explica su destino: “sois especiales, serviréis a los líderes y a sus esposas y tendréis a sus hijos por ellas”. Después, somos testigos de una violación ritualizada, sin violencia física y con la biblia como banda sonora. Es una de las escenas más brutales y terroríficas del primer capítulo de The Handmaid's Tale (El cuento de la Criada), la multipremiada serie basada en la novela con el mismo nombre que Margaret Atwood escribió en 1984. Esta distopía sobre una dictadura fundamentalista en la que las mujeres o son esposas o esclavas, me tiene enganchada y horrorizada a partes iguales. Una de las claves es que no hay nada inverosímil: aunque parezca mentira, todo lo que narra ha pasado en algún momento de la historia. Es más, un grupo de expertos ha constatado que la contaminación atmosférica afecta a la fertilidad femenina y masculina. ¿Podría esta pesadilla convertirse en realidad? ¿Con la excusa de defenderse contra el terrorismo, podría aumentar el autoritarismo y disminuir las libertades y derechos sociales, como la libertad de expresión o los derechos de las mujeres? Según la propia Atwood, “en determinadas circunstancias puede pasar cualquier cosa en cualquier lugar”.

Os animo a que saquéis vuestras propias conclusiones. Ya no hay excusa. Antena 3 emitirá el primer capítulo el 19 de junio. Es una buena oportunidad para sufrir y disfrutar de esta obra de arte feminista. ¿Es The Handmaid’s Tale una excepción? Es cierto que las nuevas formas de consumir televisión han dejado un hueco para series feministas maravillosas como Big Little Lies, Girls, Borgen, Orange is the new black o La otra mirada, pero todavía cuesta demasiado encontrar productos audiovisuales en los que las mujeres tengan sentido en sí mismas.

En el cine los datos son desalentadores. Ellos controlan la industria y las historias. En 2017, solo el 7 por ciento de las películas españolas fueron dirigidas por mujeres. En Hollywood, las directoras representan menos del 5 por ciento del total en la industria comercial. Solo uno de cada tres papeles es para una mujer y en ocho de cada diez cintas ellos hablan más. Las mujeres son un capítulo más en la historia del protagonista y son retratadas como madres, tontas, malvadas y, siempre, atractivas.

La investigadora Pilar Aguilar señala con acierto que el cine es un vehículo evidente de desigualdad porque refuerza y legitima los estereotipos de género. Es importante que el relato audiovisual nos represente, puesto que es un medio muy potente para la formación de nuestro imaginario, de nuestra forma de ser y de estar en el mundo. Como dijo la protagonista de El cuento de la criada, Elisabeth Moss, cuando recogió el Globo de Oro como mejor actriz de drama en televisión, somos las personas que no estaban en los papeles. Las que hemos vivido en los huecos entre las historias. Ahora, toca salir de los márgenes de las páginas, ser la historia y escribirla nosotras mismas.