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Quiero darle a mi perro aceite de pescado, ¿qué debo tener en cuenta?

Aceite de pescado para perros

Seguramente ya hayas oído hablar sobre el aceite de pescado y quizá, si tienes un perro o un gato, ya lo hayas añadido en su dieta o hayas pensado en hacerlo. Lo puedes encontrar en clínicas veterinarias, tiendas especializadas y páginas web, y es, básicamente, un spray cuyo contenido se echa en el pienso del perro o gato.

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Está formado con un tipo de grasa que se extrae de pescados y crustáceos como la sardina, el atún, el salmón, la anchoa o el kril y sirve como suplemento natural de Omega 3 para dichas mascotas. 

Lo cierto es que, este aceite debe usarse con conocimiento de causa y, aunque tiene múltiples beneficios para el animal, su elección y uso debe ser cuidadoso. Por eso, os traemos una recopilación de los beneficios, riesgos, alternativas y otros aspectos a tener en cuenta si quieres darle aceite de pescado a tu mascota.

¿Por qué el aceite de pescado es beneficioso para mi perro?

El motivo es su alto contenido en Omega 3, ya que estos aceites provienen de pescados con gran volumen de este ácido graso. Un ácido graso es la parte más importante de las grasas o lípidos, aunque, si quieres saber más sobre ellos, ya escribimos un artículo para explicar qué son y para qué sirven.

En el caso del Omega 3, son ricos en EPA y DHA, las grasas derivadas de fuentes animales -principalmente de pescados azules- que se encuentran en los aceites de pescado para perros y que son las más provechosas para ellos. 

Perros y gatos se benefician de estos ácidos grasos principalmente en ciertas etapas de su vida, ya que su organismo no puede producirlos por sí mismo. Por este motivo, no está mal incorporarlos mediante una dieta determinada siempre supervisada por un veterinario o nutricionista de animales. 

¿Los beneficios del Omega 3? Combatir la artritis o las inflamaciones intestinales, evitar alergias, potenciar la salud de la piel y el pelaje de tu perro, controlar y reducir los niveles de colesterol y mejorar el sistema renal del perro, entre otros.

Eso sí, hay que ser cuidadoso, porque en algunos casos puede provocar mareos, náuseas, dolor estomacal o diarreas, aunque esto suele estar relacionado con una mala administración de la dosis.

¿Cuáles son los factores de uso y riesgo que debo tener en cuenta al dárselo a mi mascota?

No hace falta que su ingesta se realice a lo largo de toda la vida del animal, pero sí debe ser diaria y constante en el período pautado por el especialista, cuya cantidad administrada es establecida con ratios según el peso del animal, como los que aparecen en este artículo.

Su consumo mejora la salud articular y la energía en canes ancianos; ayuda a la recuperación de animales con lesiones o problemas crónicos; y como explica Purina Institute, “proporcionarlo en la alimentación de la madre preñada o lactante, y de sus cachorros o gatitos, favorece el desarrollo cerebral y la visión, tanto en el útero como después del nacimiento”.

Nos obstante, el pescado azul tiene un alto porcentaje de materia grasa que favorece la acumulación de metales pesados como el mercurio. La mayoría de aceites de pescado para perros del mercado contienen un mínimo de este metal entre sus ingredientes, pero lo cierto es que esta concentración es inofensiva para el animal, ya que no le da tiempo a acumularlo en su cuerpo porque solo debe consumir ese Omega 3 durante un periodo determinado de su vida, explica la veteranía Carolina Navarro, asesora nutricional de mascotas Zaragoza.

Aun así, Navarro asegura que lo mejor es “comprar aceite de pescado procedente de peces pequeños como la sardina o el boquerón, y crustáceos como el kril, ya que los grandes como el salmón y el atún viven más tiempo y, por tanto, acumulan más tóxicos e impurezas”. 

Seguidamente esta veterinaria y asesora nutricional da una serie de consejos:

Existen aceites de pescado de calidad y purificados en el mercado, a pesar de que normalmente son más caros. Para comprobar su calidad, lo primero es verificar en las etiquetas que la cantidad de Omega 3 se encuentra entre un 25-30%, que es la indicada para una buena absorción de las propiedades de esta grasa poliinsaturada.

En algunos de estos productos, puede aparecer qué cantidad de Omega 3 corresponde a EPA y DHA, las grasas más importantes para que el animal se provea adecuadamente de este ácido graso. Si no aparece, la clave es preguntar al fabricante y, si no saben responder, lo conveniente es no comprarlo y seguir buscando. 

El olor del aceite de pescado no debe ser desagradable. Si es así, puede ser que se hayan oxidado las grasas perdiendo su valor biológico, es decir, sus bondades. Para conservarlo en buen estado, debes guardarlo cerrado en la nevera y sin exposición a la luz.

Los recipientes que son sensibles al calor y la luz provocan la oxidación del producto. Por eso, la mejor opción es escoger un recipiente de cristal opaco que aísla el líquido y lo mantiene correctamente.

Hay que tener en cuenta que, normalmente, los piensos ya vienen suplementados con Omega 3, aunque por regla general estas grasas se oxidan rápidamente al entrar en contacto con la atmósfera cuando se abre y cierra el paquete y, por lo tanto, quizá tu perro necesite una suplementación extra.  

Aunque estos consejos puedan servirte a la hora de escoger el aceite de pescado, lo más importante es que la ingesta de Omega 3 en la dieta de tu mascota esté supervisada por profesionales como veterinarios o nutricionistas animales.

Finalmente la otra opción es alimentar a tu perro con pescado como sardinas o salmón entre dos o tres veces a la semana, con el pescado previamente congelado para evitar parásitos.

Lo cierto es que, esta alternativa es más costosa debido a la cantidad necesaria de estos alimentos y su preparación, así como la dificultad de realizar un seguimiento dietético correcto.

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