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De la absorción del CDS a la de Vox

10 de agosto de 2023 22:11 h

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El PP se encuentra en una coyuntura electoral que guarda cierto parecido a aquella en la que se encontró en 1989. En las elecciones generales celebradas aquel año, las primeras en las que concurrió el PP con José María Aznar como candidato a la presidencia del Gobierno, el PSOE obtuvo su tercera mayoría absoluta, con 176 escaños, que después se quedarían en 175, como consecuencia de la anulación de las elecciones en Melilla y el triunfo del PP en la repetición de las elecciones en dicha circunscripción. 

La composición del Congreso de los Diputados quedó así respecto de los cuatro partidos de ámbito estatal que compitieron en dichas elecciones: PSOE: 36.90%, 8.185.568 votos, 175 escaños. PP: 25,79%, 5.285.972 votos, 107 escaños. IU: 9,07%, 1. 858.588 votos, 17 escaños. CDS:7,89%, 1.617.716 votos, 14 escaños.

La dirección del PP sacó inmediatamente la conclusión de dicho resultado electoral. La mayoría absoluta del PSOE era una “falsa” mayoría, que desaparecería si desapareciera el CDS. Con la incorporación del CDS al PP, el PSOE se habría quedado en los ciento cincuenta y tantos escaños. El primer objetivo del PP no podía ser otro que el de unificar toda la derecha en unas siglas. El primer paso ya se había dado en el Ayuntamiento de Madrid tras el resultado de las elecciones municipales en dicho Ayuntamiento. En un primer momento, 30 de junio de 1987, fue elegido alcalde Juan Barranco, del PSOE, con una mayoría simple de votos, aunque entre PP y CDS tenían mayoría absoluta. Pero el 30 de junio de 1989 prosperó una moción de censura que convirtió a Agustín Rodríguez Sahagún del CDS en alcalde, a pesar de contar con 8 escaños y el PP con 20. Con ese movimiento se inició el proceso que conduciría a la desaparición electoral definitiva del CDS en las elecciones municipales de 1991, primero, y en las elecciones generales de 1993, después. Desde 1991 hasta 2015 el PP ha ostentado en régimen de monopolio la representación electoral de la derecha española.

Este monopolio dejó de existir a partir de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 con la presencia de Ciudadanos, primero, y Vox, después. Una vez desaparecido Ciudadanos, al PP le queda por resolver la desaparición de Vox. Y en esas estamos. 

La operación guarda cierto parecido con la del CDS, pero de manera invertida. En la del CDS se trató, ante todo, de una operación de 'blanqueo' del PP como partido originariamente “franquista”, constituido por los llamados “7 magníficos”, exministros del Régimen del General Franco. El PP dejaba de ser AP y se convertía en un partido de centro. La extrema derecha dejaba de existir, justo en el momento en que empezaban a hacer acto de presencia partidos de extrema derecha en los países europeos occidentales. Esta es la ficción que el PP consiguió imponer dentro y fuera de nuestro país. En España no había extrema derecha. 

En 2023 se trata desde un supuesto partido de centro de absorber a otro de extrema derecha, 'blanqueando' de esta manera todos los pactos entre PP y Vox en Comunidades Autónomas y municipios. La absorción de Vox pro futuro, de cara a las próximas elecciones generales, tendría eficacia retroactiva, legitimando todo lo acordado con Vox en estos últimos años. La extrema derecha volvería a desaparecer del sistema político español. 

Que la operación está en marcha parece fuera de toda duda. Enric Juliana lo escribe este jueves en La Vanguardia: “Matar a Vox es la nueva consigna”. Otra cosa es la capacidad que tenga Vox para resistir y mantenerse como opción autónoma respecto del PP. Y lo que esté dispuesto a ceder el PP en el terreno programático para que Vox esté dispuesto a disolverse e integrarse en el PP. Hemos visto que en Comunidades Autónomas y Municipios las “tragaderas” del PP han sido inmensas. ¿Podrán ser las mismas en el programa “nacional” para conseguir la integración de Vox de cara a unas elecciones generales o europeas?

Este interrogante puede empezar a ser respondido muy pronto, si el Rey designa a Alberto Núñez Feijóo como candidato a la investidura. Uno de los subdebates, por así decirlo, de la sesión de investidura puede estar en la relación entre el discurso del candidato del PP y la respuesta de Vox. Con menos claridad, pero también, se verá en el caso de que el candidato sea Pedro Sánchez en la forma en que se posicionan PP y VOX frente al candidato de la izquierda.

Veremos.