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Camarón y Paco de Lucía vuelven a tapear en La Carmencita

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Camarón y Paco de Lucía vuelven a tapear en La Carmencita

Camarón y Paco de Lucía vuelven a tapear en La Carmencita

Corrían los años 70 y al tablao de Los Canasteros de Manolo Caracol se subían grandes figuras del flamenco y otros llamados a serlo. Antes, reponían fuerzas en La Carmencita, una histórica taberna de Madrid, en la que ahora vuelven a tapear Camarón y Paco de Lucía.

En sus paredes cuelgan desde hoy las retratos de quienes se sentaron a sus mesas antes de vaciarse el alma en Los Canasteros, compartiendo vinos y garbanzos con el fotógrafo argentino Pepe Lamarca, recién exiliado, y el escritor y flamencólogo José María Velázquez-Gaztelu. Encuentros a golpe de cuchara y chatos, de los que surgieron amistades que hoy perduran entre los supervivientes.

Lamarca, rodeado de sus fotos y de sus amigos, bajo la carcajada de Camarón y las volutas del cigarro de Paco de Lucía, entre los sones de la guitarra de Enrique de Melchor, ha inaugurado hoy esta exposición con la que La Carmencita rinde homenaje a cantaores, bailaores y guitarristas que se sentaron a sus mesas, a los que devuelve no sólo sus retratos sino un menú con sus platos favoritos.

"Con estas fotos vuelven estos fantasmas que pulularon por este barrio", ha dicho quien les conoció trabajando en Casa Gades y se encargó de inmortalizarlos, muchas veces en blanco y negro, en ocasiones por gusto, otras para las portadas de sus discos.

Terremoto, Melchor de Marchena, Enrique de Melchor, Carmen Linares, Manuel Soto el Sordera, Rafael Rofero, José Menese, Pepe Habichuela, El Güito, Camarón o Paco de Lucía se pusieron frente a su objetivo en La Carmencita, una casa de comidas abierta en 1854, "ante un plato de cuchara, porque venían de familias populares y les gustaban mucho los guisos", explica a Efe Velázquez-Gaztelu.

Aunque han tenido fama de buenos bebedores, "los flamencos siempre han sido de buen comer, no triperos sino gente con gusto, gente exquisita", añade el flamencólogo, que ha compartido mesa y confidencias con muchos de ellos. "Los callos a la madrileña los volvían locos".

Por ello, Carlos Zamora, copropietario de esta taberna de azulejos y barra de estaño protegidas por Patrimonio, completa la exposición con un menú compuesto por algunos de los platos favoritos de estos clientes, que solían degustar antes de comenzar en Los Canasteros unas jornadas que se prolongaban hasta la madrugada.

"En el tablao bebían, pero comían en La Carmencita", recuerda el escritor.

En homenaje a esa gastronomía castiza, durante el mes que se mantendrá la exposición se podrá optar por platos como las patatas por bulerías crujientes con rabo de ternera, los riñones e higaditos por alegrías de Cádiz con sus huevos fritos, los callos por soleá con patatita, el choco en su tinta con arroz de martinete o las albóndigas con pimientos rellenos rumberos y salsa rubia.

Pepe Lamarca, que ha dedicado la muestra "a la memoria de Melchor de Marchena y de su hijo Enrique de Melchor y a su música, que siempre estará viva", ha recordado que tenía especial admiración por Rafael Romero, por su "potente personalidad", pero que estuvo más unido a José Meneses y Pepe Habichuela, los dos únicos fotografiados que viven.

El fotógrafo ha agradecido que sean los dueños de La Carmencita quienes hayan organizado esta exposición, porque en su comedor se vivieron momentos como "el milagro" de que Rancapino invitase a comer después de cobrar los derechos de autor por unas letras que "no llevó a la Sociedad General de Autores escritas, sino que se las quiso cantar a quien le atendió", ha recordado entre risas el crítico de flamenco Alfredo Grimaldo.

El mismo Rancapino que se arrancó a cantar "Carcelero, carcelero" a las puertas de esta casa de comidas cuando el franquismo daba sus últimos coletazos, que quizá compartió alguna vez mesa con Manolo Caracol, que se pirraba por los garbanzos con menudo de Carmen, la cocinera.

"Sus fotos son nuestro propio retrato", ha definido Velázquez-Gaztelu. Añoranza de jaleo, conversaciones, risas, cucharadas y arte. Arte que revive con estas fotos y este menú en La Carmencita.

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