Entrevista

Daniel Craig: “Odiaría ser joven en la actualidad, yo crecí con el punk”

Javier Zurro

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Daniel Craig sale de una franquicia y se mete en otra. Si el año pasado colgaba el esmoquin de James Bond para siempre, y tras embolsarse un buen cheque para realizar la última entrega, ahora estrena la segunda película de la que promete ser una larga y prometedora saga. Glass Onion se titula la segunda parte de Puñales por la espalda, aquella resultona y divertidísima versión de las novelas de Agatha Christie que realizó Rian Johnson en 2019 y que tenía al actor británico como un detective dandy que resolvía los casos más rocambolescos. Un filme que era una metáfora del racismo de Estados Unidos, y que en esta secuela repite fórmula.

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Esta nueva entrega vuelve a ser una partida de Cluedo, pero en medio del misterio hay una visión de la sociedad postcovid y del dominio en medios y empresas de gente como Elon Musk, icono de 'incels' y extremistas. Craig es el único que repite personaje, y será el único que lo haga en las secuelas que vendrán gracias al acuerdo con Netflix, que tras el éxito de la primera compró los derechos para convertirla en una marca dentro de la plataforma. Antes de que llegue a Netflix en navidad estará una semana en exclusiva en cines, una forma de estrenar que el propio Craig confiesa que les ha costado mucho esfuerzo.

Muestra sus agradecimientos a Netflix, porque no era “su plan en este momento”, y cuenta que tuvo que “gritar mucho” para conseguirlo. “Todos lo hicimos porque sentimos que era realmente necesario. Cuando mostramos esta película, en el Festival de Cine de Toronto, la gente comenzó a reírse, se divertían, y entonces dijimos, por qué negarles esta experiencia a la gente”, explica y avanza que tras Navidad verán “qué se puede hacer para que vuelva a los cines”. “Ese sería mi sueño ahora mismo, pero digamos que es una decisión que está por encima de mi nivel, pero yo lo digo con la esperanza de que suceda porque es la razón por la que me metí en este negocio, para sentarme en un cine con otras personas y tener una experiencia cultural juntos”, dice el actor en un encuentro con periodistas.

Aquí se ve a otro Craig, con el ceño menos fruncido, menos serio, pero niega que escoja los trabajos por si son “más o menos divertidos”, sino porque sean “interesantes”. “Este guion es maravilloso y muy divertido, pero soy un actor muy afortunado por haber podido interpretar algo tan importante como a James Bond y luego poder venir y hacer esta película tan divertida y fantástica, trabajar con estos actores y con un director tan increíble”. La diferencia entre ambas franquicias la tiene clara, con Bond fueron “15 años de películas que tienen una continuidad en la historia, pero aquí cada una introduce gente rara y fantástica por lo que aunque haya similitudes son dos sagas muy diferentes”.

Parte del éxito de Puñales por la espalda es que no es solo una película de suspense y que trata sobre quién es el asesino, sino que en ambas entregas, su director y guionista, Rian Johnson, ha intentado radiografiar a la sociedad de EEUU. Sacar sus vergüenzas en un juego divertido. “La película trata sobre cómo Rian ve a la América moderna, y cómo influye en el resto del mundo, afortunada o desafortunadamente, depende de cómo lo mires. Como él suele decir, si Agatha Christie escribiera sus novelas ahora, tendría billonarios del mundo tecnológico en sus obras, porque es lo que está pasando en el mundo”, opina el actor.

Johnson reconoce que sí, que lo que quiere en estas películas es hablar de todo ello, y que lo que le gustaría es que “la gente trate de ver estos temas y de descubrir la forma” en la que él trata de “abordar la sociedad moderna”, pero eso sí, siempre sin perder de vista que esto es “un gran entretenimiento”. “He dedicado mucho trabajo a poner esas referencias, y asegurarme de que puedas leerlas y encontrarlas, así que tampoco quiero decirlas en voz alta, las dejo ahí en la película. Tengo mucha curiosidad en ver lo que la gente interpreta y saca de ella”, dice con misterio.

Si por un solo segundo pensáramos que estamos produciendo en masa no me interesaría hacer estas películas. Soy muy afortunado, no tengo por qué hacer esas cosas

De lo que no hay duda es de que su principal azote es un multimillonario con muchas similitudes con Elon Musk y con los iconos de los incels y cómo forjan su discurso a través de las redes sociales. De hecho, otro personaje, el de Kate Hudson, tiene problemas por decir barbaridades en la red social que acaba de comprar Musk. Daniel Craig bromea sobre cuánto le gustan las redes sociales para luego decir la verdad: “Me alegro de ser mayor. Odiaría ser joven en la actualidad, crecer en esta época. Me parece triste la idea de hacer algo y pedirle a la gente que le de a ‘me gusta’. Yo crecí con el punk y mantengo esa actitud, si te gusta algo genial, si no te gusta, no era mi problema. Sí, yo trabajo creando cosas y quiero que las personas lo vean y reaccionen ante eso, pero no les voy a pedir que les guste. No lo pillo, me parecería el antiarte. Ese es mi punto de vista, pero luego, ya sabes, nadie me escucha, así que no, no estoy en las redes sociales”.

Quien sí es muy activo en redes sociales es Rian Johnson, así que no entra a criticarlas porque “sería hipócrita si lo hiciera”. “Siento que, a medida que envejeces, tienes que luchar para no convertirte en un viejo gruñón y decir que lo nuevo es malo y lo viejo es bueno. Eso es una mierda. Me encantan las películas, hago películas, pero también paso el día ojeando Twitter y viendo vídeos de TikTok y creo que son divertidos. Así que trato de no ser crítico”, zanja.

Fue en redes sociales donde Johnson vivió duros ataques por parte del fandom tóxico de Star Wars, que no quedó contento con su episodio de la saga galáctica (Los últimos Jedi). De momento no teme que los fans de Puñales por la espalda se conviertan en radicales, pero aporta una mirada constructiva a lo que ocurrió entonces: “Creo que la parte tóxica de cualquier fandom debe ser denunciada y eliminada. Muchos grupos de fans también están aprendiendo, y por ello hay que ser conscientes de que no puedes simplemente ignorarlos. Tienes que ser proactivo para hacerles saber que no son bienvenidos. Pero al mismo tiempo, creo que es muy tentador hablar solo de esa pequeña parte de la base de fans, y los fans de Star Wars son maravillosos, porque esa ha sido mi experiencia en estos últimos cinco o seis años. He tenido experiencias abrumadoramente maravillosas”.

Netflix compró los derechos para dos secuelas, pero Daniel Craig no descarta seguir más tiempo. “Mientras Rian y yo podamos seguir sorprendiendo a la gente seguiremos haciendo películas. Si por un solo segundo pensáramos que estamos produciendo en masa no me interesaría hacer estas películas. Soy muy afortunado, no tengo por qué hacer esas cosas. Tengo otras opciones, pero esto me parece particularmente divertido, son el tipo de películas que realmente me gusta hacer y ver, así que seguiremos haciéndolas mientras la gente se siga riendo, y cuando se cansen, haremos otra cosa”.

Daniel Craig sale de una franquicia y se mete en otra. Si el año pasado colgaba el esmoquin de James Bond para siempre, y tras embolsarse un buen cheque para realizar la última entrega, ahora estrena la segunda película de la que promete ser una larga y prometedora saga. Glass Onion se titula la segunda parte de Puñales por la espalda, aquella resultona y divertidísima versión de las novelas de Agatha Christie que realizó Rian Johnson en 2019 y que tenía al actor británico como un detective dandy que resolvía los casos más rocambolescos. Un filme que era una metáfora del racismo de Estados Unidos, y que en esta secuela repite fórmula.

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Muestra sus agradecimientos a Netflix, porque no era “su plan en este momento”, y cuenta que tuvo que “gritar mucho” para conseguirlo. “Todos lo hicimos porque sentimos que era realmente necesario. Cuando mostramos esta película, en el Festival de Cine de Toronto, la gente comenzó a reírse, se divertían, y entonces dijimos, por qué negarles esta experiencia a la gente”, explica y avanza que tras Navidad verán “qué se puede hacer para que vuelva a los cines”. “Ese sería mi sueño ahora mismo, pero digamos que es una decisión que está por encima de mi nivel, pero yo lo digo con la esperanza de que suceda porque es la razón por la que me metí en este negocio, para sentarme en un cine con otras personas y tener una experiencia cultural juntos”, dice el actor en un encuentro con periodistas.

Aquí se ve a otro Craig, con el ceño menos fruncido, menos serio, pero niega que escoja los trabajos por si son “más o menos divertidos”, sino porque sean “interesantes”. “Este guion es maravilloso y muy divertido, pero soy un actor muy afortunado por haber podido interpretar algo tan importante como a James Bond y luego poder venir y hacer esta película tan divertida y fantástica, trabajar con estos actores y con un director tan increíble”. La diferencia entre ambas franquicias la tiene clara, con Bond fueron “15 años de películas que tienen una continuidad en la historia, pero aquí cada una introduce gente rara y fantástica por lo que aunque haya similitudes son dos sagas muy diferentes”.

Parte del éxito de Puñales por la espalda es que no es solo una película de suspense y que trata sobre quién es el asesino, sino que en ambas entregas, su director y guionista, Rian Johnson, ha intentado radiografiar a la sociedad de EEUU. Sacar sus vergüenzas en un juego divertido. “La película trata sobre cómo Rian ve a la América moderna, y cómo influye en el resto del mundo, afortunada o desafortunadamente, depende de cómo lo mires. Como él suele decir, si Agatha Christie escribiera sus novelas ahora, tendría billonarios del mundo tecnológico en sus obras, porque es lo que está pasando en el mundo”, opina el actor.

Johnson reconoce que sí, que lo que quiere en estas películas es hablar de todo ello, y que lo que le gustaría es que “la gente trate de ver estos temas y de descubrir la forma” en la que él trata de “abordar la sociedad moderna”, pero eso sí, siempre sin perder de vista que esto es “un gran entretenimiento”. “He dedicado mucho trabajo a poner esas referencias, y asegurarme de que puedas leerlas y encontrarlas, así que tampoco quiero decirlas en voz alta, las dejo ahí en la película. Tengo mucha curiosidad en ver lo que la gente interpreta y saca de ella”, dice con misterio.

Si por un solo segundo pensáramos que estamos produciendo en masa no me interesaría hacer estas películas. Soy muy afortunado, no tengo por qué hacer esas cosas

De lo que no hay duda es de que su principal azote es un multimillonario con muchas similitudes con Elon Musk y con los iconos de los incels y cómo forjan su discurso a través de las redes sociales. De hecho, otro personaje, el de Kate Hudson, tiene problemas por decir barbaridades en la red social que acaba de comprar Musk. Daniel Craig bromea sobre cuánto le gustan las redes sociales para luego decir la verdad: “Me alegro de ser mayor. Odiaría ser joven en la actualidad, crecer en esta época. Me parece triste la idea de hacer algo y pedirle a la gente que le de a ‘me gusta’. Yo crecí con el punk y mantengo esa actitud, si te gusta algo genial, si no te gusta, no era mi problema. Sí, yo trabajo creando cosas y quiero que las personas lo vean y reaccionen ante eso, pero no les voy a pedir que les guste. No lo pillo, me parecería el antiarte. Ese es mi punto de vista, pero luego, ya sabes, nadie me escucha, así que no, no estoy en las redes sociales”.

Quien sí es muy activo en redes sociales es Rian Johnson, así que no entra a criticarlas porque “sería hipócrita si lo hiciera”. “Siento que, a medida que envejeces, tienes que luchar para no convertirte en un viejo gruñón y decir que lo nuevo es malo y lo viejo es bueno. Eso es una mierda. Me encantan las películas, hago películas, pero también paso el día ojeando Twitter y viendo vídeos de TikTok y creo que son divertidos. Así que trato de no ser crítico”, zanja.

Fue en redes sociales donde Johnson vivió duros ataques por parte del fandom tóxico de Star Wars, que no quedó contento con su episodio de la saga galáctica (Los últimos Jedi). De momento no teme que los fans de Puñales por la espalda se conviertan en radicales, pero aporta una mirada constructiva a lo que ocurrió entonces: “Creo que la parte tóxica de cualquier fandom debe ser denunciada y eliminada. Muchos grupos de fans también están aprendiendo, y por ello hay que ser conscientes de que no puedes simplemente ignorarlos. Tienes que ser proactivo para hacerles saber que no son bienvenidos. Pero al mismo tiempo, creo que es muy tentador hablar solo de esa pequeña parte de la base de fans, y los fans de Star Wars son maravillosos, porque esa ha sido mi experiencia en estos últimos cinco o seis años. He tenido experiencias abrumadoramente maravillosas”.

Netflix compró los derechos para dos secuelas, pero Daniel Craig no descarta seguir más tiempo. “Mientras Rian y yo podamos seguir sorprendiendo a la gente seguiremos haciendo películas. Si por un solo segundo pensáramos que estamos produciendo en masa no me interesaría hacer estas películas. Soy muy afortunado, no tengo por qué hacer esas cosas. Tengo otras opciones, pero esto me parece particularmente divertido, son el tipo de películas que realmente me gusta hacer y ver, así que seguiremos haciéndolas mientras la gente se siga riendo, y cuando se cansen, haremos otra cosa”.

Daniel Craig sale de una franquicia y se mete en otra. Si el año pasado colgaba el esmoquin de James Bond para siempre, y tras embolsarse un buen cheque para realizar la última entrega, ahora estrena la segunda película de la que promete ser una larga y prometedora saga. Glass Onion se titula la segunda parte de Puñales por la espalda, aquella resultona y divertidísima versión de las novelas de Agatha Christie que realizó Rian Johnson en 2019 y que tenía al actor británico como un detective dandy que resolvía los casos más rocambolescos. Un filme que era una metáfora del racismo de Estados Unidos, y que en esta secuela repite fórmula.

Luca Guadagnino, cineasta: “Las políticas identitarias son modas de consumo, a mí me interesa el deseo”

Más

Esta nueva entrega vuelve a ser una partida de Cluedo, pero en medio del misterio hay una visión de la sociedad postcovid y del dominio en medios y empresas de gente como Elon Musk, icono de 'incels' y extremistas. Craig es el único que repite personaje, y será el único que lo haga en las secuelas que vendrán gracias al acuerdo con Netflix, que tras el éxito de la primera compró los derechos para convertirla en una marca dentro de la plataforma. Antes de que llegue a Netflix en navidad estará una semana en exclusiva en cines, una forma de estrenar que el propio Craig confiesa que les ha costado mucho esfuerzo.