Festival de Venecia
Javier Bardem y Penélope Cruz conquistan Venecia con 'Búnker': “Sería contradictorio estar aquí y decir que no hablamos de política”
Desde que se conocieran en Jamón Jamón, el encuentro que cambiaría sus vidas profesionales y personales, Javier Bardem y Penélope Cruz han ido coincidiendo en pantalla hasta en siete ocasiones. Sin embargo, había ganas de más. La química entre ellos, pareja en la vida real, es tan evidente que ver la suma de sus dos talentos es una experiencia que siempre merece la pena. Por eso Búnker se había convertido en una de las películas más esperadas del Festival de Venecia, porque ver por octava vez a los intérpretes españoles es una delicia que ningún cinéfilo debe perderse.
Y sobre sus hombros se sustenta y se alza Búnker, el nuevo filme de Florian Zeller (dramaturgo que debutó en la dirección con la estupenda El padre), que adapta de forma libre El hombre de al lado, la película de los directores argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn. Convierte la mala leche de aquellos en un tenso tour de force entre los intérpretes españoles, que dan vida a un matrimonio en una crisis que no se atreven a explicitar. Lo hacen cuando él, un arquitecto de éxito, recibe un tentador encargo: construir un búnker para un magnate tecnológico. Un trabajo por el que cobrará una millonada a cambio de vender sus principios. Un pacto con el diablo que se convertirá en la gota que colma el vaso del hastío de la rutina del matrimonio.
Ambos, Penélope Cruz y Javier Bardem, recibieron una tremenda ovación de la sala de prensa de Venecia. Nada más empezar, Zeller dejó claro porque les había elegido. Primero “porque están entre los mejores actores del momento”, y luego porque para esta pareja en la ficción era interesante que fueran pareja en la vida real para “captar algo especial, darle capas y desdibujar los límites entre realidad y ficción”. Les definió como “sin miedo y ambiciosos”, y se rindió, como todos a su talento.
La prensa les agradeció que, en un festival donde las preguntas políticas asustan a los cineastas y actores, ellos no tengan miedo a hablar. Y esta vez fue Penélope Cruz la que dio la respuesta más contundente diciendo que si haces una película como Búnker, que habla del miedo al otro, de los principios morales del artista, del poder de los oligarcas y del machismo, no tiene sentido sentarse en ese púlpito y esquivar la bala: “Sería contradictorio estar aquí, con una película como esta, y decir que no quiero hablar de política. De lo que habla esta película nos involucra a nosotros y a las nuevas generaciones”.
Bardem, por su parte, añadió que “seas fontanero, taxista o actor tienes derecho a decir lo que consideras importante”. “Yo tengo más medios para hacerlo porque tengo este micrófono delante y la responsabilidad es diferente, pero tengo una responsabilidad con el mundo en que vivimos, y no doy nada por asegurado”, dijo a la misma pregunta.
El punto de partida llegó de una noticia real que leyó el director, el de un multimillonario que había hecho una fortuna en conectar a la gente virtualmente que estaba trabajando en un búnker secreto. La información salió a la luz, y esa ironía entre lo que hacía en la vida privada y en su vida profesional le pareció un sitio desde el que tirar del hilo hasta llegar a un guion en el que quiere hablar de algo más anclado a la vida real: “Al final todos vivimos en un búnker de un grado u otro debido al estilo de vida que abrazamos cada vez más y que es el que promocionan esos multimillonarios que nos crean una ilusión de que no necesitamos a los demás”.