Así han sido los tres años de investigación sobre Julio Iglesias

6 de marzo de 2026 21:27 h

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Julio Iglesias ha presentado una demanda contra elDiario.es y varios periodistas por publicar acusaciones de agresiones sexuales de extrabajadoras suyas tras una investigación de este medio con Univision Noticias. En su demanda de conciliación, cuestiona el proceso periodístico de los medios. Esta es la historia de cómo fue esa investigación.

A las 14:03 del 17 de enero de 2023, llega un mensaje a elDiario.es de un hombre que se identifica con un pseudónimo y asegura conocer de primera mano un caso “bien gordo” de MeToo –así lo define– relativo a un español relevante. No menciona el nombre de esa persona ni da pistas sobre quién es. 

Cuenta que ha visto el Salvados emitido dos días antes en La Sexta sobre las acusaciones de abuso sexual contra Plácido Domingo y que le han llamado la atención mis palabras durante el programa. En un segmento de contexto que precedía los detalles de la investigación de Carola Solé y Eva Lamarca, yo decía que en España no había habido hasta esa fecha trabajos periodísticos sobre abusos equivalentes a los de los grandes medios en Estados Unidos, e insistía en los estándares y la diligencia con que el New York Times o la agencia de noticias AP habían investigado este tipo de casos tan graves y delicados.

El hombre que contacta con elDiario.es habla de manera explícita de que espera un proceso periodístico cuidadoso. En su primer mensaje, dice que no se trata de una información “que se pueda publicar mañana en un periódico”, sino que tiene detalles para “alguien que tenga la voluntad y los recursos de investigar el asunto”. “Ese alguien es a quien estoy buscando”, dice. 

Ander Oliden, director adjunto de elDiario.es, lee el mensaje y ese mismo día se lo reenvía a Elena Cabrera, la redactora jefa de Cultura. Con la habitual precaución en la redacción ante los contactos espontáneos, Ander sugiere que “puede ser algo interesante” y que merece la pena hablar con esta persona. Después de una primera conversación telefónica, Elena le cuenta sus pesquisas. Sí que parece “algo interesante”. 

La primera cita

El 31 de enero de 2023, Elena se cita con el hombre por primera vez en una ciudad que no es Madrid. La periodista sabe de qué se trata, pero apenas tiene detalles hasta ese encuentro. 

El hombre le habla de exempleadas de Julio Iglesias que, según aseguran ellas, han sido víctimas de agresiones sexuales en años recientes (el cantante negó las acusaciones en un comunicado en enero de 2026). Le enseña mensajes y otra documentación, sugiere nombres y posibles pistas. Pero queda claro que ese contacto no equivale a tener una historia corroborada y publicable y puede que nunca suceda. El hombre duda entonces de que las mujeres que han pasado por el trauma que describe estén preparadas para hablar. Tal vez estén dispuestas si se sienten arropadas por otras que puedan haber tenido experiencias similares, pero la reportera debe buscarlas por su cuenta. 

“Elena me contó la historia a principios de 2023, poco después de conocer las primeras pistas. Le dije que iba a ser muy difícil, pero que lo intentase. En aquel momento me parecía casi imposible que pudiéramos llegar a publicar”, explica ahora Ignacio Escolar, el director de elDiario.es. “Entonces solo teníamos un testimonio indirecto. Ni siquiera habíamos podido hablar con ninguna de las mujeres. Había un océano de por medio y me parecía muy difícil contactar con ellas y lograr que nos contaran lo ocurrido”.

En febrero de 2023, Elena empieza a rastrear a empleadas y exempleadas de las mansiones de Julio Iglesias. Tiene ya algunos nombres, busca fotos, lee artículos y libros sobre el cantante, algunos descatalogados que compra en Wallapop. 

Elena encuentra información en perfiles en redes sociales. Por las interacciones –como mensajes y “me gusta”– empieza a darse cuenta de las relaciones entre personas y a recabar más nombres de mujeres que podrían ser potenciales entrevistadas. “No podía saber si tendrían o no un relato de abusos antes de hablar con ellas, pero cuando me hice una idea de cuál era el patrón, entonces pude identificar a las mujeres”, explica ahora la periodista.

Una vez que localiza a algunas de las mujeres que cree han trabajado para Iglesias o conocen las mansiones, Elena manda mensajes privados desde una cuenta con un perfil profesional que la identifica como periodista de elDiario.es. En los mensajes, según recalca ella al recordar el proceso periodístico, también se presenta como reportera de este medio antes de empezar a preguntar. 

Cómo investigar

Después de casi un año de tarea, Elena identifica a más de 30 mujeres que han trabajado en las mansiones de Iglesias de República Dominicana, Bahamas, Estados Unidos y España. Entre ellas, cree que puede haber víctimas o testigos de abusos. Pero durante meses ninguna de esas mujeres acepta una entrevista formal, es decir, que pueda ser grabada y utilizada para la investigación.

Elena, que durante los dos primeros años sigue a cargo de la sección de Cultura a pleno rendimiento y se dedica a esta investigación casi siempre por las noches, conversa a menudo con Ana Requena, redactora jefa de género y responsable de las grandes investigaciones sobre violencia sexual publicadas por el periódico en los últimos años. Según recuerda Ana, hablan sobre cómo acercarse a mujeres que pueden haber sido víctimas de abusos. Se trata, además, de personas especialmente vulnerables por su situación económica, su juventud y su posición jerárquica. Desde el principio, es evidente la diferencia de poder entre una limpiadora veinteañera y uno de los artistas más ricos y mejor conectados del mundo.

Ana ayuda como experta en esta información especialmente sensible y empieza a investigar sobre legislación y asociaciones locales de empleadas domésticas con sus propios contactos en República Dominicana. 

La llamada

Después de varias conversaciones en la primavera de 2024, una mujer acepta contar su historia a cambio de que su nombre y apellidos no sean citados en el artículo. Elena habla por teléfono con ella una noche mientras en su casa en Madrid todos duermen y la mujer está dentro de su coche aparcado junto a un mar. Para los lectores, un día esa mujer será “Rebeca”. 

La primera entrevista formal con Rebeca –es decir, la primera que se puede grabar y cuyo contenido se puede publicar– sucede la noche del 4 al 5 de junio de 2024 por videollamada. 

Las entrevistadoras son Elena Cabrera y Raquel Ejerique, adjunta al director y veterana de las investigaciones periodísticas que destapó el caso del máster de Cristina Cifuentes en 2018. Esa entrevista es la primera de varias sesiones formales hasta la grabada en vídeo en octubre de 2025. Además, hay múltiples conversaciones de preguntas y repreguntas hasta el momento de la publicación, en enero de 2026. Desde la primera hasta la última entrevista, los detalles que cuenta Rebeca son los mismos. 

Las entrevistas 

Desde la primavera de 2024, Elena Cabrera, Ana Requena y Raquel Ejerique trabajan como un equipo para entrevistar a las mujeres y cotejar si hay pruebas de lo que cuentan o contradicciones en sus testimonios. La primera foto de las tres trabajando juntas en la historia es de ese mayo.

En verano, entrevistan a otras mujeres, entre ellas a la identificada en la investigación con el pseudónimo de Carolina, extrabajadora que relata lo que considera explotación laboral. En el trascurso de toda la investigación, al final con más equipo, hablan con más de una docena de mujeres y hombres que han trabajado para el cantante. Estas personas son en algunos casos testigos de situaciones descritas por las mujeres que han contado abusos y en otros dan contexto general o detalles relevantes.

Pero en aquel verano sigue habiendo mucho camino antes de tomar una decisión sobre la publicación: las dudas de contar la historia incluso sin utilizar el nombre real, el miedo de las mujeres a lo que pueda hacer el afectado y el laborioso trabajo de comprobar algunos detalles clave de lo que dicen. 

Raquel Ejerique empieza a elaborar un esquema de lo que llama la “trazabilidad” de la historia. Es un listado que incluye resultados de pruebas ginecológicas –una de las piezas de documentación que más llama la atención–, mensajes, visados y testimonios de otras personas.

Una de las prácticas esenciales, que desarrollamos después con nuestro socio editorial, Univision, consiste en entrevistar a personas a las que esas mujeres les contaron sus experiencias cuando ocurrieron. En algunos casos, se trata de amigos o de profesionales de la psicología que dieron consejos o tratamiento a las mujeres. 

Hablar con estas personas es una forma de corroboración que formalizaron Jodi Kantor y Megan Twohey en su investigación sobre Harvey Weinstein y sobre la que escriben en su libro She Said: se trata de buscar “testimonios previos consistentes” de lo ocurrido que las mujeres dieran a otras personas poco después de los hechos relatados. 

Las reporteras del New York Times explican que testimonios de este tipo sirven como prueba adicional en un trabajo periodístico sobre hechos en los que rara vez hay testigos directos o denuncias formales. Sirve de respaldo que la mujer haya contado lo que sucedió en ese momento a varias personas en un entorno privado y sin más intención que el desahogo. 

Es habitual que en estos casos no existan denuncias policiales, especialmente en contextos donde, por el país donde ocurren los hechos o por el perfil de poder de la persona en cuestión, las mujeres tienen pocas expectativas de justicia. 

“Las supervivientes recurren a los periodistas para obtener lo que creen que los tribunales les niegan, es decir, una audiencia justa. Verificar los hechos en el periodismo incluye, además, el derecho del acusado a responder. Antes de publicar, se le llama y se le da la oportunidad”, explica a elDiario.es Leigh Gilmore, profesora y autora de un libro sobre la historia del MeToo

Gilmore recuerda que aunque en 2017 las redes sociales ofrecieron un desahogo para muchas supervivientes con la etiqueta de #MeToo, en Estados Unidos “los grandes casos que la gente conoce fueron revelados por periodistas: Julie Brown del Miami Herald publicó la historia de Jeffrey Epstein; los periodistas del Indianapolis Star publicaron la historia de Larry Nassar… Esa forma de practicar el periodismo –y ciertamente no todos los medios lo practican así– ofreció a muchas supervivientes la mejor oportunidad de presentar una historia verificada en el espacio público”.

La primera entrevista de elDiario.es con la fisioterapeuta que en el artículo se identifica como Laura sucede en enero de 2025. Elena la entrevista por primera vez de manera formal en dos conversaciones largas, una el 11 de enero y otra el 22 de febrero de ese año. 

Las reporteras tienen más pistas y siguen investigando, pero queda trabajo por hacer y es necesario tener más ayuda fuera de España.

La alianza con Univision

El director de elDiario.es, consciente de la dimensión de una historia así, sugiere buscar otro medio periodístico internacional para compartir y completar la investigación. 

El 11 de marzo de 2025, me llama José Precedo, adjunto al director de elDiario.es, y me pide que utilice mis contactos para buscar un medio en el mundo anglosajón que nos acompañe para completar y publicar la historia. 

El 21 de marzo tengo la primera conversación formal con Federica Narancio y Esther Poveda, reporteras del equipo digital de Univision Noticias, ganadoras de prestigiosos premios periodísticos y con las que trabajé en Estados Unidos hace una década en ese medio cubriendo la política nacional, incluida la primera campaña presidencial de Donald Trump. 

Lo que busca elDiario.es es un medio de mayor tamaño y de fuera de España, preferentemente de Estados Unidos, por su cercanía a la historia y sus estándares periodísticos. Cuando Federica, Esther y Jose Ángel Gonzalo, responsable del equipo digital de Univision, conocen más detalles, crece su interés por participar en la tarea periodística. Daniel Coronell, periodista de investigación y responsable entonces de la dirección informativa de Univision, se involucra y le da el respaldo necesario al trabajo editorial.

En junio de 2025, antes de firmar el acuerdo de colaboración con Univision, Elena viaja a República Dominicana y Bahamas para conocer en persona a algunas de las mujeres con las que lleva hablando a distancia durante más de un año. Hace más entrevistas y más contactos. 

Para entonces está también en el equipo Izaskun Pérez, directora audiovisual de elDiario.es. Una noche, seguimos a distancia los movimientos de Elena con la localización del móvil compartida en vivo y así sabemos dónde está haciendo las entrevistas. Nos relata sus impresiones en directo y también los miedos de las mujeres al hablar de algo tan sensible que afecta a alguien tan poderoso. 

La investigación conjunta

Ese verano entra a trabajar codo con codo también el equipo de televisión de Univision, liderado por Gerardo Reyes, periodista de investigación y co-ganador del Premio Pulitzer a la mejor investigación cuando era reportero en el Miami Herald. El Pulitzer es uno de los muchos galardones de su carrera.

Al final del verano Univision ayuda a hacer más trabajo para completar la historia, repasando y complementando los testimonios y la documentación que ya tenemos. Gerardo y el resto del equipo encuentran más fuentes en una intensa labor de reporterismo y corroboración.

El equipo legal de Univision exige una comprobación de todos los datos disponibles, y también volver a entrevistar a las mujeres afectadas, un punto que cuesta semanas de negociación por tratarse de un asunto delicado. Las mujeres tienen que volver a compartir detalles desagradables y, en cierto sentido, revivir la historia que ya han contado varias veces a las reporteras de elDiario.es. Lo vuelven a hacer por videollamada con ambos equipos en septiembre. 

A partir de entonces, el equipo editorial de elDiario.es y Univision hacen las llamadas, entrevistas y comprobaciones de manera conjunta. En las entrevistas, a menudo participan personas de los dos medios. En las pocas ocasiones en las que no es así, se comparten transcripciones, grabaciones y notas.

En octubre de 2025, los equipos de elDiario.es y Univision viajan juntos para volver a hacer entrevistas y grabarlas en vídeo. En ese momento, dos de las mujeres ya tienen sus propias abogadas. 

Ante el temor que sienten al compartir su testimonio, dos de las entrevistadas son remitidas a una organización internacional de derechos humanos, Women's Link Worldwide. Las mujeres aceptan este asesoramiento legal por decisión propia y sin participación de los medios. Después de que esta organización hable con sus representadas al margen de los medios, las mujeres deciden emprender acciones legales y presentar una denuncia ante la fiscalía de la Audiencia Nacional en España poco antes de la publicación de la investigación periodística.

El doblaje para proteger 

Las abogadas de dos de las mujeres entrevistadas por elDiario.es y Univision establecen condiciones para las entrevistas en otoño ante las cámaras. Además de no utilizar su nombre y su imagen de manera reconocible, las mujeres no quieren que se difundan en público sus voces. Aceptan que se graben sus manos o su silueta, pero no quieren que se escuche su voz en los vídeos que se publiquen.

Las opciones de distorsionar la voz o utilizar inteligencia artificial no les convencen porque temen que sean reversibles o que el resultado tenga un aire turbio. Prefieren que sean mujeres reales quienes doblen su voz. 

El equipo de Univision, con amplia experiencia en proteger en sus entrevistas a cámara a migrantes o personas vulnerables a la persecución y el acoso en contextos difíciles, busca a profesionales expertas en doblaje que pongan voz a los testimonios palabra por palabra y con la misma entonación de las grabaciones originales, incluidas las pausas, las dudas y los lloros que a veces interrumpen el relato. En los vídeos publicados se indica que se ha usado el doblaje para la protección de las mujeres.

Esta es una práctica periodística habitual para proteger a personas que pueden estar en peligro por dar su testimonio, como hizo el premiado medio estadounidense de investigación ProPublica en su reportaje sobre civiles asesinados por comandos de la CIA en Afganistán, la propia Univision con entrevistas a trabajadores explotados en una planta de patatas en Texas, o el periodista español Antonio Pampliega en su pódcast sobre el narcotráfico en la Costa del Sol. Productores de la radio de la BBC están prestando su voz estos días a testimonios de iraníes que siguen en su país.

Las entrevistas completas con las mujeres protagonistas, como las anteriores, están grabadas y transcritas. Se trata de entrevistas extensas. Las que hace Gerardo en cámara a Rebeca y a Laura duran unas tres horas cada una.

Durante el viaje de ambos medios, los equipos hacen más entrevistas, también con extrabajadores hombres, entre ellos algunos que han denunciado al cantante por disputas laborales. Los extrabajadores cuentan haber recibido insultos y se quejan de situaciones que describen como abuso laboral. Comparten su documentación de esos procesos legales y los equipos entrevistan a uno de sus abogados.

No se paga por información

Ni las mujeres piden dinero a los medios a cambio de su testimonio ni elDiario.es ni Univision se lo ofrecen. La publicación Okdiario aseguró hace unas semanas que “el entorno” de Julio Iglesias tiene “pruebas” de que “se ofreció dinero a varias empleadas” para que declararan en su contra. Las periodistas encargadas de la investigación recalcan que eso no sucedió. 

“Nunca he ofrecido ni dinero ni ninguna compensación de tipo alguno por una entrevista. Ni en esta investigación ni en ninguna otra. Ni ninguna de las mujeres a las que he entrevistado para esta historia me lo ha pedido en ninguna ocasión”, explica Elena Cabrera. “Podemos invitar a un café o a una comida, lo cual entiendo como una cortesía normal para alguien que te está dando su tiempo, pero ofrecer dinero a cambio de una entrevista retuerce la relación de confianza entre el periodista y la fuente, y te puede hacer dudar de la veracidad de lo que te cuenta. Por eso no se hace”.

Durante la investigación, una fuente –que no es ninguna de las mujeres– sí solicita dinero como compensación por un posible viaje para encontrar más testimonios, pero Elena le contesta que eso no es posible por los estándares éticos del periódico.

Cualquier petición de dinero a cambio de información va en contra del código ético de elDiario.es y Univision. La única petición recurrente de las mujeres y otros testigos es que se preserve su identidad y su seguridad. 

“En elDiario.es nunca pagamos a las personas que entrevistamos o a las fuentes por información. En ningún caso: ni en esta investigación ni en ninguna otra. Es un criterio ético que también está reflejado en nuestro estatuto”, explica Ignacio Escolar. 

“elDiario.es no compra información: paga a los periodistas, pero nunca a las fuentes. Lo hace así para no fomentar la fabricación de información falsa y el mercadeo de datos obtenidos ilegalmente”, dice el artículo 68 del estatuto.

La revisión de las piezas

Al final del otoño, sigue el proceso de comprobación de los artículos y empieza el del material audiovisual. Durante semanas, las periodistas de elDiario.es y Univision repasamos cada palabra de cada frase para no asumir acusaciones sin pruebas, nos preguntamos sobre fechas, nos aseguramos de que los detalles coinciden en las múltiples entrevistas hechas durante años y de que las citas son literales. Comprobamos los nombres de los lugares, las edades de ellas y lo que recuerdan. 

Nos preguntamos sobre cada detalle que no encaja hasta el último momento, y le conseguimos dar respuesta incluso a algunos irrelevantes para la historia.

En ese proceso, también repreguntamos a las mujeres entrevistadas y pedimos más información a las abogadas que las representan. Por ejemplo, se incluyen los textos de los mensajes que Rebeca envió cuando ya no estaba en la casa de Julio Iglesias diciéndole que le “quería mucho” y le pedimos a ella que vuelva a explicar por qué lo hizo. Rebeca cuenta a elDiario.es y Univision que en un momento pensó en reunir pruebas del abuso que cuenta que sufrió y que al poco desistió y trató de olvidar. Los mensajes de Rebeca y sus explicaciones están incluidos desde el principio en la primera información publicada por elDiario.es y Univision.

Parte del trabajo consiste en dar contexto a las situaciones y medir las palabras en este tipo de información. Ana Requena guía a los equipos para cuidar cada frase teniendo en cuenta las connotaciones de las expresiones y los prejuicios sobre las mujeres en este contexto. A veces, hay diferencias de tradiciones periodísticas o incluso del uso del español en España y en Estados Unidos.

Las sesiones de revisión de los textos y fact-checking se repiten durante meses y llegan hasta las últimas horas antes de la publicación. Cada texto lo leen y comentan las tres reporteras principales, además de varios jefes y Natalia Chientaroli, subdirectora y jefa durante años de la sección de Sociedad. Durante ese proceso, yo reviso los textos línea a línea en sus múltiples versiones, comprobando hasta dónde es posible cada hecho con la documentación que tenemos, las transcripciones de las entrevistas y otras fuentes.

Artículos y vídeos pasan la revisión legal de nuestro abogado en elDiario.es y de las abogadas de Univision, que hacen sus propios comentarios. Después, las autoras y yo leemos en alto los textos por videollamada para comentar y volver a revisar con las reporteras Federica Narancio y Esther Poveda y, en el caso del programa de televisión, también con Gerardo Reyes y Margarita Rabin, la productora ejecutiva. Estas sesiones de lectura suceden hasta finales de diciembre. Los retoques son continuos.

Horas y horas de llamadas

Cumpliendo con nuestro deber ético, intentamos obtener la versión de Julio Iglesias el 2 de enero de 2026, es decir, 11 días antes de la publicación de la primera historia. 

Elaboramos un cuestionario muy detallado para que el afectado tenga la oportunidad de contestar a las acusaciones concretas de las mujeres y de los hombres que hemos entrevistado. 

Elena marca el número de Julio Iglesias por primera vez ese 2 de enero a las 15:13, hora de Madrid (09:13 en la Costa Este de Estados Unidos, 10:13 en República Dominicana). Comprobamos el número de móvil de Iglesias por varias fuentes, y también llamamos a teléfonos fijos de sus residencias. Ese día pasamos más de cuatro horas seguidas llamando a Iglesias, a varios representantes legales y a las responsables de la gestión de las empleadas que también están citadas en la historia. Lo hacemos en una sesión conjunta entre elDiario.es y Univision, con el equipo conectado desde Madrid, Cuenca, Miami y Washington. 

Esa noche, Russell King, abogado de Iglesias desde hace años y uno de los pocos que contesta al teléfono, confirma por email que está autorizado como representante legal para recibir información sobre las preguntas que queremos hacer a Iglesias.

El 5 de enero pasamos otras cinco horas seguidas de llamadas y mensajes. Entre las pocas personas que contestan está una de las antiguas responsables de la gestión de la casa, que no responde a las preguntas concretas que le hacemos, pero elogia a Iglesias y define como “patrañas” las acusaciones de otras extrabajadoras.

Esos dos días y los siguientes, dejamos mensajes de voz, de texto y de WhatsApp, y mandamos el cuestionario por mensajero. Gerardo Reyes lo lleva en mano a las residencias de Iglesias en Indian Creek, una islita enfrente de Miami, y en Punta Cana, República Dominicana. 

Antes de la publicación, tenemos registrados (con su hora exacta) más de 80 contactos o intentos de contacto por teléfono, email y carta con Iglesias y las personas afectadas. En ese tiempo ni Iglesias ni sus abogados contestan a las preguntas ni hacen ningún comentario a elDiario.es o a Univision. 

Después de la publicación, lo seguimos intentando sin éxito. Incluimos a posteriori en las piezas de texto y en los vídeos el comunicado publicado en la cuenta de Instagram de Iglesias unos días después. El texto, que incluye su firma, dice en primera persona que nunca ha “abusado, coaccionado o faltado el respeto” a ninguna mujer y que las acusaciones son falsas.

El 13 de enero de 2026, a las cinco de la mañana hora peninsular, la historia se publica de manera simultánea en elDiario.es y Univision. El hombre que nos contactó ya nos avisó de que esta noticia no se podía publicar de la noche a la mañana. Nos llevó casi tres años.

Puedes leer más sobre esta investigación en nuestro especial.