Gonzalo Celorio, en su discurso por el Premio Cervantes: “La ficción puede llegar a donde la veracidad histórica se detiene”

“Cuando alguien me pregunta que cuál es la palabra que más me gusta de la lengua española, le respondo que la palabra que más me gusta de la lengua de Cervantes es la palabra 'palabra'”. Así ha homenajeado Gonzalo Celorio la importancia y la trascendencia de la literatura en la vida diaria al recibir el Premio Cervantes. El laureado escritor ha acudido a Alcalá de Henares para recibir el prestigioso galardón, donde ha formulado un discurso en el que ha destacado el valor de El Quijote en la actualidad y ha celebrado a algunos de los escritores más emblemáticos de las últimas décadas.

Considerado como el 'Nobel' de la literatura en castellano, el escritor mexicano ha recordado una frase que siempre lo ha acompañado. “En su lecho de muerto, mi padre quiso despedirse de cada uno de sus doce hijos. Mi madre nos fue llamando uno a uno, por orden de aparición en este mundo. Soy el undécimo de su descendencia, pero fui el último en comparecer ante él. La familia había querido evitar que mi hermana menor, una niña todavía, presenciara el fatal desenlace”, ha rememorado Celorio.

“Entré en su habitación. Se respiraba en la penumbra un aire enrarecido por los olores que despedían los medicamentos. Me acerqué a su cama, le rocé su mano lánguida con mis dedos tartamudos, abrió los ojos y me dijo, con su aliento de hepatitis y la voz seca: 'Tú llegarás, hijo'. Y agregó: 'Si no puedes, yo te empujo'. Hoy llegué, papá, justamente hoy. 64 años después”, ha confesado el autor, agradeciendo aquello que le aseguró su padre tiempo atrás.

Asimismo, el escritor ha explicado por qué sigue siendo necesario acudir a El Quijote. “De reojo, Miguel de Cervantes vigila mi escritura desde la cabecera de mi escritorio. Tal es la imagen del más célebre escritor que ha engendrado la lengua española en todos los tiempos de su historia milenaria y en todos los lugares del vasto territorio donde se habla, y así figura en las portadillas de los libros de su autoría”, ha afirmado, describiendo la obra como una “novela que alberga en su seno otros géneros literarios y hasta otras novelas subsidiarias”.

“Carlos Fuentes dice que Cervantes unió todos los géneros literarios previos: épica, picaresca, novela de amor, morisca... para crear un género de géneros abarcador, incluyente, en el que tuvieran cabida todos los sueños, la memoria, los deseos, las imaginaciones, las debilidades y las fortalezas del ser humanos. Y considera que, con posterioridad a El Quijote, el género se fue adelgazando hasta llegar a la anorexia. Por fortuna, la novela ha podido recuperar en nuestros tiempso la impureza que le otorgó Cervantes”, ha asegurado el autor, añadiendo que “es, en sí misma un género sucio que se nutre de la vida con todas sus aspiraciones y con todas sus lacras y sus inmundicias”.

“Lo paradójico es que El Quijote establece el canon indiscutible de la literatura de nuestra lengua. Podría decirse que cualquier experimento narrativo, o cualquier intento de ruptura de la tradición en búsqueda de la normalidad, ya están prefigurados en El Quijote. Si el fundamento del canon cervantino no es otro que la suberdinación a todo canon, la novela ha cifrado su originalidad y su valor en tal iconoclasia”, ha apuntado Gonzalo Celorio.

Asimismo, el autor también ha recordado a Julio Cortázar, haciendo alusión a cuando él se refirió en Rayuela a que “el sentido del humor ha cavado más túneles en la tierra que todas las lágrimas que se han derramado sobre ella”. “A través del humor, en buena medida derivado del discurso paródico que recorre El Quijote de principio a sí, Cervantes desvela la conciencia de la condición humana que se debate entre el ideal incalzable y la cruda realidad”, ha comentado.

“En uno de los prólogos de la edición conmemorativa de El Quijote, Llosa destaca la importancia de la libertad en la obra cervantina. Y la libertad, según él, no es otra cosa que la soberanía del individuo frente a la autoridad. Es natural el fervor con que Cervantes valora la libertad después de haber permanecido en cautiverio durante más de cinco años en Argel y haber sufrido sucecivos carce. La libertad de Cervantes es una condición de su propia novela”, ha señalado Celorio, agregando que “a novela cervantina rompe con todas las ataduras”.

Una obra llena de referencias familiares

El escritor, que ha aprovechado para referirse a su propia obra, también ha indicado brevemente algunas de sus preocupaciones. “También habría querido hablar de otros asuntos, como del proceso de despañolización, según el imperioso termino acuñado por Ignacio Ramirez tras la indepencia política del país, que pretendió articular una literatura propia en una lengua que se sentía ajena, cuando sin ella, ni México ni ningún otro país hispanoamericano habría podido configurar su nacionalidad. Del río español de sangre roja, como el poeta Pedro Garfias llamó a los exiliados españoles que enriquecieron con humildad y sabiduría la cultura mexicana en todas sus desciplinas”.

Celorio ha afirmado con contundencia que “la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y de la cultura españolas que le son inherentes, con sus propias peculiaridades derivadas de las culturas antiguas”, y que su obra “responde a los géneros del ensayo, la novela, la crónica o la memoria, como tradicionalmente se han denominado”: “Mis presuntas novelas mucho tienen del centauro de los géneros, como Alfonso Reyes definió el ensayo. Pero también hospedan en sus páginas la remembranza... como la saga titulada Una familia ejemplar”, ha asegurado.

Refiriéndose a esa trilogía, el autor dice que “articula una poética narrativa. ”Siempre había querido contar la historia de mis ancestros para conocer mis orígenes y conocerme a mí mismo, porque nadie sabe quién es si no sabe de dónde viene. Por lo poco que conocía de mis antepasados próximos, intuí que sus vidas eran novelables“, ha comentado. ”La ficción puede llegar a donde la veracidad histórica se detiene como delante de un precipicio. La novela tiene la potencia de ampliar las escalas de la realidad, no se limita a contar lo que los seres humanos dicen, hacen o piensan. Incorpora a su discurso lo que sueñan, lo que forma parte de su realidad entendida en un sentido amplio“, ha agregado.

“Mis novelas me han dado a conocer sucesos pavoros de los que no tenía noticia antes de escribirlos. La novela es el género indagatorio por excelencia, y ejercerlo es una aventura de alto riesgo. Nunca he adoptado ninguna consideración teórica previa a la escritura. Después de 20 años de navegación, por fin atraqué en la Ítaca de mis antepasados”, ha apuntado el autor.

Por su parte, el rey Felipe VI ha declarado que “Gonzalo Cenorio encarna, tanto en su vida como en su obra, la expresión viva” del “encuentro entre la herencia mexicana y la estrecha vinculación con España”. “Su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos. Son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo. Por todo ello le damos las gracias, por representar en su vida y en su obra ese diálogo fecundo entre tradición y creación, entre memoria y porvenir, entre México y España”, ha afirmado.

Asimismo, Ernest Urtasun, ministro de Cultura, se ha referido a la obra del autor como un “extenso corpus que diluye las fronteras entre la literatura y la vida, entre el sueño y la escritura”. “Surge inevitable una pregunta sobre alguien que conoce el canon y que ha contribuido a conocerlo: '¿Cómo afronta la tarea de la creación propia de escribir novelas?' Gonzalo Celorio lo hace como un ejercicio de libre albedrío, sin afán de demostrar nada. Con más dudas que certezas absolutas”, ha indicado Urtasun.

El político también ha aprovechado su discurso para defender la universidad pública: “Una universidad cuidada y respetada es el rostro de un país y el mayor de nuestros tesoros”. Además, ha agregado que “la obra de Celorio es un ensayo literario sobre la vida, la suya y la nuestra”. “Si la vida concediese segundas oportundiades, esa pausa sería con seguridad la literatura que hoy festejamos”, ha concluido.