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ENTREVISTA

Muyaio, el “camello y yonki del algoritmo” que encuentra las grietas de la tiranía de Internet

Francisco Gámiz

13 de junio de 2026 22:13 h

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Abraza las nuevas tecnologías y luego las critica. Sergio Oramas, conocido artísticamente como Muyaio, tiene una vida partida en dos. De día, se encierra entre códigos analizando catálogos musicales y diseñando los complejos algoritmos de recomendación de la plataforma de streaming Pandora. De noche, se sube a los escenarios para presentar su nuevo epé, Scroll Infinito, y cantar sobre los problemas, precisamente, de las pantallas. “Soy camello y yonki al mismo tiempo del algoritmo. Soy adicto y el primero que sufre todas estas cosas, pero por eso entiendo cómo funcionan y todo lo que hay detrás”, confiesa. Y el artista aprovecha todos sus conocimientos para sumergirse en las bases de datos y hacer frente a una industria musical sumisa hoy al caos de las playlists.

Las aplicaciones nos han vuelto perezosos como oyentes. Se trata de una situación que, si bien puede recordar a la pasividad que supone encender una emisora de radio y que elijan por ti las canciones que escuchas, hoy se torna más sorprendente dada la amplísima infinidad de artistas que componen el catálogo de Spotify o Apple Music. Y no toda la culpa recae sobre los usuarios. Muyaio afirma que las grandes plataformas lo ponen difícil porque “los algoritmos se basan mucho en la popularidad y en lo que se denomina la coescucha”. Si no hay un grupo de gente que te escuche, el sistema no tiene datos tuyos y te ignora.

Las empresas prefieren ir a lo seguro para proteger su modelo de negocio. Si intentan que el usuario descubra cosas muy distintas, las métricas bajan y la empresa sufre. “Cuando abres ese descubrimiento y permites dar a conocer a más artistas, para el algoritmo es más difícil acertar y, por lo tanto, es más difícil que el usuario siga en la plataforma”, explica Muyaio, que reconoce que lo sencillo es recomendar lo que la gente ya está escuchando porque “entiendes bien cómo es el comportamiento de esa música y a quién se la puedes recomendar y a quién no”. “Puedes hacer un algoritmo que sea más justo, pero a la empresa le interesa que el usuario pase el mayor tiempo posible en la app”, cuenta el músico.

Al final, el negocio triunfa si los oyentes continúan dentro de la plataforma y consumen más publicidad, pero esto genera una monotonía digital que nos afecta a todos. “La mayoría de los usuarios no quiere descubrir música, quiere reincidir en lo suyo, y al final el algoritmo lo aprende”, apunta el cantante. “El algoritmo también puede ser optimizado para la persona que le gusta descubrir, pero supondría darle ese poder al usuario, dejarle que pueda definir cómo quiere su algoritmo o brindarle posibilidades dentro de la plataforma que le permitan ir por un camino o por otro”, agrega.

La búsqueda de un algoritmo sano

Aunque es posible crear dinámicas más sanas dentro de las plataformas de streaming, lo cierto es que no siempre existe interés por llevarlas a cabo, sobre todo porque son desarrollos que cuestan bastante dinero y en la mayoría de ocasiones no se priorizan. Incluso Muyaio se ha topado con esta situación cuando proponía mejoras internas dentro de Pandora que chocaban con las decisiones comerciales. “Yo he dicho: 'Mira lo que puedo hacer con el algoritmo, mira la maravilla que se puede hacer'. Pero la gente te dice que no porque es muy complejo. A las plataformas, en teoría, les gustaría, pero tienen otras prioridades”, detalla el experto.

Precisamente porque vive todo esto en primera persona, Muyaio ha usado la tecnología para crear sus propias soluciones. En febrero de 2023, cuando lanzó su canción El algoritmo, programó una web llamada Algoderitmo. “La idea era ver cómo, como científico, podía ayudarme a mí mismo como artista emergente”. La web usaba una base de datos de músicos independientes y creaba un recomendador basado solo en el sonido. El usuario podía seleccionar a un artista famoso que le gustara y la web recomendaba artistas emergentes similares en el audio, creando así una playlist alternativa. Se trató de un proyecto puntual que por falta de tiempo no siguió adelante.

Asimismo, con su segundo disco, Pop Picón, fue todavía más allá y mezcló la inteligencia artificial con el juego interactivo. El músico creó un fanzine en el que, mediante IA y un número de WhatsApp, los oyentes podían chatear directamente con famosos. Se podía tener un consultorio amoroso con Shakira, hablar con Kurt Cobain o pedirle recomendaciones de películas al director de cine Sorrentino. De hecho, cada canción del álbum estaba inspirada en uno de estos personajes. Fue una idea muy avanzada para su momento, puesto que reconoce que no tuvo mucha repercusión, y después se popularizó ChatGPT, haciendo que un proyecto así dejara de ser algo novedoso.

Por su parte, Muyaio también se atreve a hacer una valoración del futuro hacia el que nos dirigimos, y considera que el abuso de las pantallas nos acabará volviendo personas más solitarias. “Cada vez estamos más solos y aislados. Hablamos con la IA, que es increíble porque parece que está viva”, comenta. Esta soledad, además, terminará afectando de lleno a la cultura, pues asevera que pronto las plataformas podrían no recomendarnos canciones de otros seres humanos, sino música que se cree de forma artificial solo para nosotros. “Pasarás a estar en un grupo contigo solamente y dejarás de estar en comunidad, porque solo consumirás música hecha para ti”, apunta, señalando que “vamos hacia un individualismo radical”.

El auge de las canciones hechas con IA

A esto se añade la enorme cantidad de canciones automáticas hechas con IA que se suben a internet cada semana, un problema que está saturando los servidores de empresas como Pandora o Spotify y encareciendo los costes técnicos. “Para mí toda esa música es spam”, afirma, y explica que en su trabajo aplican filtros para frenarla. “El algoritmo no te la va a recomendar, otra cosa es que tú la puedas buscar”, comenta. “Esas herramientas molan para hacer la música del cumpleaños de tu suegra y pasártelo bien con tu familia, pero no para subirla a la plataforma de streaming”, reflexiona el cantante, que indica que “la inteligencia artificial es la tiranía del ciudadano medio”.

Toda esta experiencia es la que da vida a su nuevo epé, Scroll infinito. Las canciones, de pop alternativo tropical, nacen de problemas de la vida moderna, como el tema No me hagas ghosting, que surgió al ver cómo funciona hoy en día el negocio de la música. “Me salió hablar del ghosting porque estaba sufriéndolo en la industria de la música al tratar de conseguir conciertos, que te lleven a un festival o incluso que te contesten discográficas”, reconoce. Es lo que él llama “ghosting profesional”, una mala costumbre donde la gente prefiere ignorarte antes que decir un “no”, y un concepto con el que juega para reivindicar que no solo puedes ignorar a alguien en el ámbito romántico.

En su nuevo proyecto también trata el FOMO, esa necesidad ansiosa de no perderte nada por culpa de las redes. “El FOMO era parte habitual de mi vida... en Internet, en las redes sociales, hay millones de cosas que están pasando y no estás tranquilo ni en tu casa”, cuenta Muyaio, que añade que “estás sometido a millones de estímulos”. Para presentar estas canciones, el cantante ha montado un show diferente donde mezcla sus temas con monólogos de humor, algo para lo que se ha estado formando. “El monólogo puede ser la premisa y la canción el remate. Lo veo como un continuo”, comenta sobre la estructura del espectáculo. Con este no pretende dar una lección sobre tecnología, sino hacer algo que se le da de maravilla: reírse de sus propios problemas cotidianos como adicto a internet.