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Crítica

Olivia Rodrigo llora sus penas con Robert Smith para inventar la cura perfecta al desamor

Olivia Rodrigo actúa en el Primavera Sound 2026
12 de junio de 2026 00:26 h

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La música siempre ha sido uno de los mayores antídotos al desamor. Cuando una relación se rompe, lo primero que hacemos es buscar canciones que nos hagan sentir que no estamos solos, que nos hagan empatizar con alguien que haya pasado por lo mismo. A sus solo 23 años, Olivia Rodrigo se ha convertido en el refugio de toda una generación. Con dos discos a sus espaldas, sus letras han servido de abrazo para personas de su misma edad que lloran a problemas similares. Y la artista, que tampoco es ajena a este sentimiento tan universal, ha aprovechado su tercer disco, You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love, para hacer un homenaje a sus héroes musicales.

Dejarse cautivar por las letras desgarradoras de Olivia Rodrigo supone, irremediablemente, dejarse cautivar también por aquellas figuras que la acompañaron en sus peores momentos. Por aquellos cantantes que la inspiraron cuando, haciendo alusión al título del álbum, estaba demasiado triste para tratarse de una chica tan enamorada. La icónica banda británica The Cure y su líder Robert Smith forman parte de ese grupo de artistas a los que Olivia Rodrigo ha crecido escuchando. Quizá por ello se pueda percibir un doble sentido en el título de una de las canciones del disco, The Cure, un tema en el que alude a las noches que pasó en su habitación “luchando contra los malos pensamientos”.

Esta canción, la más seria de la intérprete hasta la fecha, sostiene la crudeza de quien se da cuenta de que el amor no es suficiente para solucionar las ideas destructivas de la mente. Lo hace con una preciosa melodía que recuerda a Everlong de Foo Fighters y que se deja aupar por cuerdas orquestales y piano durante el estribillo. Se trata de un tema que, pese a estar en la mitad del disco, marca la madurez del nuevo proyecto de Olivia Rodrigo, que se aleja de la pasional adolescencia que caracterizaban Sour (2021) y Guts (2023) en búsqueda de una reflexión sobre su propia mirada en el espejo y cómo ello repercute en su mirada sobre los demás.

Pero como cualquier oyente que busca una cura en su catálogo, la cantante no hace sola las reflexiones y busca respuestas en sus referentes. Unas respuestas que llegan de la mano de Robert Smith, que además colabora en el disco con la canción What's Wrong With Me. El tema, también como parte de la segunda mitad de la obra, describe un colapso físico y mental derivado de la ansiedad romántica: “Fui al médico y me dijo que estaba bien / Pero cada película que veo me hace llorar / Es como si alguien me hubiera puesto un peso en el pecho”. La voz de Robert Smith empasta en una armonía perfecta con la de Rodrigo. “La cabeza sigue dando vueltas con el simple pensamiento / ¿Y si esto no es lo que quiero?”, inquiere el líder de The Cure.

Para Rodrigo, esta primera colaboración a dúo en su carrera representa un hito del que se siente orgullosa, y dio el anuncio en la reciente edición del Primavera Sound en Barcelona. Allí, la artista apareció por sorpresa e interpretó por primera vez la canción junto a Smith. “No puedo creer que esta canción exista y que exista la persona con la que existe”, confesó sobre el escenario del festival. El líder de The Cure, por su parte, la elogió en una entrevista para la BBC, afirmando que es “realmente fantástica como compositora, como cantante y como intérprete”: “Me asombra lo fácil que le resulta todo. No se puede comparar con mi forma de hacer las cosas”.

Un canto a lo mejor y lo peor del amor

El álbum se divide en dos partes, por lo que antes de que llegue la del desamor, a la que pertenecen estos temas, Olivia Rodrigo se permite enamorarse durante las siete primeras pistas. El disco abre con Stupid Song, una composición que arranca de forma minimalista, sostenida únicamente por una balada a piano, para romper de manera abrupta a partir del segundo estribillo. Esta estructura recuerda a importantes himnos de su discografía como Drivers License y Vampire, pero en esta ocasión hay una inspiración importante: la de la novela Pura pasión de Annie Ernaux. En el libro, la protagonista se consume en una aventura que la bordea con la locura, donde cada acción cotidiana le recuerda a la otra persona.

Esta canción, además, regala referencias a Antes del amanecer (1995), el clásico del cine de Richard Linklater. “Si hay un Dios, es el vínculo que existe entre nosotros dos”, canta la artista replicando la frase que dice el personaje de Céline, interpretado por Julie Delpy. Ese tono casi confesional reaparece en Honeybee, en la que el piano toma el control absoluto arropado por una orquesta de fondo. “El tiempo puede curar incluso las peores heridas / Y los clichés que conocía / Parecen tan comunes desde que te vi”, apunta Rodrigo. Lo más interesante a nivel de producción llega al final de la pieza, donde el estribillo se repite mediante un coro que emula la atmósfera solemne de una misa, otorgándole un carácter casi sagrado.

Sin embargo, el disco no se estanca en la solemnidad. Maggots for Brains introduce una producción de corte electrónico que rompe con el sonido eminentemente rock de sus trabajos anteriores. En este tema, Olivia Rodrigo compara el mal de amores con tener un cerebro podrido. “Todo se siente mohoso como la fruta que hay en mi frigorífico / Y todo lo que es gracioso, desearía poder contárselo a él”. La cosa va de referencias, pues el verso es una alusión a una escena de la serie Sex and the City, justo en el momento en que Miranda Hobbes y Steve vuelven a estar juntos.

El álbum se permite sonidos más rítmicos y gamberros. U + Me = ˂3 es la canción más divertida, con un sonido rockero clásico en el que la compositora despliega su humor más directo. “Y todas mis amigas ponen los ojos en blanco / Y me dicen que vaya despacio esta vez”, ironiza sobre la rapidez de sus propios enamoramientos. “Me gusta tu hermana mayor / Tiene tu misma cara / Y trato de conquistarla / Con mi humor cínico y mi gusto por la música yacht rock”, agrega. Este pulso enérgico continúa en My Way, un tema marcado por la ira que dialoga directamente con su antiguo éxito Good 4 U. “Tal vez sea una puta mezquina, pero me hiciste recurrir a esto”, lanza sin rodeos. “Aquí es donde la chica se enfada / Y la chica soy yo, ¿entendiste la indirecta?”, sentencia.

Abanderándose del color púrpura que ha caracterizado su imagen desde el lanzamiento de su disco debut, Olivia Rodrigo se ríe de sí misma en la pista Purple, donde confiesa que sí, que ve el mundo en color púrpura. En la canción, además, relata la adaptación a la ciudad de su pareja. “Me derrito contigo hasta que todo se vuelve negro / ¿Estamos tan enamorados? / ¿Estamos demasiado apegados?”, canta antes de dar la bienvenida a un outro instrumental muy cuidado. La producción más íntima la proporciona Begged, que trae a la cabeza su bonita Scared of My Guitar. Con una guitarra acústica solitaria, Olivia Rodrigo se centra en la humillación que supone mendigar atención: “Pero nada es suficiente / Cuando sé que para conseguirlo, rogué”.

Hacia el cierre, el álbum sigue la calma con Less, una balada en la que el sacrificio se convierte en el asunto central. “Si amarme significa dejarme ir y desearme lo mejor / Entonces supongo que desearía, desearía, desearía que me amaras menos”, canta en su elegante reflexión sobre el adiós. Se trata de un tono que contrasta radicalmente con la energía descarada de Expectations, una pieza acelerada y ácida donde la cantante ajusta cuentas con las falsas expectativas y eleva sus estándares frente a parejas mediocres. “Lo conocí en una fiesta, creo que estaba drogado / No era inteligente ni gracioso, me convencí de que sí / (...) Pensé que era perfecto, y ahora su número está bloqueado”, canta.

El broche final lo pone Cigarette Smoke, una canción que evoca la atmósfera melancólica y acústica de joyas de la escena indie como Scott Street de Phoebe Bridgers. Es un cierre marcado por la nostalgia y la aceptación del fin de una era. “Dime algo honesto para que los recuerdos se oscurezcan / Dijiste que hacía que amar pareciera fácil / Hasta que lo hice difícil / Devuélveme mi tiempo y te devolveré tu corazón”, concluye Olivia Rodrigo antes de cerrar la puerta de forma definitiva. Aunque no para las canciones: a su música todavía le quedan muchas puertas por abrir.

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