La renuncia de varios autores evidencia el machismo en el cómic: “Estamos hartas de que se premien entre ellos”

“Nadie debería renunciar a nada por algo así, la paridad debería ser algo normal. Pero tal y como está el patio, creo que lo más honesto de cara a mis compañeras, a mí mismo y al cómic español es hacerme a un lado”. Con estas palabras explicó David Rubín en sus redes sociales el motivo por el que ha decidido renunciar a las tres nominaciones recibidas en los Premios de la Crítica que otorga la editorial Dolmen. Las tres categorías en las que optaba al galardón (Mejor obra, Mejor guion y Mejor dibujo nacional) están copadas por hombres. En la lista completa de finalistas, solo tres de las 43 candidaturas corresponden a mujeres.

ACTUALIZACIÓN: Este martes otros tres autores han decidido también renunciar a sus respectivas nominaciones: Miguel Ángel Giner Bou, que optaba a Mejor guionista por María la Jabalina; Nadar (Pep Domingo), candidato a Mejor obra y Mejor guionista por Transitorios; y, como ha podido confirmar elDiario.es, Javi Rey, preseleccionado como Mejor dibujante Nacional por Un enemigo del pueblo. El primero ha expresado en Facebook que no le parecía “justo” que no hubiera “ninguna autora nominada en las categorías nacionales”. “No tengo la solución en mi mano, pero esto no puede seguir sucediendo. Es inadmisible”, ha escrito en su cuenta de Twitter el segundo.

Los seleccionados fueron anunciados el viernes pasado. Rubín, responsable de títulos como El fuego, El circo del desaliento y El héroe, hizo pública su decisión este lunes tras, como explica a este periódico, “darle muchas vueltas”. “De entrada me ilusionó, pero según iba pasando el tiempo iba notando que algo no iba bien”, añade.

“Aun así, la solución no es que yo renuncie o que renuncien todos los hombres nominados”, apunta dejando claro que lo que pone de manifiesto la ausencia de compañeras finalistas es “la falta de concienciación de quienes han decidido las nominaciones”, ya que no les “saltó la alarma al ver que no había paridad”. El jurado lo conformaron 70 personas; solo 14 de ellas mujeres.

La decisión de Rubín y su repercusión –acumula más de 800 reposts y 2.100 'me gusta' en Twitter– están evidenciando, una vez más, la falta de visibilidad de las autoras.

Algunas ilustradoras y dibujantes del Colectivo Autoras de Cómic, como Carla Berrocal o Susanna Martín, han criticado la forma en la que Rubín ha visibilizado su renuncia y el impacto que ha tenido cuando ellas llevan “peleando años” sin conseguir ese “caso”, afirma a elDiario.es la autora de cómic Carla Berrocal. “Me parece muy heavy que tenga que venir un tío y renunciar a un premio para ver que hay machismo en el cómic”, afirma. “Al publicar que está rechazando sus tres nominaciones lo que está haciendo es hacerse un eco muy grande de su acción”, critica Martín. Las autores hubieran preferido que la renuncia se hubiera hecho “en silencio”. “Está ocupando todavía más espacio”, explica Susanna Martín.

“El mundo del cómic es muy masculinizado, con mucha testosterona y amigotes dándose palmas entre ellos. Entre medias estamos nosotras dando codazos para sacar la cabeza como podemos”, añade Martín, a quien le incomoda que se le pongan “medallas” por la renuncia pero también entiende que su acción sirve para “poner el foco” y “señalar”.

Un jurado imparcial sin paridad

Rubín comparte que Astiberri Ediciones, editorial responsable de El fuego, su obra nominada, le ha apoyado en su decisión: “Les parece perfecto”. Dolmen, responsable de los premios que entregará en las Jornadas Internacionales de Cómic Villa de Avilés a mediados de septiembre, no se ha puesto en contacto con él.

El director de Dolmen, Vicente García, explica a elDiario.es que el jurado de los premios que otorga su editorial es “imparcial” y que no intercede en sus decisiones a la hora de decidir a los finalistas. “No orientamos de un lado ni hacia otro. Nosotros contamos los votos que hay emitidos por hombres y mujeres. ¿Qué hacemos si luego sale lo que sale?”, dice.

No obstante, el jurado no es paritario sino que está compuesto por un 80% de hombres. “El jurado está abierto. No hay ninguna mujer que solicite formar parte y que no lo sea”, defiende el editor sobre un premio que lleva 23 años concediéndose. En las tres últimas ediciones de los galardones, seis de los 27 premios entregados han recaído en autoras (un 22%).

García también ha criticado la decisión de Rubín: “Todo el mundo está en su derecho a renunciar a lo que quiera, pero hay un poco de postureo detrás de todo esto”. “Hay otras formas de luchar por este tipo de derechos más que merecidos. Me parece lamentable que este tipo de cosas se usen con fines propios”, añade. También critica que el autor no se haya “mojado” en su cuenta de Twitter para indicar “a quién habría quitado de la lista de finalistas y por qué nombres lo habría sustituido”. El editor advierte que, debido a los plazos que manejan, ya “no hay opción” de incluir tres nuevos nombres en las candidaturas que se quedan vacías. La votación se cierra este miércoles y los premios y diplomas se entregan la semana que viene. “La gente del jurado ha elegido esa obra [de David Rubín] como nominada. Si gana, deduzco que no recogerá el premio y listo”, aclara.

La renuncia como solución (o no)

“Llevamos 23 años en el siglo XXI y creo que hay que ir sacudiendo prejuicios y teniendo claro todos que no es correcto dejar a un lado e invisibilizar el trabajo de muchos autoras que, en los últimos años, han firmado algunas de las mejores obras del cómic español”, destacó Rubín en su comunicado. En declaraciones a este periódico, pone como ejemplo a María Medem, artífice de Por culpa de una flor, una de las obras más destacadas este año. “Sé que con esta decisión personal no voy a cambiar gran cosa el panorama, pero yo me siento mejor llevándola a cabo y siempre es un granito de arena para seguir allanando el camino hacia la igualdad”, escribió a continuación.

“No puedo asegurar que los huecos que dejo los vayan a ocupar mujeres, pero sí al menos visibilizar este problema y hacer ver que hay que estar más alerta con este tipo de cosas. A todos nos puede pasar. Yo al principio no vi nada raro, pero en cuanto empezamos a distanciarnos y vernos desde la barrera, te das cuenta de qué cosas están mal”, destaca.

Rubín advierte que su acción es “una tirita para tapar un agujero por el que están entrando litros de agua. No vale con esto”. E insiste en la importancia de que son los jurados –y quienes los eligen– los que han de ser conscientes del alarmante contexto: “La solución al problema no recae en los nominados, sino en la conciencia de la gente que los elige”. “Muchas tías estamos hartas de que los nominados siempre sean tíos que se premian entre ellos”, sostiene al respecto Carla Berrocal.

Susanna Martín aporta que la desigualdad no solo afecta a los galardones y menciona la falta de paridad en las mesas redondas como otro de los puntos más sangrantes. “Las autoras estamos haciendo mucha presión, pero el campo no es adecuado para nosotras”, critica al tiempo que comparte que las consecuencias de las 'quejas' que recaen sobre ellas son muy diferentes a las de los compañeros hombres, como es el caso de Rubín. “Él denuncia desde el privilegio, a él no le va a pasar nada, le están felicitando, no le van a dejar de publicar. Nosotras no tenemos ese amparo social”, declara.

“Te ganas antipatías. Son chiringuitos de poder y lo que generas por ser una 'feminazi' es que nadie hable de tu cómic. Ponemos mucho el cuerpo. Pagas muy caro cuando visibilizas y das a conocer todo el rato el machismo dentro del cómic. Es duro. Te cansas de exponerte”, reconoce Carla Berrocal sobre cómo funciona este ámbito masculinizado: “Es como predicar en el desierto a veces”.