El “castigo colectivo” perpetrado por los talibanes en las montañas a donde huyeron las fuerzas afganas tras la toma de Kabul

“¿Dónde están tus hijos?”, preguntaban los talibanes en los interrogatorios a los mayores de la región de Panjshir, en el noreste de Afganistán, tras la toma de Kabul. “Han dicho que están en las montañas”, insistían. Allí se refugiaron quienes plantaron cara a los extremistas y se unieron al Frente de Resistencia Nacional (FRN). Allí, también, los talibanes perpetraron un castigo colectivo contra los civiles escondidos, calificados por Amnistía Internacional (AI) como “crímenes de guerra”.

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Con el título 'Tus hijos están en las montañas', la ONG ha publicado este jueves un nuevo estudio en el que detalla la persecución de los habitantes de Panjshir después de la caída de Kabul en 2021. “La cruel táctica talibán de atacar a civiles por sospecharse su afiliación al Frente de Resistencia Nacional está causando un sufrimiento y un miedo generalizados”, denuncia Agnès Callamard, secretaria general de AI. “Miles de personas se están viendo arrastradas por la continuada opresión talibán, que tiene la clara intención de intimidar y castigar”.

Callamard detalla que “la lista de crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional humanitario cometidas por los talibanes en Panjshir es muy larga: ejecuciones extrajudiciales, tortura, toma de rehenes, detención ilegítima e incendio de casas civiles”. Aunque cada una de esas acciones puede ser un crimen de guerra, en su conjunto y con las detenciones arbitrarias y las restricciones impuestas a la población civil “constituyen también el crimen de guerra de castigo colectivo”.

Esos crímenes dieron comienzo después de que los talibanes se hicieran con el poder en agosto de 2021, tras la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán y la toma del control de la capital, Kabul.

Arrestos arbitrarios

“Los talibanes han castigado colectivamente (a la población) con la detención arbitraria de hombres civiles y chicos, a veces en grandes grupos, por sospechas de pertenecer al FRN”, afirma AI en el informe. Esas detenciones tuvieron lugar en el trascurso de operaciones militares o en redadas en viviendas de personas sospechosas de haberse unido a la guerrilla opositora, entre mayo y agosto de 2022.

Al menos 90 personas fueron detenidas, según las fotos de todos ellos, en ocho incidentes separados –en seis de ellos, los detenidos fueron maniatados–. Los propios talibanes grabaron vídeos y, en algunas de las imágenes, dijeron que los detenidos eran combatientes opositores, pero AI verificó que la mayoría eran civiles y, muchas veces, parientes de los milicianos del FRN.

En mayo del año pasado, después de que los talibanes se molestaran porque el clérigo de una localidad celebrara la festividad musulmana del Aid Al Fitr en una fecha diferente a la oficial, aumentó la tensión en la zona y se enfrentaron con los opositores. Algunas familias abandonaron la aldea por miedo y, cuando llegaron los talibanes, arrestaron a todos aquellos que tenían edad para luchar, incluidos los mayores de 15 años. La búsqueda se realizaba casa por casa.

Unas 200 personas fueron detenidas en total, los más jóvenes fueron puestos en libertad el mismo día, mientras que los mayores estuvieron en manos de los talibanes hasta una semana y fueron sometido a interrogatorios, según AI.

Los talibanes también han arrestado a familiares de opositores, como el hijo de 17 años de un exmiembro del Gobierno, que creían que se había unido al FRN en el distrito de Darah: “Los talibanes rodearon mi casa y se llevaron a mi hijo. Lo golpearon y lo torturaron. Le dijeron que, si él no encontraba a su padre, lo volverían a arrestar”, relató posteriormente el progenitor a AI. Los talibanes regresaron dos días después y, al no encontrar al joven que había huido de casa, amenazaron a su hermana: “Esta vez preguntaron a mi hija dónde estaba su padre. Apuntaron con un arma al pecho de una chica de 11 años”.

Torturas hasta la muerte

El informe recoge tres casos de civiles torturados hasta la muerte, tras haber sido arrestados por los talibanes en Panjshir. Todas las víctimas eran ganaderos, que estaban siguiendo las normas tradicionales de la zona para el pastoreo.

En octubre de 2022, Noor Mohammad y Ghulam Ishan no encontraban su ganado en las montañas del distrito de Darah y fueron hasta el vecino de Rokha a buscarlos (es frecuente que los animales se dejen en las montañas cuando no dan leche y sean recogidos en septiembre). Ellos creían tener el permiso de los talibanes locales, pero testigos dijeron a AI que fueron detenidos cuando llegaron a la zona de Hesarak. Unos días después, el cuerpo de Mohammad fue encontrado debajo de una roca, en la zona donde había desaparecido; Ishan seguía vivo en ese momento, pero herido por los golpes recibidos durante la detención. Su cuerpo fue encontrado cuatro días más tarde.

Las fotos y vídeos recopilados y analizados por AI indican que “ambos hombres fueron sometidos a torturas”.

Ejecuciones extrajudiciales

A mediados de septiembre de 2022, las fuerzas talibanas se enfrentaron al FRN en Panjshir, capturaron y ejecutaron a decenas de combatientes opositores entre los días 12 y 14, según los testimonios recogidos por AI, las imágenes de los vídeos que los propios talibanes publicaron y el recuento de víctimas de diferentes fuentes.

Según la ONU, 48 miembros del FRN fueron ejecutados extrajudicialmente, mientras que fuentes locales cifran en 57 los fallecidos en esos días y al menos 17 de ellos habrían sido asesinados.

Por ejemplo, en el distrito de Rokha, las imágenes analizadas por la ONG internacional revelan tumbas cavadas en una zona montañosa justo después de que se produjeran las ejecuciones. En muchos de los casos, los miembros del FRN estaban maniatados y, en pequeños grupos, recibían los disparos por la espalda en una ladera de las montañas, que AI ha podido geolocalizar gracias a las imágenes de los vídeos de las ejecuciones.

Bases militares en escuelas

Los talibanes han establecido bases militares en áreas residenciales en varias zonas de Panjshir, muchas veces en escuelas, mezquitas y viviendas, de las que fueron expulsados los habitantes. Incluso algunos de estos edificios fueron convertidos en centros de detención.

Las escuelas ocupadas y convertidas en bases militares fueron cerradas “temporalmente” por los talibanes, pero en marzo de 2023 todavía tenían bases en 28 escuelas de esa región, según un medio local. Mientras, un informe de la ONU de febrero de 2023 sitúa a las fuerzas talibanas en 24 de los 129 centros educativos de toda la zona.

Un colegio femenino de Paraza, en la aldea de Tankhul, fue tomado por los talibanes: “Ahora las niñas están estudiando en casa”, según un testigo entrevistado por AI, quien detalló que en cada escuela ocupada había unos 50 talibanes. El movimiento extremista, tras su llegada al poder, prohibió la educación secundaria y universitaria femenina, por lo que sólo las alumnas de primaria siguen acudiendo a la escuela y, esta misma semana, decenas de ellas han sufrido síntomas de envenenamiento.