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Berta Cáceres: la vida por la justicia

El 2 de mayo, en Barcelona, habrá una oportunidad de acercarse a la lucha de Berta Cáceres y conocer a su hija y a sus compañeros

Cartel en la vigilia por Berta Cáceres delante de la Comisión Interamericana de Derechos humanos. Keith Lane / Oxfam America

Cartel en la vigilia por Berta Cáceres delante de la Comisión Interamericana de Derechos humanos. Keith Lane / Oxfam America

'Los lencas somos guardianes ancestrales de los ríos, resguardados además por el espíritu de las niñas, que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta'.

Con estas palabras recibía Berta Cáceres el año pasado el premio Goldman, considerado el Nobel del Medioambiente. Ella, como sus ancestros, estaba dedicando su vida a la defensa de uno de esos ríos y conocía el peligro que eso suponía. Era, y es, la suya una de tantas luchas de Davids contra Goliaths que se extienden estos días por Centroamérica, en las que pequeñas comunidades indígenas se enfrentan a la maquinaria de grandes multinacionales que amenazan su modo de vida.

El pasado 5 de abril, cientos de personas se reunieron en Washington delante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Dentro, la comisión se reunía para discutir sobre la situación de Honduras.  Entre los manifestantes destacaba una mujer de tez morena y pelo recogido, llamada Berta Zúñiga Cáceres. En las mentes de todos los manifestantes estaba el recuerdo de su madre, que tan solo 6 meses antes había acudido al mismo lugar para denunciar violaciones de los derechos humanos.

Berta Cáceres fue una líder indígena y medioambiental y defensora de los derechos de la comunidad lenca. En 1993, había fundado, junto a otras personas el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). El pasado 3 de marzo, unos sicarios entraron en su casa por la fuerza y la asesinaron, dejando malherido a otro activista mexicano. La misma Comisión ante la que ahora acudían cientos de personas en una vigilia por Berta, había dictado en 2009 medidas cautelares para su protección. Sin embargo, en el momento de su muerte, no había ningún miembro de las fuerzas de seguridad para protegerla.

Berta era la cara visible de un movimiento indígena contra la construcción del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca. Con la implicación de varias multinacionales, se pretendía construir una presa en el río Gualcarque, de carácter sagrado para la comunidad lenca y su principal fuente de agua potable y alimentos. La obra impediría a los miembros de esa comunidad acceder al río y, por tanto, perderían su principal fuente de recursos. Además, muchos de ellos serían desahuciados de sus casas.

Entre 2010 y 2014, según la ONG Global Witness, 101 activistas hondureños fueron asesinados en su lucha contra proyectos de empresas trasnacionales, apoyados por el gobierno, como este. El clima de impunidad de Honduras, donde el 98% de los asesinatos quedan sin resolver, favorece este tipo de crímenes. Berta, había recibido antes de su asesinato por lo menos 33 amenazas de muerte. Sabía lo que podía pasar. Lo había denunciado en numerosas ocasiones. Y, sin embargo, ni eso, ni el hecho de que fuera mundialmente reconocida, frenó a sus asesinos.

La muerte de Berta provocó la indignación mundial, pero no ha parado el proyecto por el que dio la vida. El día 12 de marzo, otro de sus compañeros del COPINH Nelson García fue asesinado, mientras ayudaba a algunas de las familias desalojadas a trasladarse. Varias multinacionales han anunciado ya que suspendían su financiación al proyecto, pero todas las demás deben hacerlo. Las empresas trasnacionales no pueden hacer lo que quieran a expensas de las formas de vida de las comunidades que llevan asentadas ahí durante siglos. Es hora de que acabe esa impunidad y es hora de que finalicen proyectos como el del río Gualcarque. Una campaña internacional está  recogiendo firmas para acabar con el proyecto.

La lucha de Berta Cáceres llega ahora a nuestro país. Dos meses después de su asesinato, una delegación de 5 activistas, entre ellas su hija, Berta Zúñiga Cáceres, visitará cinco países europeos para dialogar con responsables políticos y ONG, unirse a las protestas  frente a las instituciones que financian el proyecto Agua Zarca y denunciar la elevada impunidad en su país. Las visitas están organizadas por el COPINH (Consejo Nacional de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras). El 2 de mayo, en Barcelona, habrá una oportunidad de acercarse a la lucha de Berta y conocer a su hija y a sus compañeros.

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