Cálculos renales durante el embarazo, cómo identificarlos y qué hacer

Una mujer embarazada.

Mercè Palau

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La mediana de incidencia de urolitiasis en España es del 0,73%, lo que corresponde a poco más de 325.000 nuevos casos al año, según un estudio realizado por expertos españoles y publicado en PubMed. Y, para algunas mujeres, esto puede ocurrir también durante el embarazo. La formación de un cálculo renal empieza como una pequeña pieza de cristal en el riñón a la que, con el tiempo, se le une en la superficie otros cristales hasta llegar a formar una auténtica litiasis.

La mayoría de estos cálculos (se usa también el término de litiasis o piedras para referirse a ellos) pueden salir del riñón cuando aún son pequeños sin presentar apenas molestias. En ocasiones son eliminados por la orina al exterior sin causar síntomas. Cuando aparece dolor, este puede ser intenso, y suele desaparecer cuando el cálculo ya no bloquee el flujo de orina. El cólico renal finaliza con la expulsión del cálculo al exterior con el transcurrir de la orina

Por qué el embarazo puede causar cálculos renales

Durante el embarazo, las mujeres pueden desarrollar cálculos renales debido sobre todo a los cambios que se producen en su cuerpo durante la gestación, como aumento de la filtración renal, de la liberación de calcio en la orina, y de ciertas hormonas que pueden ralentizar el transporte de orina aumentando así las posibilidades de infección urinaria.

Pese a todo, los cálculos renales en las embarazadas son relativamente raros y afectan a una de cada 1.500 mujeres gestantes. Es más frecuente en aquellas que reúnen  antecedentes previos relacionados con esta patología litiásica,es decir que ya han tenido episodios litiásicos antes del embarazo. También es más frecuente en pacientes con embarazos múltiples.

Durante el segundo y tercer trimestre del embarazo,el útero gestante presiona la vejiga y disminuye la cantidad de orina que la vejiga puede almacenar. Esto puede provocar una micción frecuente (polaquiuria). Sino se mantiene una frecuencia miccional adecuada bebiendo más líquidos, la orina puede concentrarse. Una orina concentrada es un medio adecuado para el crecimiento de bacterias que desarrollarán una infección urinaria. Se dan así las circunstancias para la formación de un determinado tipo de cálculo.

Cómo identificar el dolor del cólico renal o cólico nefrítico

El cólico renal es un dolor que no suele pasar desapercibido porque aparece de forma violenta,abrupta y muy intensa. Habitualmente el dolor comienza en la zona lumbar del lado del riñón afecto, y se desplaza hacia adelante, hacia la ingle, la cara interna del muslo y los genitales. Es un dolor  muy intenso e irresistible, que cursa por episodios, es decir momentos de intenso dolor y momentos de ausencia de dolor para volver a  aparecer de nuevo minutos después, de ahí el nombre de cólico. Por la intensidad y brusquedad del dolor el cólico renal o  cólico nefrítico se le compara con un “cuadro terrible o terrorífico”.

Durante todo el proceso de dolor, pueden aparecer síntomas como náuseas o vómitos, ganas constantes de orinar, presencia de sangre en la orina, escalofríos o fiebre. Debe prestarse atención a estos dos síntomas últimos porque son señales de una complicación grave, así como la falta de emisión de orina (anuria). Una de las particularidades del dolor durante el cólico renal, como reconoce la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), es que este puede desplazarse de zona y/o aumentar la intensidad a medida que el cálculo recorre la vía urinaria.

Pero, como admite la Doctora Blanca Gómez-Jordana Mañas, médico residente del Servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, “no todos los cólicos durante el embarazo son producidos por una litiasis renal”. Puede ocurrir que el dolor se produzca como consecuencia de la dilatación renal que provoca la compresión uterina propia del embarazo, y que esmayor durante el segundo y el tercer trimestre del mismo.

Cómo se tratan los cólicos renales durante el embarazo

El embarazo es un momento delicado en el que tener un cálculo renal obliga a hacer frente a diversos desafíos. El tratamiento tiene como objetivo tratar el dolor en la madre y los síntomas asociados al cólico renal sin poner en riesgo al bebé. 

Lo esperable y deseado es la expulsión de manera espontánea del cálculo para evitar que el dolor prolongado suponga un riesgo, como el parto prematuro. Según un estudio publicado en Obstetrics and Gynecology, las mujeres embarazadas hospitalizadas por cólicos y cálculos renales tienen un riesgo casi dos veces mayor de parto prematuro en comparación con las que no tienen.

El lado positivo de esta situación es que los cálculos renales en la madre no ocasionan problemas que perjudiquen la salud del bebé. Pero es necesario acudir al médico rápidamente para que descarte cualquier riesgo para el feto y que diagnostique lo que parece. Estos estudios están basados en una una analítica de sangre y orina concreta y una ecografía del aparato urinario. “Desafortunadamente, hay síntomas durante el embarazo que pueden parecerse a un dolor renal (cólico renal) y por tanto confundirse con síntomas propios del embarazo, de ahí que sea importante acudir al médico tan pronto como aparezcan molestias para que determine la causa”, señala la especialista de la Fundación Jiménez Díaz, centro que recientemente se acaba de convertir en el primer hospital del mundo en recibir el EFQM Global Award, premio a la Excelencia en Gestión de mayor prestigio internacional.

Tras confirmar el diagnóstico, el tratamiento del cólico renal puede variar. En los casos más leves, la medicación analgésica y la aplicación de calor local con una bolsa de agua caliente ayuda a aliviar el dolor a la espera de que se expulsen los cálculos de manera espontánea. La hidratación, bien por vía intravenosa como por vía oral, también es primordial para ayudar a expulsar los cálculos. La ingesta abundante de líquidos además es el mejor consejo para evitar que se formen otros nuevos cálculos.

En los casos en los que el cólico renal se complica, como ocurre cuando la obstrucción renal se acompaña de infección urinaria (cólico renal séptico), el urólogo además de administrar antibióticos debe de proceder a la derivación urinaria, una intervención quirúrgica para facilitar la salida de orina que ha quedado obstruida y acumulada por encima del cálculo impactado.

 Una litiasis que obstruye completamente la vía urinaria y de manera aguda, además de provocar dolor cólico, rebelde al tratamiento analgésico convencional, puede provocar una sepsis urinaria o la falta de emisión de orina (anuria). Todas estas situaciones agravan el cólico renal simple y requieren de la atención urológica tanto en el diagnóstico como en el tratamiento.

Cuando el embarazo finalice será el momento del estudio urológico en profundidad y de plantear el tratamiento más adecuado sobre las litiasis responsable del cuadro cólico. 

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