Financiación, acompañamiento y formación: claves para cerrar la brecha económica de género

À. Monreal

“Yo soy la que llevo la parte de la contabilidad, la que pago a los empleados, la que doy el dinero para comprar los materiales. A veces voy a las demoliciones a ayudar o a manejar a los trabajadores, a darles algunas instrucciones para que no haya ningún tipo de inconveniente”. Así explica Elsa María Gómez, emprendedora dominicana al frente de un negocio de demolición y venta de materiales de construcción reciclados en su país, su día a día.Una responsabilidad que pocas mujeres ejercen en República Dominicana y en América Latina y el Caribe en general, países donde persisten leyes y prácticas sociales discriminatorias que frenan el progreso femenino y que afectan a cuestiones vitales como el acceso a la propiedad, al mercado laboral o a emprender un negocio.

Año 2026 y, a pesar de los avances, ningún país ha conseguido cerrar las brechas legales entre hombres y mujeres. Solo el 4% de las mujeres del mundo vive en economías que ofrecen una igualdad legal casi plena, indica el Banco Mundial, puesto que persisten unas “barreras invisibles” que impedirán la igualdad económica durante 286 años, según ONU Mujeres.

Con la intención de mejorar la vida de las personas y con ello equilibrar la situación entre hombres y mujeres, desde 2007 la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) pone su experiencia bancaria al servicio de los más vulnerables. Apoya a los emprendedores y les ofrece servicios financieros y no financieros, formación y acompañamiento adaptados a sus necesidades para que progresen sus negocios, sus familias y sus comunidades.

A lo largo de 19 años la entidad ha apoyado a más de 7,5 millones de emprendedores de escasos recursos en Colombia, Perú, República Dominicana, Chile y Panamá, países en los que las mujeres se enfrentan a barreras adicionales a la hora de progresar económicamente y ganar autonomía, por su doble rol de proveedoras de ingresos y encargadas del cuidado del hogar. Elsa María Gómez es una de las beneficiarias de las soluciones innovadoras en inclusión financiera que promueve la FMBBVA.

Servicios financieros con perspectiva de género

“Lo que más valoro es que ahora puedo darle una buena educación a mis hijos porque, por ejemplo, por un trabajo aquí —República Dominicana— te pagan un sueldo mínimo, lo cual ahora mismo la economía está muy cara y no te alcanza absolutamente para nada”, declara la microempresaria. Con su negocio se ha podido pagar su carrera universitaria, la casa de su madre y la educación de sus hijos.

Aunque cada país tiene unas características diferentes, las emprendedoras tienen unas necesidades comunes: acceso a financiación, formación en gestión del negocio y apoyo en la comercialización de sus productos. “Nuestra labor va más allá de las cifras o de brindar servicios financieros, se trata de reducir las brechas que limitan las oportunidades de los que menos tienen. Lo que hacemos está dirigido a ayudarles a progresar, a mejorar sus vidas y las de sus familias”, explica Javier M. Flores, director general de la FMBBVA.

Así, la fundación ha elaborado una oferta de servicios financieros y no financieros con perspectiva de género, como productos de crédito individual con educación financiera digital, productos para mujeres rurales que no requieren titularidad de la tierra -que a menudo está en manos de hombres- o para víctimas de violencia de género. También microseguros con enfoque de género oncológicos, de maternidad protegida para el periodo de lactancia o coberturas de salud específicas para ellas. Y como complemento, la FMBBVA proporciona formación en habilidades digitales, de marketing online y de liderazgo.

El progreso femenino es el progreso de la comunidad

Bancamía en Colombia, Financiera Confianza en Perú, Banco Adopem en República Dominicana, Fondo Esperanza en Chile y Microserfin en Panamá son las entidades financieras de la FMBBVA que en América Latina y el Caribe atienden a más de 1,8 millones de mujeres de escasos recursos. 

La mayoría emprende negocios del sector servicios -casas de comidas, supermercados, centros de estética, peluquerías o comercios-, pero también se dedican a la producción y transformación, sobre todo de la industria alimentaria y del textil/calzado. La actividad de la FMBBVA ha permitido que el 51% de las emprendedoras salga de la pobreza al tercer año de contar con sus servicios. 

“Creemos firmemente que cuando ellas salen de la pobreza, cuando progresan, también avanzan sus familias: destinan el 90% de sus ingresos a la educación, la salud y el bienestar de los suyos, de sus hijos”, sostiene Javier M. Flores. “Ofrecer oportunidades que se traduzcan en desarrollo para las casi dos millones de mujeres que atendemos es clave para romper las barreras que frenan su progreso. Del total de emprendedores que apoyamos, 7 de cada 10 que salen de la pobreza son mujeres”.