Algunas claves sobre el juicio a Camps
1- Son las ocho de la tarde y Paco Camps sigue sin dimitir. El contundente auto del juez José Flors (no, no ha sido Garzón) no le dejaría mucha defensa si militase en un partido más consecuente con la responsabilidad política, un partido que no se aplicase la teoría del embudo, el puño de acero y la mandíbula de cristal. No es el caso. Mariano Rajoy, azote de corruptos, ha decidido hacer una nueva excepción: con milano bonito, hasta el banquillo y más allá.
2- El juicio dirá si Camps es culpable de cohecho, un delito difícil de probar según la legislación española, donde no basta con demostrar el soborno sino que también es necesario probar el trato de favor. Otra cosa es la responsabilidad política. El juez Flors deja claro que Camps mintió cuando dijo que se pagaba sus trajes: existen once indicios distintos –no sólo el testimonio del sastre José Tomás– que demuestran la mordida.
3- Entre estas nuevas pruebas, destacan las conversaciones telefónicas que tuvieron varios de los imputados con el sastre después de que testificase ante Garzón. Dice el juez, y habrá dejado a unos cuantos temblando, que el contenido de estas conversaciones “evidencia la patente preocupación de todos ellos por lo ocurrido, su intranquilidad porque se descubra lo que esos hechos significan, su afán por reunirse para buscar una salida y para explicarle luego al sr. Costa cómo Pablo Crespo ha ideado un modo de 'arreglarlo', su prevención acerca de las precauciones que algunos de ellos debieran adoptar desde ese momento y su inquietud, en fin, por la transcendía del hecho atendida la relevancia política de las personas implicadas”. Aficionados. En Valencia deberían aprender de la Comunidad de Madrid, donde cambian de móvil como el que cambia de chaqueta.
4- El auto del juez también entra de lleno en un debate recurrente desde que se conoció el caso. ¿Existe el delito de cohechito, ese cohecho pequeñito? ¿Es relevante que el precio del soborno sea barato para todo un president de la Generalitat Valenciana? El juez lo tiene claro: “Aunque el precio de esas prendas pudiera parecer a alguien escaso o aún ridículo en comparación con la magnitud de la función desempeñada, esa circunstancia no es excluyente del desvalor de su acción”. Según el juez, relativizar el delito en función del precio del soborno supone “una degradación de los principios que deben regir en todo caso la actuación de quienes ejercen funciones públicas”.
5- Mariano Rajoy lo tiene claro: con Camps, hasta el banquillo y más allá. El líder del PP se muestra dispuesto a respaldar a milano bonito incluso si se le condena -en el peor de los casos, serán sólo seis mese de cárcel que no cumplirá porque no tiene antecedentes penales- El juicio tiene pinta, en cualquier caso, de ir para rato y la sentencia en firme puede tardar años en llegar. Si con lo que ya tenemos sobre la mesa Rajoy no deja caer a Camps, es difícil que más adelante lo haga. Además, Camps ni se ha ido de pesca, ni se ha ido de caza ni es socialista. ¿Por qué habría de dimitir?
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