De Costa a Costa Rica
Y al fin Rajoy habló. Pasados dos días desde que Ricardo Costa le retase en público, tras más de una semana desaparecido, seis meses después de la última rueda de prensa con preguntas en la sede nacional del PP, el líder de la oposición se animó a dar una explicación sobre la fiesta sin fin que está celebrando su partido. Fueron ocho folios de un discurso peculiar, visto el panorama: la palabra “Costa” sólo aparecía una vez, y era para hablar de Costa Rica, el país desde el que la vicepresidenta De la Vega dijo que la Fiscalía recurriría el archivo del caso Camps. Como siempre, la conspiración es lo primero.
Por suerte, para variar, esta vez sí hubo preguntas de la prensa. Así que, después del discurso, Rajoy tuvo que abandonar el Caribe para explicar por qué Ricardo Costa merece un destino peor que el de Francisco Camps; cuál es la razón por la que a Ric se le castiga por los mismos pecados que ha cometido su jefe. La respuesta sonó a Spiderman: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Según la explicación de tebeo que dio Rajoy, la enésima que hemos escuchado esta semana, fue el propio Costa quien “pidió la suspensión de sus funciones” porque ser secretario general exige “un plus de exigencia”; porque “su responsabilidad es mayor que la de un militante de base”. Y a partir de aquí, sólo quedan dos opciones: o Camps vuelve a ser un militante de base o es que el presidente de la Generalitat valenciana es irresponsable, como el rey en la Constitución.
Pero no todo fueron excusas de mal pagador. Rajoy aprovechó para anunciar la solución definitiva al caso Gürtel: “Un código de buenas prácticas” para “mejorar la transparencia”. Y dos huevos duros.