Opinión y blogs

Sobre este blog

La leona

Me apena el pobre perro abatido a tiros, el que confundieron con una leona, el de Tarragona. Imagino que saben de qué les hablo: ese animal al que probablemente su dueño, probablemente un mal nacido, abandonó en mitad del campo y tuvo que dedicarse a la caza del pollo de granja para poder sobrevivir. Los vecinos decían que era una leona pero de leona nada: era un cruce entre un perro de presa canario y un fila brasileño. Y macho, para más señas.

Me da menos pena el ángel caído Alberto López Viejo. Ayer, cachorro mimado de Esperanza Aguirre, hoy diputado callejero sin nadie que le ladre en la Asamblea de Madrid; desterrado del grupo popular por orden del brazo incorrupto de Esperanza Aguirre, la presidenta de la administración autonómica más manchada por la mafia de don Vito Correa. La Comunidad de Madrid, la suma de tantos, pagó más de tres millones a los pollos de la Gürtel: once consejerías distintas dieron contratos a la trama, que también aparece ligada a Fundescam y a la campaña de la propia Aguirre.

A juzgar por las (pocas) explicaciones que ha dado la lideresa, el ex consejero de Deportes López Viejo es el único responsable de todas esas adjudicaciones irregulares. Según esa curiosa versión, fue capaz de conseguir –desde Deportes, insisto– que hasta la consejería de Presidencia que gestiona Ignacio González, o incluso la de Transportes, cuando María Dolores de Cospedal estaba al frente, contratasen a sus amigos de la Gürtel. Y no me interpreten mal la moraleja, no digo que López Viejo fuese una inocente leona ni mucho menos un pobre perro abandonado. Pero tampoco le veo tan lince como lo pintan.