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En el editorial de hoy de El Mundo:

"(...) Mario Gascón, ex fraile mercedario y confidente de la UCO, asegura que El Chino y Alekema Lamari le ofrecieron en febrero de 2004 -un mes antes del 11-M- montar un puticlub en Málaga con más de 100 mujeres. Gascón desvela todo tipo de detalles de la oferta: El Chino le prometió en un encuentro posterior que le pagaría 6.000 euros mensuales, más un 15% de comisión sobre los beneficios. Gascón recuerda que la última vez que habló con El Chino fue después del 11-M, poco antes del 19 de marzo de 2004. Estaban en casa del confidente de la UCO y planearon un próximo viaje al Caribe para traer a las chicas. Según el testimonio de la mujer de El Chino, aquel 19 de marzo fueron a la finca de Morata a comer cordero. Dos semanas después, El Chino y Lamari volaban por los aires en el piso de Leganés cuando las Fuerzas de Seguridad les tenían rodeados. ¿Tiene sentido que El Chino siguiera adelante con sus planes de montar un puticlub después de haber sido partícipe en la masacre del 11-M? ¿No parece extraño que El Chino volviera a la casa de Morata, el lugar donde se habían montado las bombas y había estado con Trashorras, ya detenido en esa fecha? ¿No es además insólito que un integrista como Lamari o los hermanos Oulad, todos ellos muertos en Leganés, le acompañaran en estas gestiones? Ya hemos dicho que el testimonio de Gascón es verosímil porque coincide con el de otras personas, que tampoco se explican cómo un delincuente como El Chino pudo ser el jefe del comando de Leganés e incluso leer el comunicado en el que apelaba a la yihad para justificar el terrorismo islámico. También resultan muy llamativas las palabras de Lamari cuando le da garantías a Gascón de que tiene numerosos contactos policiales que protegerán el puticlub. ¿Era el integrista Lamari un confidente de la Policía?"

El titular es de Pierre Nodoyuna