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Rajoy no va a la guerra

Dice Manuel Cobo, y tiene razón, que Esperanza Aguirre es una liberal de boquilla, que nunca vio “tanto intervencionismo e hipocresía”, que su gente montó una “gestapillo” para espiar su vida privada y después chantajearle, que lo que están haciendo con Rodrigo Rato “es de vómito”. La sinceridad brutal del número dos de Gallardón no sorprende tanto por sus críticas, unas acusaciones que hace ya mucho que se ventilan en privado en muchos ámbitos de la derecha, sino porque se atreva a decirlo en voz alta. La entrevista publicada por El País deja en evidencia hasta qué punto es descarnada la guerra interna dentro del PP con Caja Madrid como colina a tomar. Y otra cosa más: que de nuevo va ganando Aguirre porque Rajoy no se decide a actuar.

La confesión de Cobo ha sentado mal a la lideresa, que no piensa desaprovechar la ocasión para exigir su expulsión del PP. Pero tampoco ha gustado nada a Rajoy, a pesar de que su opinión sobre Aguirre y su cloaca no es muy distinta a la de Cobo. El presidente del PP no sabía nada de la explosiva entrevista, que en Génova interpretan como parte de una estrategia de Gallardón para forzar al perezoso Rajoy a presentar la batalla definitiva contra una lideresa que hace ya mucho que se pasó de la raya. A Esperanza Aguirre sólo le falta acuñar una moneda propia con su noble perfil en plata, y Caja Madrid como banco emisor, para declarar al PP de Madrid como un estado libre asociado, cada vez más independiente de Génova. ¿La estrategia de Rajoy? Parece que la de siempre: fumarse un puro y mirar hacia otro lado. Aguantar, callar, esperar. Cualquier cosa con tal de no pelear.