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¿Monólogo de Pogačar?

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Llega julio y llega el Tour de Francia. Vuelve también Pedro Delgado a los comentarios, a quien hemos entrevistado y cuyo resultado hemos publicado esta semana. Este año ni siquiera habrá que esperar un día, ya que el primero del mes coincidirá con la primera etapa. Arranca el viernes la carrera, al igual que ocurrió con el Giro de Italia, y no en sábado. La 'grand départ' lejos del Hexágono, en Copenhague, obliga a poner un día de descanso ya el primer lunes para los traslados. En Dinamarca, por cierto, hay una delegación vasca inspeccionando la organización ya que, en 2023 por estas fechas, la ronda francesa partirá de Euskadi.

¿El recorrido? El escenario inicial de Copenhague, con una contrarreloj muy cortita, será turísticamente atractivo. En la quinta etapa, con final en Arenberg, hay varios tramos de adoquines emulando a la París-Roubaix. Es una fórmula que periódicamente plantea ASO y que no siempre resulta exitosa, ya que los riesgos para los favoritos son altos. En la montaña, el 14 de julio -fiesta nacional- se ha programado un final en Alpe d'Huez. Los Pirineos decidirán en la última semana y una contrarreloj de 40 kilómetros el penúltimo día dictará sentencia. El final, el de siempre, en los Campos Elíseos parisinos y, en medio, bellas ciudades como Carcassonne, Foix o Rocamadour e incursiones a Bélgica y Suiza.

Parte como gran candidato un esloveno de 1998 llamado Tadej Pogačar que aspira a su tercer entorchado consecutivo. Viene de correr la vuelta a su país donde ha exhibido un dominio total y casi insultante hacia sus rivales. Frente a él, un esloveno de 1989 -Primož Roglič- al mando de un equipo total, el neerlandés Jumbo-Visma de Wout Van Aert o Jonas Vingegaard. Hay más nombres, como Ben O'Connor, Aleksandr Vlasov -ruso sin bandera- o incluso Nairo Quinta, Enric Mas, Romain Bardet, David Gaudu o Adam Yates. Habría que añadir -si la Policía lo permite- a algún candidato del Bahrain-Victorious, que parece haber hallado una fórmula mágica para colar siempre corredores de segunda fila en los podios de todas las grandes. Y no se puede olvidar que parte con un dorsal Chris Froome, que en pura teoría puede empatar con los mejores de la historia al tener en su haber cuatro Tours y estar en cinco el máximo una vez borrada de la historia la nigérrima trayectoria de Lance Armstrong.

En el plano de los animadores, a Peter Sagan le ha salido competencia en Mathieu van der Poel, neerlandés nieto de leyenda francesa y capitán de equipo modestísimo que arrastra un séquito de seguidores que ya son legión. Apunten el nombre de Pierre Rolland para el maillot de topos rojos de la montaña y el de Caleb Ewan para los esprints ante la ausencia del manés Mark Cavendish, que no podrá lograr el récord de más etapas en la historia de la carrera. En la parte española no corre el cuarentañero Alejandro Valverde, el sexitano campeón Carlos Rodríguez y el alavés Mikel Landa. A Movistar le toca levantar una temporada triste.

El Tour parte con el reto de no convertirse en un monólogo de Pogačar. Los favoritos no han competido entre sí ya que, en junio, se han repartido entre Suiza, Francia (Dauphiné y Occitania) y la pujante carrera de Eslovenia. A Roglic, en todo caso, le queda el consuelo de que su fortín es la Vuelta a España, donde acumula tres jerséis rojos seguidos, dos verdes y nueve etapas.

Llega julio y llega el Tour de Francia. Vuelve también Pedro Delgado a los comentarios, a quien hemos entrevistado y cuyo resultado hemos publicado esta semana. Este año ni siquiera habrá que esperar un día, ya que el primero del mes coincidirá con la primera etapa. Arranca el viernes la carrera, al igual que ocurrió con el Giro de Italia, y no en sábado. La 'grand départ' lejos del Hexágono, en Copenhague, obliga a poner un día de descanso ya el primer lunes para los traslados. En Dinamarca, por cierto, hay una delegación vasca inspeccionando la organización ya que, en 2023 por estas fechas, la ronda francesa partirá de Euskadi.

¿El recorrido? El escenario inicial de Copenhague, con una contrarreloj muy cortita, será turísticamente atractivo. En la quinta etapa, con final en Arenberg, hay varios tramos de adoquines emulando a la París-Roubaix. Es una fórmula que periódicamente plantea ASO y que no siempre resulta exitosa, ya que los riesgos para los favoritos son altos. En la montaña, el 14 de julio -fiesta nacional- se ha programado un final en Alpe d'Huez. Los Pirineos decidirán en la última semana y una contrarreloj de 40 kilómetros el penúltimo día dictará sentencia. El final, el de siempre, en los Campos Elíseos parisinos y, en medio, bellas ciudades como Carcassonne, Foix o Rocamadour e incursiones a Bélgica y Suiza.