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Los derechos no caen del cielo, tampoco en Euskadi

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Cuando el Gobierno de España invierte, Euskadi avanza. Cuando gobierna el Partido Socialista, los derechos dejan de ser promesas para convertirse en realidades en Euskadi y en España. Esa es la diferencia política de fondo que hoy vuelve a quedar acreditada. El Gobierno liderado por Pedro Sánchez es el mejor aliado para la defensa de los derechos y el bienestar del pueblo vasco.

El pasado martes, en el Congreso de los Diputados, convalidamos el Real Decreto Ley 17/2026, a propuesta del Gobierno de España, por el que reforzamos las prestaciones de la Ley de Dependencia con más financiación, más estabilidad y, por tanto, mejores cuidados para las personas que se encuentran en Euskadi en situación de dependencia. Por eso concluía al principio lo que ha devenido en una realidad inapelable: el Gobieno progresista de Pedro Sánchez se ha consolidado como el mejor aliado para transformar, mejorando, los derechos de los y las vascas. En este caso de aquellas personas con derecho a prestaciones por cuidado derivadas de la situación de dependencia en la que se encuentran.

Lo digo además alto y claro, porque los datos conocidos esta semana son incontestables. Nuestro país, Euskadi, recibirá del Gobierno de España 407 millones de euros para financiar el sistema de dependencia, un 166% más de las cantidades que hasta ahora venia percibiendo. El Gobierno progresista, presidido por Sánchez Castejón, pasará de financiar aproximadamente el 15% del coste de las prestaciones por dependencia en el País Vasco a asumir el 50%, cumpliendo un compromiso político con las comunidades autónomas, pero, especialmente, cumpliendo con la palabra dada a todas las personas y pueblos de España, con esa mejora de la calidad de la prestacion.

Eso es así porque no estamos hablando únicamente de cifras presupuestarias. Estamos hablando de personas. De nuestros mayores. De nuestros seres queridos con situaciones de dependencia que exigen un cuidado y una atención especial. Hablamos de las personas que en nuestro pais cuidan a esas personas con necesidades especiales. Hablamos de sus familias que necesitan apoyo para conciliar, para descansar y para hacer más felices y con un mejor cuidado a sus familiares que viven en con esa necesidad de ayuda para la vida con dignidad. Hablamos, cómo no, de las mujeres que durante décadas han soportado casi en solitario el peso invisible de los cuidados, sin reconocimiento y sin remuneración, como si la responsabilidad del cuidado, cuando la familia se hace mayor o sufre una situación con necesidades de atención, fuese solo cosa de ellas. Y estamos hablando, por supuesto, también de empleo, porque el sistema de dependencia es uno de los grandes motores de creación de puestos de trabajo de calidad.

El Real Decreto aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez, y que los diputados ratificamos el pasado martes en el Congreso, supone la mayor ampliación de derechos en dependencia desde la aprobación de la ley en 2006: más financiación, más estabilidad y mejores cuidados. El objetivo es garantizar una atención digna, personalizada y sostenible para una sociedad que envejece y que merece respuestas públicas a la altura de ese desafío.

Esta decisión demuestra una manera muy distinta de entender la política, y que es la que el partido socialista de Euskadi y el PSOE ponen tras sus políticas públicas cuando gestionan en los Gobiernos. Nosotros lo tenemos claro, frente a quienes consideran el gasto social un problema o una carga, los socialistas entendemos que es la forma de invertir en derechos. E invertir en derechos y mejorar la calidad de vida de las personas es fortalecer el país. Porque queremos un país fuerte, frente a quienes hablan permanentemente de recortes, el Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez responde desde Madrid con más recursos, mas ayudas, más ampliación de los derechos adquiridos, más protección y más Estado del bienestar.

En Euskadi se conoce esa diferencia en la gestión que pone el partido socialista al gobernar, porque conocen de buena mano a los socialistas vascos. Y saben que, de la mano del PSOE, los socialistas vascos han empujado de forma definitiva para que estos 407 millones no supongan sólo un hecho aislado, sino que se configuren como una política integral,, de tal forma que contribuya a situar a Euskadi entre los territorios más beneficiados por la recuperación económica y por la inversión pública del Gobierno de España presidido por Pedro Sánchez.

Con Pedro Sánchez como presidente y el Partido Socialista liderando el Gobierno de España, las inversiones y mejoras en derechos para los y las vascas no han dejado de llegar. Por citar solo algunas que revolucionan a mejor la vida de nuestro pueblo: se han revalorizado las pensiones conforme al IPC, protegiendo el poder adquisitivo de cientos de miles de pensionistas vascos; se ha subido nuevamente el salario mínimo; se han impulsado ayudas extraordinarias para autónomos durante los momentos más difíciles por las crisis internacionales y nuevas medidas de apoyo al tejido empresarial. Y se ha protegido a los más vulnerables y atendido a toda la sociedad para que su calidad de vida sea la mejor. Han llegado inversiones estratégicas a nuestra industria a través de los PERTE y los fondos europeos, para que nuestro crecimiento económico sea imparable, para ayudarles en las situaciones creadas a nivel internacional por los ultras y las guerras, pero sobre todo para consolidar la plantilla de trabajadores y trabajadoras. Se han reforzado las políticas de empleo, con más trabajo y más calidad en el mismo, se ha contribuido a que la movilidad sea sostenible en Euskadi, pero sobre todo sea justa con tarifas que ayudan a los más vulnerables y jóvenes, fortaleciendo el transporte público , y contribuyendo a la transición energética y la modernización industrial.

Todo ello tiene una consecuencia directa: más oportunidades, mejores servicios públicos, mejores pensiones y sueldos, mejor empleo, y más seguridad y calidad de vida para las personas y hogares vascos. Algunos trasnochados, afectados por sus previsiones a la baja en las encuestas, siguen intentando presentar al Gobierno de España como una institución lejana a Euskadi.

La realidad desmonta ese discurso nacionalista arcaico y simplón cada semana. Nunca antes el Estado, con las políticas del Gobierno progresista, había comprometido tantos recursos para reforzar derechos en nuestro país. La financiación récord de la dependencia es un ejemplo más de una política que entiende que la igualdad entre ciudadanos no depende del código postal, sino del compromiso de los poderes públicos. Una política de la que sentirse orgulllosa.

Por eso conviene plantear una pregunta sencilla a la ciudadanía vasca, ¿qué modelo queremos? ¿Quiénes son los mejores aliados de los vascas en Madrid, en el Gobierno y en el Congreso? El que representan los socialistas vascos, el PSOE y Pedro Sánchez es claro: asegurar el autogobierno vasco, fortalecer las pensiones públicas, ampliar las ayudas y prestaciones por dependencia, proteger el empleo, apoyar a autónomos y empresas, invertir en nuestra industria, reforzar los servicios públicos y ampliar derechos, y traer inversiones para nuestras infraestructuras esenciales como el transporte.

La otra opción, además de colocarse en el lado incorrecto de las derechas más ultras a nivel internacional, es el modelo que representan PP y Vox, con Núñez Feijóo al frente, cuyas recetas son conocidas: cuestionamiento del autogobierno vasco y acoso y deslegitimación del partido socialista y de los partidos nacionalistas, a los que, además, decían iban a ilegalizar. Un modelo que vimos cuando gobernaron Aznar y Rajoy: recortes en las pensiones de los vascos y en las prestaciones dependencia; congelación de inversiones sociales, y de las necesarias para nuestras infraestructuras; debilitamiento de los servicios públicos y una concepción del Estado del bienestar como un gasto a eliminar. No es una hipótesis; es su historial político. El de la derecha española en el País Vasco. Hoy siguen cuestionando muchas de las políticas sociales que están haciendo posible esta ampliación de derechos y han mostrado su oposición a iniciativas clave en esta materia.

La política consiste, precisamente, en elegir prioridades y políticas que mejoren la vida de nuestros pueblos, de nuestra gente. Para los socialistas, la prioridad son las personas. Que un mayor sea atendido con dignidad. Que una familia tenga apoyo cuando aparece la dependencia. Que una mujer pueda conciliar. Que un autónomo tenga respaldo cuando llegan las dificultades. Que una empresa vasca encuentre un Estado que invierte para hacerla más competitiva, y para asegurar la plantilla de trabajadores y trabajadoras, asegurando más y mejor empleo. Que un pensionista no pierda poder adquisitivo.

Además de las cuestiones competenciales, eso también es autogobierno. Es lo mejor del autogobierno porque este fortalece cuando existe un Gobierno de España que financia, coopera y garantiza derechos, apostado por Euskadi, no cuando abandona el País Vasco a su suerte, como hace el PP, ahora acompañado de los ultras de Vox.

Por eso también es importante que los partidos políticos vascos elijan bien las compañias. Porque si esos partidos, como por ejemplo el PNV, que ha mostrado dudas en alguna ocasión del apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez, elige a Feijóo, al mando del PP y Vox, con el calendario más ultra de los últimos tiempos, pondrán en peligro no solo el autogobierno en sí mismo, sino los derechos de los y las vascas, su calidad de vida, y su derecho a que esta sea cada vez mejor.

En política conviene no olvidar nunca una idea esencial: los derechos no caen del cielo; dependen de quién gobierna. Hoy los vascos tienen más derechos porque Pedro Sánchez ha decidido poner al Estado al servicio de la ciudadanía. Esa es la diferencia entre gobernar para la mayoría social o gobernar para quienes siempre entienden que el bienestar público es el primer lugar donde recortar, y que consideran que los y las vascas que no somos del PP o Vox somos gente a la que se puede dejar abandonada, señalar, difamar o insultar. Creo que la elección no ofrece ninguna duda.