La doble reforma de la ley electoral en Euskadi deja un duro cruce de reproches entre los socialistas y Sumar

El Parlamento Vasco ha aprobado este jueves, de un plumazo y en apenas tres cuartos de hora, una doble reforma legislativa del sistema electoral para eliminar que el orden de las candidaturas en las elecciones forales y autonómicas, las que se pueden regular desde las instituciones vascas, venga establecido por el tiempo en que se registran, lo que había motivado largas esperas de horas o incluso días, también de madrugada, para coger el primer turno en el día en que se abría el plazo de presentación. El retoque venía previamente pactado por los partidos del Gobierno, PNV y PSE-EE, y la principal fuerza de la oposición, EH Bildu, y a esa amplia mayoría se ha sumado el PP. Es decir, 73 de 75 escaños. Sí se ha opuesto Sumar, lo que ha motivado un durísimo cruce de acusaciones entre el portavoz socialista, Ekain Rico, y el parlamentario de la coalición de izquierdas, Jon Hernández, que ha incluido un doble aviso al primero de la presidenta, Bakartxo Tejeria, para que Rico se contuviera en el escaño. También Vox ha votado 'no'.

La aprobación de los cambios, consistentes en apenas un artículo en las respectivas leyes, de 1987 y 1990, respectivamente, estaba ya asegurada de antemano. La nueva redacción dejará el orden en función del resultado de la anterior cita con las urnas o, en el caso de nuevas siglas, por sorteo. Se había justificado la urgencia de la tramitación porque es inoportuno modificar la normativa electoral cuando queda menos de un año para una cita con las urnas y la siguiente, en principio, está fijada en el calendario para mayo de 2027, por lo que había que operar en abril de 2026. El asunto ha seguido el procedimiento de lectura única, es decir, sin comparecencias de expertos y debates de enmiendas en comisión. Al ser una iniciativa de los partidos y no del Gobierno, tampoco han sido necesarios todos los informes consultivos que exigen los proyectos de ley. Ahora bien, un matiz relevante es que las elecciones forales coincidirán con las municipales, todavía bajo la norma estatal y que les exigiría, igualmente, volver a las colas si quieren tener un orden prioritario.

Los tres partidos proponentes, PNV, PSE-EE y EH Bildu, han expuesto sus argumentos muy brevemente, en apenas ocho minutos del turno de la primera de las leyes, sin participar en los turnos de la segunda. “No tiene efectos en los derechos de electores y partidos”, ha dicho Jon Andoni Atutxa, del PNV, en una exposición de apenas unos segundos, mucho más corta que las que se suelen hacer en iniciativas no legislativas. El socialista Rico y Eraitz Sáez de Egilaz, de EH Bildu, han coincidido en que era un ajuste necesario para evitar “fotografías curiosas” en cada proceso electoral, la de las sillas de playa y los víveres para 'acampar' delante de los palacios de justicia, donde están las juntas electorales.

El debate se ha estirado porque Jon Hernández de Sumar ha formulado una dura crítica a la propuesta presentada por la mayoría parlamentaria. Ha señalado que “es una reforma no muy democrática” y que se hace “para tener ventaja”. “Se han puesto de acuerdo para tener ventaja”, ha insistido Hernández, que procede del PCE y de IU. Ha alegado que es “bien conocido” que el orden de las candiaturas tiene “efectos” y ha lamentado también las formas de acometer una reforma como la electoral, sin apenas debate. Ha abundado que “no había inseguridad jurídica con el sistema actual”, más allá de la “incomodidad” de las colas. “Hay alternativas mucho más democráticas o neutrales. Desde la izquierda se debe defender el pluralismo político, nos beneficie o nos perjudique”, ha añadido Hernández, que planteaba un sorteo entre todas las candidaturas.

Sus palabras han encendido a Rico, que no iba a volver a intervenir en las réplicas, pero que ha cambiado de ideas, según ha admitido. Ha considerado “insoportable” y llena de “mentiras” la postura de Sumar, una coalición con la que los socialistas comparten el Gobierno de España. No ha aceptado que pueda ser “antidemocrático” ordenar las listas en función del número de votos de las anteriores convocatorias, porque eso es justamente lo que se hace con los espacios publicitarios o en los medios de comunicación públicos, por ejemplo. Ha citado que se calca el modelo ya vigente en el Senado, por ejemplo. “Yo me he comido muchísimas colas. He coincidido con el PNV, con EH Bildu, con el PP. Hasta nos hemos hecho amigos. Hasta tenemos grupos de WhatsApp. A ustedes no les visto nunca. No son ustedes la España que madruga, precisamente”, le ha espetado a Hernández.

El representante de Sumar ha vuelto a la tribuna y a denunciar la reforma y los comentarios del PSE-EE. Desde el escaño, Rico ha seguido quejándose y es cuando la presidenta Tejeria ha intervenido. “¿Usted me va a decir a mí lo que es militancia?”, ha lanzado Hernández, que ha criticado las decenas de “liberaciones” y “cargos” de las que gozan algunos partidos. Desde el PNV, Atutxa, de nuevo brevemente, ha ironizado que igual con la reforma le hacen un “favor” a Sumar porque, en las últimas elecciones, tuvo un orden mucho más retrasado que el que le daría su posición en las urnas, quinta fuerza de la comunidad autónoma.

PP y Vox no han intervenido hasta después de votadas y aprobadas las leyes. Los 'populares' lo han hecho para darles el visto bueno, según ha indicado Laura Garrido. Vox, por el contrario, ha votado en contra por el “fondo” y por la “forma”. Amaia Martínez Grisaleña ha dicho que es “legislación a la carta” para dar “ventaja electoral” a las grandes fuerzas. “Se altera el tablero electoral”, ha dicho la fuerza que quedó séptima en las autonómicas, incluso por detrás en votos de la extraparlamentaria Podemos.