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Donostia cumple un mes sin cenas solidarias mientras KAS sigue denunciando acoso policial

Este jueves se cumplió un mes desde que el Ayuntamiento de Donostia, liderado por el alcalde Jon Insausti, del PNV, prohibiera la actividad de la iniciativa ciudadana Kaleko Afari Solidarioak (KAS). La decisión, que dejó sin cenas diarias a unas 300 personas sin hogar, ha desencadenado protestas, denuncias de hostigamiento y multas a personas voluntarias por repartir alimentos.

El colectivo KAS denunció que el acoso y las identificaciones policiales continúan de manera sistemática por parte de la Guardia Municipal de Donostia. Según ha señalado la iniciativa, el pasado miércoles tres patrullas policiales cortaron el paso en el parque de Cristina Enea a los voluntarios que se disponían a repartir comida. Además, KAS asegura que los agentes identifican y fotografían sin consentimiento a voluntarios y jóvenes migrantes, controlan los carros de comida y prohíben documentar estas actuaciones policiales.

El conflicto se mantiene porque, aunque ya no puedan repartir las cenas calientes como lo hacían antes, los voluntarios de la iniciativa continúan activos mediante la entrega de bocadillos a título personal en diferentes puntos de la ciudad. KAS asegura que de esta forma evitan concentrar a muchas personas en un único lugar durante periodos prolongados.

La iniciativa sostiene que mantienen estos repartos por “responsabilidad humana” para paliar el hambre que sufren estos jóvenes en la calle. Sin embargo, tres personas voluntarias han asegurado a este medio que continúan sufriendo persecución policial e incluso multas, como la sanción impuesta recientemente a una voluntaria por entregar tres plátanos.

Durante la mañana de este jueves, el lehendakari, Imanol Pradales, se pronunció sobre la cancelación de las cenas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, celebrado en el Palacio de Miramar. Pradales defendió el sistema vasco de protección social, al que calificó de “fuerte, avanzado e integral”. En este sentido, consideró que la decisión del Ayuntamiento fue una respuesta institucional “justificada” por razones de seguridad, salud pública e integración. “Entiendo que cada uno, a veces, quiere dar respuesta con el corazón y no lo voy a criticar, pero tenemos un sistema y creo que funciona”, afirmó el lehendakari.

Por la tarde, KAS realizó un paseo libre por la Parte Vieja de la ciudad que terminó en la plaza de la Constitución, donde se reunieron centenares de personas con carros y bolsas de la compra. Los manifestantes alzaron sus carros, mostraron carteles con el lema ‘¡Peligro, alimentos saludables!’ y corearon consignas como ‘Cenar no es delito’. La concentración improvisada terminó con los asistentes sentados en el suelo y cenando los bocadillos que portaban en sus carros. A la movilización acudieron también los concejales Arantza González y Víctor Lasa, de Elkarrekin Donostia, e Izar Hernando, de EH Bildu.

El conflicto continúa en la calle mientras el proyecto alternativo anunciado por el Consistorio aún no ha comenzado. El Gobierno municipal aprobó el 11 de agosto una partida de 500.000 euros para repartir unas 416 raciones diarias a través de Cruz Roja y Cáritas. No obstante, voluntarias de KAS recuerdan que, tras la reunión mantenida entre el alcalde y tres representantes de la red ciudadana, el Ayuntamiento les aseguró que el proyecto se pondría en marcha a finales de agosto.

Además, las voluntarias advierten de que este programa municipal no atenderá a gran parte de los usuarios habituales. Para acceder a esta vía administrativa es necesario estar empadronado en la ciudad o demostrar una antigüedad de al menos tres meses en ella. Sin embargo, las voluntarias aseguran que la mayoría de las personas a las que atendían no están empadronadas en Donostia y se enfrentan a listas de espera de al menos cuatro meses para obtener una cita en el Servicio Municipal de Urgencias Sociales (SMUS).