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La Ertzaintza admite que tardó “catorce minutos” en intervenir para sofocar los graves disturbios de Bilbao

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
27 de octubre de 2026 21:45 h

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Los graves disturbios registrados en Bilbao en la noche de este lunes, con la avenida del lehendakari José Antonio de Aguirre literalmente en llamas por momentos, comercios saqueados y otros incidentes, han puesto el foco en la respuesta que ofreció la Ertzaintza. Pero el Gobierno de Imanol Pradales, preguntado por ello, pide no “desviar” el foco de lo verdaderamente grave, que son los altercados. Finalmente, hubo 17 arrestados —se había llegado a elevar la cifra a 19—, diez de ellos menores. El menor tenía 14 y el mayor de solamente 25. Una primera estimación habla de unos 54.300 euros de gasto para reponer los 38 contenedores (a 1.400 euros cada uno) y el banco (a 1.000) quemados, pero faltaría por sumar la motocicleta de la Policía Local de Bilbao y la media docena de vehículos particulares calcinados, así como los comercios asaltados.

Durante todo el día, la Policía vasca tuvo una presencia muy amplia en las calles de Bilbao, y particularmente en los alrededores de Deusto, ante la anunciada visita del agitador ultra Vito Quiles, al que respondieron varias contramanifestaciones pacíficas. De hecho, por recomendación del Departamento de Seguridad, se canceló la actividad en la Universidad desde las 14.00 horas y se precintó el lugar a las 15.00 horas, aunque eso no gustó a otro Departamento, el de Ciencia, Universidades e Innovación.

Pero, al caer la noche, se retiró el cordón policial tras confirmarse la cancelación del acto de Quiles, según han confirmado a este periódico varias fuentes policiales. Eso hizo que al menos durante unos minutos el grupo de alborotadores que protagonizó los altercados, todos ellos muy jóvenes, incluso menores de edad, no encontrara oposición a su paso. Los sindicatos policiales están denunciando la situación. Uno de ellos, Erne, lo hizo incluso cuando se estaban produciendo los acontecimientos. “No podemos seguir sustituyendo la falta de anticipación y de inteligencia policial con la exposición física de los agentes”, sostuvieron.

Un agente de la Ertzaintza ironiza que la fuerza no solamente fue “lenta” en la respuesta, sino también “ciega” por no prever que había elementos peligrosos incrustados en las numerosas movilizaciones que se sucedieron contra Quiles a lo largo de la jornada. ¿Cómo es posible que los medios de comunicación que cubrían la jornada se quedaran allí y los antidisturbios se replegaran? ¿No había agentes de paisano aportando información? ¿Qué valoración hizo la mesa de crisis? “La Ertzaintza está en su peor momento de gestión operativa”, diagnostica un veterano del cuerpo.

Catorce minutos

Por el contrario, el viceconsejero Ricardo Ituarte niega que la Brigada Móvil, la unidad antidisturbios, fuera devuelta a la base de Iurreta (a 30 kilómetros de Bilbao) y tuviera que dar media vuelta para regresar a la ciudad. “Estaba desplegada. Estaba en Bilbao en ese momento”, insiste en conversación telefónica. Y agrega: “No sólo era suficiente. Era notable”.

Expone que “a las 19.03” se conoció que un primer contenedor estaba ardiendo junto a un hotel en la calle de Francesc Macià y que “se demoró exactamente catorce minutos” la toma de posiciones por parte de la Policía. Lo justifica porque la mesa de crisis al frente del operativo estimó que era prudente esperar “a que no estuviera comprometida la seguridad” de los viandantes y vecinos del entorno. “El hecho de haber intervenido con 'foam'... Reconociendo y admitiendo la gravedad de lo ocurrido, se preservó a las personas de consecuencias mucho más importantes”, abunda el 'número dos' de Seguridad.

Ituarte insiste en que los responsables de los altercados “pusieron gravemente en riesgo” la integridad de “gran cantidad de personas” en “una de las principales arterias de Bilbao”, en referencia a la avenida del lehendakari José Antonio de Aguirre, y recalca que la Ertzaintza cargó “cuando vio posible hacerlo sin riesgo para esas personas”, a los que “querían usar como rehenes”. “El dispositivo no sólo fue suficiente, sino que, a partir de la intervención de la Ertzaintza, se pudo reconducir en un espacio de tiempo relativamente rápido”, expone el viceconsejero. “No hay que lamentar cuestiones importantes”, señala sobre la no existencia de heridos.

Sin embargo, otras voces internas trasladan que los refuerzos de Seguridad Ciudadana enviados de otras comisarías también fueron retirados al dar por hecho que la cancelación de la visita de Quiles era el punto final de la larga jornada, con seguridad muy visible desde primera hora. Hubo que movilizar a nuevos efectivos conforme avanzaba la noche y se sucedían los acontecimientos. Entre medias, se produjo la quema de un vehículo oficial, una motocicleta de la Policía de Bilbao. Se ha admitido oficialmente también que un grupo numeroso de personas quiso atacar la comisaría de la Ertzaintza en Deusto, conocida como Ugarteko.

Hacia las 19.42 horas empezaron a verse ya en Deusto las 'francias' de la Brigada Móvil, como se conoce a las furgonetas. A partir de ahí se sucedieron las carreras, las cargas y las detenciones. En ese entretanto, muchas personas se habían movido ya a otras zonas de la ciudad. Al otro lado de la ría, hubo disturbios en la plaza de Euskadi, junto a la torre Iberdrola, así como en el parque de Doña Casilda, en la Gran Vía de Don Diego López de Haro, en puntos de Indautxu o en la plaza Elíptica.

¿Y quiénes fueron los responsables? El viceconsejero Ituarte habla de un grupo de alborotadores “perfectamente organizados” hasta el punto de tener lugares para cambiarse de ropa o guarecerse y material “inflamable” para ir causando incendios. La Ertzaintza dice que la investigación es un “capítulo abierto” y que ahora se revisa el “abundante material gráfico” no solamente para practicar nuevos arrestos sino “para tratar de llegar a la infraestructura, lonjas, bajos o garajes que puedan utilizar”.

Ituarte vincula los disturbios en Bilbao, por la “indumentaria” y forma de proceder de sus responsables, con los de este viernes en Vitoria, cuando se buscó impedir el desahucio de un matrimonio con seis hijos en el barrio de Sansomendi, o incluso con lo ocurrido el 12 de octubre de 2025, con visita de la Falange Española y de las JONS también a Vitoria y contramanifestaciones que derivaron en un cuerpo a cuerpo con los antidisturbios. Señala que “los servicios de inteligencia están trabajando en todo momento” para detectar posibles nuevas alertas. El alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha expresado su temor a que su ciudad pueda ser escenario de algo similar.

Primer examen para la nueva cúpula

La jornada del lunes fue el primer gran examen para el nuevo equipo al frente de la Ertzaintza, Aitor Landa como director y Alfonso Garaikoetxea como jefe. Llegaron al cargo en verano en sustitución de Victoria Landa y Josu Bujanda, respectivamente. El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, del PNV, ha ofrecido varias entrevistas y sí ha admitido que es evidente que el operativo no logró el objetivo que se proponía, que era que no hubiese incidentes.

Su análisis es que Quiles “intentó poner patas arriba” Bilbao y, con ese pretexto, “había gente preparada y dispuesta a utilizar la violencia, estuviera o no estuviera este provocador”. El consejero apela a la “pedagogía” porque muchos de los implicados son muy jóvenes que “no han conocido ni la violencia de ETA ni la kale borroka” y parecen responder a “consignas de grupos organizados vascos”. “Hay movimientos extremistas que cuestionan el carácter democrático de nuestras instituciones que realizan convocatorias que terminan en hechos violentos”, ha añadido.

El sindicato principal de la Ertzaintza, Euspel, ha considerado que la Ertzaintza intervino “con las manos atadas” y pide una reflexión general sobre la plantilla. La teórica es de 8.000 efectivos, pero ahora mismo no llegan a 7.100. La Brigada Móvil no llega a 400. Según la central Esan, hay “riesgos” que podrían evitarse con “adecuada previsión y gestión”.

Erne, de su lado, ha pedido en el segundo día la dimisión del jefe policial, Garaikoetxea. “Exigimos responsabilidades a quienes dirigen la Ertzaintza. La cancelación de un acto no elimina los riesgos existentes. La anticipación, la información y una planificación adecuada son fundamentales para garantizar la seguridad de los agentes. Los ertzainas no pueden seguir pagando los errores de sus mandos”, sostienen. “La intervención policial fuente a los disturbios se produjo aproximadamente una hora después de su inicio”, abunda el cuarto sindicato de la Ertzaintza, Sipe.

Debates políticos

En paralelo, lo acontecido ha levantado polvareda política en Bilbao y en Euskadi. Y en dos tableros. Por un lado, se ha vuelto a producir el ya clásico debate terminológico sobre “rechazos” y “condenas”. Todas las fuerzas políticas han “condenado” lo sucedido salvo EH Bildu, que ha usado la palabra “rechazo”, aunque añadida del calificativo “absoluto”. El Ayuntamiento de Bilbao, con el apoyo de PNV, PSE-EE, PP y la coalición Elkarrekin (Podemos e IU), ha emitido un texto en el que, además, se censura que se escucharan gritos de 'Gora ETA!' durante las algaradas.

La formación abertzale, en un comunicado, ha explicado que “no comparte” unas “actuaciones que perjudican la convivencia”. “Queremos trasladar nuestra solidaridad a todas las personas afectadas. Somos antifascistas, y precisamente por ello consideramos que la respuesta al fascismo y a la ultraderecha debe desarrollarse exclusivamente por vías pacíficas y democráticas. No cualquier actuación que se realice en nombre del antifascismo contribuye a ese objetivo; aquellas que derivan en violencia o vandalismo terminan favoreciendo los intereses del bloque reaccionario”, agrega.

De su lado, el Gobierno vasco ha leído una declaración institucional de “enérgica condena”. “Conocemos demasiado bien el daño que provoca la justificación de la violencia. Por ello, resulta especialmente grave y preocupante la presencia de personas muy jóvenes implicadas en dinámicas de odio, intimidación y enfrentamiento”, se puede leer en el texto, en el que se adelanta que la Policía vasca seguirá operando con “firmeza”.

La otra batalla se enmarca en el contexto previo a las elecciones generales. El dirigente del PP Miguel Tellado se ha plantado en Deusto para señalar a Pedro Sánchez. “Mientras sucedía esto, Sánchez bailaba en un mitin en Asturias [...]. Esta violencia es responsabilidad y culpa de quienes la han protagonizado, pero es también responsabilidad del gobierno de España. Han perdido la calle y bajan los brazos ante quienes pretenden incendiar las calles de nuestro país”, ha dicho. En Euskadi, las competencias exclusivas de orden público son de la Ertzaintza.

En redes sociales, asimismo, el PP está cargando duramente contra las Juventudes Socialistas vascas (cuyas siglas son JSE-EGAZ), que hicieron un vídeo previo a la visita de Quiles llamando a la movilización. Las han llegado a comparar con Ernai, la cantera de Sortu. JSE-EGAZ emitió un comunicado de condena de lo sucedido y en defensa de las movilizaciones “pacíficas”.

En este contexto, el Parlamento Vasco celebra este miércoles una sesión monográfica sobre seguridad. Se trata de un debate promovido por PNV y PSE-EE hace semanas y que se sustanciará en medio de este debate. En la sesión matinal habrá un debate, con tiempo para una intervención del Gobierno. Será el propio lehendakari el que tome la palabra. En la vespertina se votarán resoluciones.