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La lucha por una alarde igualitario para las mujeres en Hondarribia cumple 30 años con lentos avances

Un domingo, 8 de septiembre de 1996. Hondarribia parecía celebrar una vez más con normalidad su alarde, su día grande, mas no fue así. Veintiséis mujeres, sin aviso previo, irrumpieron en el desfile 'tradicional' durante su paso por la calle Mayor para pedir solamente una cosa, su inclusión en las fiestas. Treinta años más tarde, aquel movimiento, conocido como alarde igualitario empieza a ser ya también tradicional, aunque sigue buscando la inclusión plena en la celebración. Desde octubre de 2025, ha intentado llegar a soluciones “compartidas” junto con el desfile segregador, que relega a las mujeres a ser cantineras, pero este último, a través de la entidad HAOSE, decidió retirarse a finales de agosto de la mesa de negociación impulsada por el Ayuntamiento. Este martes, ambos alardes han vuelto a desfilar por separado, mostrando que los desacuerdos siguen presentes.

La compañía Jaizkibel es la punta de lanza de esas reclamaciones iniciadas en 1996. Pero no ha sido hasta estos tres últimos años, coincidiendo con el cambio político en las elecciones de 2023, cuando ha podido empezar a desfilar formalmente como una compañía y no como una manifestación.

A las 7:30 horas de este martes de 2026, la mañana festiva ha comenzado con un acto para conmemorar el inicio de la lucha por la inclusión de las mujeres en el alarde. Las pioneras se han incorporado al frente de la compañía Jaizkibel con un cartel que indicaba “Gaur 30 urtez borrokan. Emakumeok Alardean”. Entre el público también se ha desplegado un cartel con cada una de las 26 mujeres que protagonizaron aquel hito histórico. La compañía ha destacado la normalidad del desfile, aunque durante el recorrido han visto algunas personas colocadas de espaldas a su paso. Han sido, sin embargo, menos que quienes las recibieron con aplausos y gritos de apoyo entre el público que abarrotaba las aceras.

La capitana de Jaizkibel, Nora Ferreira, terminará su mandato coincidiendo con este aniversario. Después de un año de negociaciones con el Ayuntamiento y HAOSE, ha lamentado que la parte “tradicional” haya roto el proceso de diálogo; esperaba avanzar “un poco más hacia el cambio” que buscan en Jaizkibel. Ha afirmado que todavía no se ha conseguido lo que reclaman desde el principio: un alarde público, integrado por hombres y mujeres. Por ello, ha solicitado una mayor implicación de las instituciones. Cree firmemente que “es tiempo de soluciones” y que “no se pueden esperar otros 30 años”.

Por su parte, el alcalde de Hondarribia, Igor Enparan, de Abotsanitz, se ha mostrado convencido tras el festejo de que, a pesar de la división, “hay voluntad para el diálogo” entre todos los agentes e instituciones para “dar un paso adelante en la solución de este conflicto que dura ya demasiados años”. Enparan ha recordado que este es un día de celebración en el que se rememora el fin del sitio que sufrió la localidad hace casi 400 años. Insiste en que cualquier acuerdo futuro “tendrá que ser compartido o no será”.

Frente a esta postura institucional, Ferreira ha denunciado que HAOSE “ha vuelto a incumplir su horario habitual”, afirmando que “están dispuestos a renunciar a su supuesta tradición para evitar espacios compartidos”. La capitana ha explicado a los medios que Jaizkibel tuvo que abandonar Harresilanda cinco minutos antes para que HAOSE pudiera estar en Gernikako Arbola sin encontrarse con ellos. Ha indicado firmemente que Jaizkibel no va a aceptar “vetos ni mucho menos de quien se opone a los puntos de encuentro, a la unidad”.

En la misma línea, las organizaciones y representantes que velan por la igualdad han hecho un llamamiento a cuidar los espacios de diálogo como vía para avanzar en el entendimiento. Miren Elgarresta, directora de Emakunde, y Estefanía Ocáriz, adjunta al Ararteko, presenciaron el desfile y reafirmaron el apoyo de las instituciones al derecho de las mujeres a participar en el Alarde en condiciones de “libertad e igualdad”. También estaba la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza.

Este respaldo político e institucional al alarde igualitario de Hondarribia también se ha hecho visible con la presencia de distintas formaciones políticas y sindicales. Una delegación de Podemos, encabezada por su coordinador general, Richar Vaquero; la secretaria de Feminismos, Thania Pazos, y la portavoz en las Juntas Generales, Miren Echeveste, han acudido al municipio para arropar a las mujeres y hombres de Jaizkibel, por ejemplo.

Además de los comunicados públicos, la propia ciudadanía tiene su voz. Al definir el modelo de fiesta, las opiniones de los dos hondarribitarras difieren. Un joven, partícipe del tradicional y muy influido por su entorno familiar, defiende la evitación mutua: “Yo no molesto al alarde mixto y él no me molesta a mí”. En cambio, una joven de Jaizkibel, que participa por sus ideales feministas tras considerar “retrógrada y machista” la exclusión de las mujeres, rechaza los horarios segregados. Para ella, una solución real exige desfilar juntos, “a la misma hora y en el mismo grupo”.

Pese a sus diferencias, ambos valoran los intentos de diálogo del último año y rechazan los “insultos y ataques” y los momentos de tensión que ella califica como “una estupidez humana”. También comparten la experiencia, cómo la viven. Él asegura que allí “te sientes como si estuvieras salvando el mundo... te da igual si se acaba el mundo”, mientras ella considera que la experiencia “al final es preciosa” y que se marcha a casa “llena” tras disfrutar “muchísimo”.

Después de treinta años de aquella tarde de septiembre de 1996, el alarde de Hondarribia sigue siendo el reflejo de una sociedad que vive la fiesta dos veces. Entre el estruendo de los tambores, la música de la Virgen de Guadalupe y las estrechas aceras de la calle Mayor, el conflicto continúa presente. La solución no existe aún más allá que la evasión y separación, teniendo esperanza que los espacios de diálogo y puntos de encuentro permitan avanzar hacia una fiesta compartida.