Las pantallas y la Real Sociedad ganan al día sin móvil en Donostia, pero la iniciativa se prueba en Vitoria y Bilbao
Finalmente, las pantallas gigantes y el fútbol se han impuesto en el día sin pantallas. Este viernes, el Gobierno vasco dio el brazo a torcer y postergó el anunciado “día sin móviles en familia” en Donostia hasta mayo. La razón: la coincidencia con la final de la Copa del Rey, en la que juega la Real Sociedad contra el Atlético de Madrid en Sevilla. Sin embargo, en Bilbao y en Vitoria sí se han creado los prometidos espacios de desconexión digital para las familias.
El Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico compartió el pasado 7 de abril que el sábado 18 del mismo mes sería el primer “día sin móvil” en Euskadi. En las tres capitales habría un “espacio participativo” para que las familias puedan desconectar digitalmente juntas. “El móvil forma parte de nuestra vida cotidiana. Nos informa, nos conecta y nos facilita muchas tareas. Pero a veces, sin darnos cuenta, también nos aleja de quienes tenemos más cerca”, promovió la iniciativa la consejera, Nerea Melgosa, del PNV. Pronto empezaron las respuestas: ¿y cómo sería la jornada en Donostia cuando otras instituciones han convocado decenas de actos y buena parte de la población está en Sevilla en uno de los días más señalados de la historia de la Real Sociedad?
A falta de actividades en Donostia, las actividades en Bilbao y Vitoria empezaron a las 11.00 horas y cesaron a las 19.00 horas de este sábado. “De manera libre y voluntaria”, las familias ingresan a un espacio en donde se les retira el móvil durante unas horas. Así aprovechan “ese periodo para conversar, jugar, escucharse y disfrutar en familia”. En Bilbao, los dimanizadores del evento se han acercado a familias para proponerles el reto de pasar al menos una hora sin ver el móvil. De lograrlo, les invitan al punto de encuentro para recibir un premio: una minibolsa para guardar el teléfono. También les proponen firmar un “compromiso familiar” para “expresar su compromiso” por el uso más consciente del móvil.
El ambiente en Donostia
Mientras tanto, en Donostia, la calle se pintó de azul y blanco para apoyar a su equipo de fútbol de cara a la final. El Ayuntamiento ha dispuesto un calendario completo de actividades empezando desde las 11.00 horas, la misma hora del “día sin móvil”. Pero con final más tarde, ya de madrugada. Para esperar el partido, han destacado venta de merchandising, juegos para menores y presentaciones de artistas y grupos como Go!azen, Xabi Solano, Gozategi y Eñaut Elorrieta. También ha habido sesiones con el DJ Jonkass junto a Gabriela Uriarte, Iban García, Miren Nogales y Alex Padilla como dinamizadores.
El centro de la ciudad se ha encontrado lleno de personas disfrutando de los conciertos y del ambiente de la calle, aunque con algunas personas manifestándose, por ejemplo, para mejorar el sistema sanitario. Durante el concierto de Go!azen, contadas personas, la mayoría menores con sus familiares, estaban utilizando el móvil. Los padres de una familia donostiarra explicaban que les ha parecido “coherente” que el Gobierno vasco haya postergado “el día sin móviles” en Donostia. Querían participar en las actividades y esperan a recibir la información sobre “la nueva fecha para la iniciativa”. Entendiendo que van con niños, los padres de la familia han comentado que preferían disfrutar del previo partido, que verán desde casa.
No es un problema nuevo
Miren Berasategui, donostiarra, madre y miembro del grupo de familias para retrasar el móvil de Axular Lizeoa y del movimiento Altxa Burua, le cuenta a este periódico que quizás la elección de este sábado no ha sido la mejor. “La gente estará más preocupada por la Real, como es lógico”, cuenta. Sin embargo, cree que la propuesta ayuda a no “demonizar las pantallas indiscriminadamente y porque sí”, ya que promueven un “uso positivo y saludable” de estas, además de una experiencia conjunta.
“El móvil está diseñado para ser un gran distractor”, indica Berasategui. Su preocupación como madre nace de reflexionar que, si es difícil para los adultos regular su uso, es más complicado aún para menores de edad, “que tienen mucho menos desarrollada esta capacidad de autorregulación”. Explica que, en su experiencia como profesora universitaria, denota “serias dificultades para concentrarse y mantener la atención” de las personas jóvenes que van ingresando a las carreras. Más allá del dispositivo, lo preocupante son las “aplicaciones con patrones de diseño adictivos”, como las redes sociales, necesitando, además de limitar su uso, conocer y gestionar el contenido que consumen.
Telmo Lazkano, experto en salud digital y uno de los primeros propulsores de Altxa Burua, sugiere actuar con urgencia en el ámbito educativo y social sobre el uso del móvil en menores. Defiende que es necesario apostar por una alfabetización digital “crítica y gradual” que vaya más allá del simple uso de herramientas, algo que implica también a las familias. En este sentido, advierte de que “se debe corregir el error de no regular por decreto el uso de 'smartphones' en los centros educativos”. El Gobierno ha delegado esa responsabilidad a cada centro, lo que ha dado lugar a respuestas diferentes.
Lazkano aboga por alejarse de modelos de tecnopedagogía que “no han demostrado mejorar el aprendizaje”, apostando en su lugar por el empoderamiento digital, la soberanía tecnológica y el uso de software libre. Asimismo, aplaude que “tanto la sociedad como las instituciones” parecen estar tomando conciencia sobre “la necesidad de salir del ‘tecnofeudalismo’ actual”, aunque subraya que el camino aún es largo frente al poder de los grandes lobbies tecnológicos.
Entre estos pasos está la decisión “valiente” del Gobierno español de prohibir las redes sociales a menores de 16 años, dice. También hay centros educativos, como el colegio concertado Urkide de Vitoria, que promueven un compromiso social entre las familias y el colegio en los que no se puede usar el móvil en las instalaciones del centro. Dicho centro, que tiene puestos carteles de “móvil free” en su exterior, le comparte a este medio que ha logrado, en conjunto a las familias, retrasar un año y medio la entrega del primer móvil a los adolescentes.