Un año después del gran incendio de Jarilla, Villar de Plasencia afronta el verano con “miedo” y el monte sin limpiar
Un año después del incendio de Jarilla, el mayor registrado en Extremadura desde que existen datos, los vecinos de Villar de Plasencia afrontan el verano con “inquietud” y “miedo” ante la abundancia de pasto en unos montes que, según el municipio, no han sido limpiados como esperaban. El fuego, que arrasó más de 17.300 hectáreas en los valles del Ambroz y del Jerte, obligó a evacuar Cabezabellosa, Jarilla y Villar de Plasencia y a realojar a centenares de personas en Plasencia. En las primeras horas se activó la Situación Operativa 2 del Infocaex.
“Este verano se afronta con mucha preocupación, con mucho miedo; yo tengo miedo”, reconoce la alcaldesa de Villar de Plasencia, María José Pérez, que admite que el recuerdo de aquellos días sigue muy presente entre los vecinos. “Cada vez que nos reunimos, vuelve a salir”, especialmente por las dimensiones del incendio y por la evacuación del municipio durante tres días, ha señalado en una entrevista con Efe.
El pueblo había vivido otros incendios, pero la respuesta era distinta: “Tocaban las campanas, salíamos todos y apagábamos el fuego”, ha recordado Pérez. El del año pasado, sin embargo, obligó a abandonar las casas y esperar el aviso del CECOPI para regresar. La alcaldesa ha rememorado “la emoción y las ganas de volver” cuando se autorizó el retorno, que supervisó junto a psicólogos y la Guardia Civil.
El incendio calcinó una vivienda, aunque no causó daños personales. Los días posteriores estuvieron marcados por el olor a humo y por un paisaje “teñido de negro”. Aun así, los vecinos decidieron celebrar las fiestas del municipio, una decisión que, según Pérez, ayudó a recuperar la normalidad.
Un año después, la vegetación comienza a regenerarse. El pasto ha rebrotado con fuerza tras las lluvias, mientras que los árboles afectados tardarán años en recuperarse. “Ha llovido mucho y hay muchísimo pasto”, señala la alcaldesa, que lamenta que la limpieza del monte prevista tras el incendio no se haya llevado a cabo. “Temo que una tormenta pueda provocar otro fuego”, ha afirmado tras recordar que el origen del incendio se atribuyó a uno de los 702 rayos que cayeron sobre Extremadura aquel 12 de agosto, jornada en la que llegaron a declararse 17 incendios simultáneos en plena ola de calor. El fuego quedó estabilizado el 22 de agosto, controlado el día 24 y extinguido el 28 de septiembre.
Pérez ha reclamado también responsabilidad a los vecinos para mantener limpios los terrenos junto a las viviendas. En el municipio hay numerosos huertos entre las casas y asegura que está siendo difícil conseguir que sus propietarios los adecenten. “Me parece increíble que, después de lo que vivimos, haya que insistir tanto”, ha lamentado.
El despoblamiento, ha añadido, ha reducido la presencia de ganado en el monte y apenas se transitan los caminos, lo que incrementa la acumulación de vegetación. Por ello, su petición a las administraciones sigue siendo la misma un año después: “Que se limpie el monte”.