Una escuela diferente con patios inclusivos y libres de discriminación

Los patios son una parte importante de la educación. El recreo es un momento de expansión y socialización para los menores. Sin embargo puede ser un entorno hostil para algunos niños y niñas.

A ellos se dirige el Programa ‘Patio’, un nuevo modelo que apuesta por la integración de la infancia con necesidades especiales en los recreos. Nacen con la idea de evitar que estén aportados, aislados. Una estrategia con la que poner freno a cualquier tipo de bullying o discriminación.

La experiencia ya funciona de manera satisfactoria en el colegio Santa Teresa de Badajoz, sin coste añadido para el centro gracias a la complicidad de las llamadas ‘patrullas de alumnos’, que hacen de acompañantes en el patio.

La Asociación de Familiares del Trastorno del Espectro Autista de Mérida - EmeriTEA quiere exportar el modelo al resto de centros educativos de la región, y para ello celebró en Mérida un curso sobre el programa 'Patio'.

No sólo se dirige a la infancia con necesidades educativas especiales, también a alumnado que por cualquier circunstancia no disfruta del patio y se encuentra solo. 

El programa 

Se realiza en un espacio más apartado del patio, aunque no aislado, donde se ponen en marcha juegos muy visuales. Resulta importante la agenda y señalización visual en la propuesta, con mucha interacción. También puede hacerse uso de la música para fomentar el esparcimiento, con multitud de actividades y elementos que van enriqueciendo la sesión.

Así lo explica Eulalia Parra, de la asociación EmeriTEA, que destaca que se crea un espacio entretenido, “una especie de campamento, pero dentro del recinto del cole”. Aporta beneficios tanto para personas con necesidades como para la comunidad educativa en general. Ellos, los acompañantes, están deseando pasar por los turnos de patrulla.

Subraya que al igual que hay un gimnasio en cada centro, deberían fomentarse estas dinámicas en los recreos. Cree que sólo falta la voluntad de hacerlo. “Es un derecho que todo el mundo esté integrado y para los acompañantes más que un castigo es una oportunidad”.

El profesorado es el principal motor que lo lleva a cabo, con la implicación de orientadores, padres y madres. Es importante la coordinación entre familias y el profesorado, que va teniendo menos protagonismo a favor del alumnado.

“Cuidarse, respetarse entre ellos. Te enseña los valores de la vida y te permite comprender y empatizar”. Agitar agitar conciencias e incluso, quién sabe, sacar la vocación de futuros profesionales hacia el sector social.