Altos niveles de mercurio y riesgo para las Illas Atlánticas: ecologistas alegan contra el plan de la Xunta para dragar el Lérez
El plan de Portos de Galicia (entidad dependiente de la Consellería do Mar) para depositar los lodos procedentes del dragado del río Lérez en una zona cercana al Parque Nacional das Illas Atlánticas tiene la oposición de colectivos ecologistas, que han registrado alegaciones. La asociación Anduxía, de Bueu (Pontevedra), avisa de que los análisis que se realizaron por parte de Centro de Investigaciones Submarinas recogen que hay niveles preocupantes de mercurio, “muy posiblemente procedentes de la actividad de Ence/Elnosa” y que podrían verse afectados los recursos marinos no solo de la isla de Sálvora, sino también de la de Ons, ambas incluidas en el único parque nacional de Galicia.
El proyecto para el dragado del Lérez a su paso por la ciudad de Pontevedra lleva años pendiente. En 2021, el Ministerio para la Transición Ecológica paralizó el depósito de materiales en el punto conocido como E/8, que se encuentra parcialmente dentro del área de protección del parque nacional y que había acumulado residuos desde 1998, de forma que en la zona se levanta una montaña que llega a los 18 metros en la parte más elevada. Pescadores y ecologistas manifestaron en numerosas ocasiones su desacuerdo con que los lodos de dragados se dejasen en esa zona y consideraban que la posible turbidez o los materiales contenidos en esos desechos podían afectar al entorno natural y a la producción pesquera y marisquera de la ría de Arousa.
El Gobierno central encargó un estudio que llegó a la conclusión de que se podía seguir usando este mismo punto para descargar estos materiales, aunque también sugería otra zona, denominada punto B, para hacerlo. Se encuentra a apenas dos kilómetros de la E/8, pero sale totalmente del espacio de protección del parque natural. Con este estudio sobre la mesa, la Xunta inició de inmediato los trámites para sacar los lodos del Lérez (entre el puerto de As Corvaceiras y el club naval) y llevarlos al punto B. Lo anunció a principios del pasado mes de febrero el presidente gallego, Alfonso Rueda, y el estudio de impacto ambiental salió a información pública en aquellos días. Entre las alegaciones recibidas están las de Anduxía, que considera que las muestras tomadas en la zona no se extrajeron a la suficiente profundidad para conocer realmente qué tipo de sedimento se va a retirar.
En muchos casos, señala la asociación ecologista, se tomaron muestras a menos de un metro de profundidad en zonas en las que el dragado se prevé que llegue a los tres o cuatro metros. Asegura que la caracterización de los materiales no cumple la normativa vigente y esto “invalida las conclusiones del estudio de impacto ambiental e impide garantizar que los sedimentos no supongan un riesgo para el medio marino”. También critica que no se analiza la presencia de mercurio en su forma monometil-mercurio, que es “la forma más peligrosa” que se encuentra en el medio ambiente.
Otra de las objeciones es que los datos disponibles sobre los materiales vertidos en el punto E/8 llevan a la conclusión de que los lodos “no permanecen estables en el fondo”, sino que hasta un 46% se han dispersado con las corrientes marinas. La asociación hace la afirmación partiendo de que los informes señalan que ahí se han depositado 3,6 millones de metros cúbicos de materiales, pero solo quedan 1,9 millones. También indica que según un informe hecho por Aquatica para Portos de Galicia y actualizado en 2024, en el fondo predominan las arenas medias y gruesas, mientras que en 2016 eran las finas, lo que lleva a Anduxía a concluir que hay una “fuga de lodos que se dispersan”.
Las alegaciones ponen el foco en que la isla de Sálvora no es la única que está cerca del los puntos de vertido y que Ons se encuentra a seis millas náuticas, así que el vertido “podría afectar seriamente a los recursos marinos de esta isla”. Por último, considera que el proyecto no concreta lo suficiente las zonas afectadas por la paralización de la actividad pesquera y marisquera que van a implicar los trabajos de dragados y que tampoco establece claramente el tiempo real. Y agrega que no se justifica adecuadamente la necesidad de la intervención porque se habla de puertos “de escasa importancia y casi en desuso”.