ENTREVISTA LÍDER DEL BNG
Ana Pontón: “El BNG es una fuerza gallega, con la razón de ser aquí. No nos vamos a diluir en plataformas estatales”
Ana Pontón recibe a elDiario.es en su despacho del Parlamento de Galicia. Acaba de llegar de un acto público en Ourense y la conversación previa al encendido de la grabadora circula en torno a los rumores de que el PP quiere colocar a la polemista Ana de Bande como cabeza de cartel para las próximas elecciones en esa ciudad. “No me sorprende”, dice Pontón, para quien el PP ha buscado un perfil tan histriónico como el del actual alcalde Gonzalo Pérez Jácome.
La Portavoz Nacional del Bloque Nacionalista Galego cumpole estos días diez años al frente de la formación. Lejos de aparentar hastío, Pontón se muestra más convencida que nunca de que el cambio está a la vista. En su opinión, el fracaso del plan de la Xunta para instalar una macrocelulosa de Altri en la comunidad ha demostrado que la sociedad ha decidido enmendar la idea que lanzó Alberto Núñez Feijóo y que Alfonso Rueda ha seguido defendiendo con tanta vehemencia como si se le hubiera ocurrido a él mismo.
Cumple usted diez años al frente del Bloque Nacionalista Galego. ¿Qué diría que ha cambiado en este tiempo?
En 2016 fue un momento muy difícil, la situación más crítica de la historia del BNG. Había mucha gente fuera y también alguna dentro que creían que el proyecto que representábamos estaba agotado. Sin embargo, siempre pensé que el BNG tiene mucho futuro y que este país necesita una fuerza como la nuestra y que lo que teníamos que hacer era analizar en qué estábamos fallando para sectores que nos venían apoyando y habían dejado de hacerlo.
Yo estaba convencida de que teníamos mucho futuro y en estos diez años, la década prodigiosa del BNG, fuimos capaces de demostrarlo y esto es el resultado de un trabajo colectivo.
Habla usted de década prodigiosa y eso suena a éxito, pero lo cierto es que el Partido Popular sigue dominando de manera absoluta y con un relevo que parece que no les pasó factura...
Yo hago otra lectura de lo que está pasando. Hay que entender que los cambios a veces tardan más en producirse de lo que nos gustaría, pero si analizamos el contexto hay muchas cosas que se le están torciendo al Partido Popular. En las últimas elecciones el BNG le gana al Partido Popular en la principal ciudad de Galicia. Y sabemos que las tendencias que se dan en las ciudades se acaban imponiendo en el resto del país.
¿Cree que ese resultado en Vigo es una advertencia para el PP?
Es una advertencia de lo que está pasando en el país. Hay un agotamiento con el Partido Popular y en esta legislatura también lo estamos viendo. Hay muchos sectores y muy diversos que se están rebelando contra las políticas del PP de Galicia, desde el ámbito sanitario hasta el debate de Altri. Y es que el debate de Altri no es un debate sobre un proyecto concreto, es un debate de modelo. Que haya una sociedad que sea capaz de frenar el proyecto estrella del Partido Popular y su modelo creo que demuestra hasta qué punto hay un cambio que está en marcha y que es imparable.
Su aniversario al frente del BNG coincide con la celebración del ecuador de esta legislatura con Alfonso Rueda como presidente. ¿Le ve usted consolidado?
Creo que se están viendo las costuras de un Gobierno que no es capaz de ofrecerle ninguna alternativa a la ciudadanía. Lo que vemos es como las condiciones de vida de los gallegos y gallegas están empeorando. Tenemos una peor situación de la sanidad pública, el acceso a la vivienda es más complicado. Vemos también como hay un malestar evidente en la situación de nuestro sistema educativo. Y yo creo que esto que estamos viendo demuestra que el Gobierno no tiene ningún proyecto de futuro. Al contrario, es un Gobierno agotado sin alternativas que ilusionen. Nuestro reto está en ser capaces de demostrar que hay una alternativa sólida que les puede dar un futuro mejor a los gallegos y gallegas.
¿Entre Alfonso Rueda y Alberto Núñez Feijóo usted con cuál se queda?
Yo no me quedaría con ninguno de ellos. Son dos caras de un proyecto fracasado. Lo que vemos es que la falta de impulso político es evidente. Feijóo quiso labrarse una imagen de señor moderado y gran gestor y lo que estamos viendo es que ni moderado ni gran gestor. Rueda tampoco está ofreciendo nada mejor sino todo lo contrario.
¿Comprende la frustración que puede sentir la izquierda en Galicia cuando echa cuentas y ve que el bipartito es algo que sucedió hace ya veinte años y pudiera parecer que el PP va a seguir gobernando Galicia hasta el fin de los tiempos?
Pues yo opino todo lo contrario. Creo que estamos cada vez más cerca de la derrota del Partido Popular y que tenemos que seguir empujando en esta dirección que nos está permitiendo llegar a sectores muy diferentes. Piensa que uno de cada tres gallegos en las últimas elecciones votaron al BNG. Yo veo al Partido Popular preocupado con el bloque porque estamos llegando a sectores muy amplios de la sociedad que quieren una alternativa hecha desde Galicia, que confíe en este país y represente un horizonte de esperanza.
Este Gobierno no genera mucho entusiasmo. Las encuestas dicen que es la primera vez en estos últimos veinte años que el presidente de la Xunta no es el líder más valorado. Llama la atención. Creo que es un dato que pone sobre la mesa el deterioro y desgaste de una formación que lleva casi 40 años gobernando este país y que no es capaz ni de ofrecer un horizonte y lo único que nos ofrece son celulosas del franquismo o el expolio eólico y de nuestra riqueza.
Galicia necesita situarse en el siglo XXI con un proyecto que realmente confíe en el país y que transforme la economía apostando por la ciencia, la innovación y los servicios públicos de calidad.
¿Cuántas oportunidades más se da usted para intentar llegar a la presidencia de la Xunta?
Eso es una decisión que habrá que tomar en su momento. Pero yo lo que te puedo decir es que tengo más ganas que nunca.
¿Pero hay alguna posibilidad de que usted no sea la candidata dentro de dos años?
Lo que quiero decir es que esa es una decisión que habrá que tomar en su momento y que además primero la tengo que tomar yo personalmente y después la tiene que tomar la organización en la que milito. Es la militancia quien decide.
¿El presidente Alfonso Rueda siempre le dice a usted en las sesiones de control que quien decide todo en su formación política es la UPG, que prácticamente le escriben la agenda?
Yo creo que el señor Rueda como no tiene argumentos lo único que hace es intentar traernos aquí la crispación madrileña, embarrar el debate y soltar mantras que llevamos escuchando durante 40 años. Lo que no entiende el PP es que en esta organización lo que funciona es la democracia interna. Ellos funcionan a base de dedazos, a él lo designó el anterior líder que se tuvo que marchar por culpa de la corrupción en el Partido Popular.
Durante las sesiones de control en el Parlamento se observa un tono de Rueda hacia usted que bordea las mínimas compostura y cortesía políticas...
Lo que me gustaría es que esas sesiones de control al presidente de la Xunta fueran retransmitidas por la televisión pública para que los gallegos y gallegas vieran como actúa el presidente de la Xunta, esa especie de superioridad...
¿Cuáles son los momentos más desagradables que recuerda de esos enfrentamientos dialécticos?
A mí me dolió que me dijera que estaba muy necesitada, no porque a mí me afecte personalmente sino porque creo que las mujeres en política no tenemos que soportar este tipo de machistadas y desde luego demuestran cuanto de necesario son más mujeres en política y más feminismo.
¿Cómo observa ahora desde aquí lo que le está pasando a Feijóo en Madrid?
No me sorprende. Sobre Feijóo se construyó una entelequia que lo presentaba como un gran gestor y un moderado. Yo siempre dije que era un nefasto gestor, un presidente que triplica la deuda recortando los servicios públicos. Además demostró que no hizo nada por Galicia. Si uno analiza cuál es el legado que nos dejó el Partido Popular en Galicia y nadie es capaz de significar nada. Es una hoja en blanco. Feijóo llegó al poder cabalgando en contra de la lengua propia de este país con los sectores más ultras de la derecha. Hizo cosas como las que está haciendo ahora Vox y que escandalizan tanto. De las primeras medidas que tomó Feijóo en Galicia una fue apoyar y financiar una red antiabortista, reducir las ayudas a las mujeres víctimas de violencia de género o ir en contra del gallego. Fue un precursor de muchas de las políticas de la extrema derecha.
¿Qué futuro le ve a Feijóo, cree que llegará a La Moncloa?
En todo lo que dependa del BNG no llegará. El escenario de las generales está abierto y hay que recordar que ya hemos tenido escenarios en los que las encuestas daban mayorías muy amplias para la derecha con la extrema derecha y luego no se verificaron. Yo espero que Feijóo nunca sea presidente, entre otras cosas por lo que representa y porque sería nefasto para Galicia.
Estuvo usted estos días en Madrid ¿Quedó para tomar un café con Gabriel Rufián?
Pues no. Hace tiempo que no hablo con él, pero es una persona con la que tengo una excelente relación. Es alguien a quien hay que escuchar.
¿Está llamando a la puerta del BNG en ese intento suyo de unir a las izquierdas?
A mí no me llamó, ni le he llamado yo a él. Yo tengo muy claro que la situación que hay en Galicia es muy diferente de la del estado español. Compartimos la preocupación por la extrema derecha, pero también es cierto que nuestra realidad es muy diferente. Aquí la extrema derecha es irrelevante.
¿Cómo lo explica?
Creo que por varias razones, pero la primera es que una fuerza política que quiere suprimir nuestra lengua y nuestra autonomía con Galicia no casa bien de inicio. Aquí hay un sentimiento de identidad muy fuerte.
En ocasiones el Partido Popular se atribuye el mérito de frenar a Vox en Galicia...
Decían que era Feijóo quien frenaba a la extrema derecha y estamos viendo en el resto de España que para nada es capaz de frenar a la extrema derecha. Yo creo que hay que hacer un análisis más profundo. En muchas partes en donde crece la extrema derecha lo está haciendo apoyada en cierta decepción con lo que se llama izquierda o socialdemocracia. Personas que antes tenían opciones más de tipo progresista ven que sus vidas no mejoran con políticas que apoya la socialdemocracia como el acuerdo con Mercosur, que deja atrás a nuestros ganaderos. O porque ven que trabajan duro, pero sus vidas no mejoran y en esas circunstancias se agarran a un clavo ardiendo.
Mientras en otros lugares la gente joven es la que aúpa a la extrema derecha, aquí en Galicia el BNG es la primera fuerza entre la juventud. No hay que echarle la culpa a la gente sino ofrecerles alternativas para que la extrema derecha no sea capaz de penetrar con sus mentiras y con sus soluciones falsas.
Déjeme volver sobre el debate en la izquierda que han abierto entre otros Gabriel Rufián...
Eso es una incógnita que las fuerzas de ámbito estatal tendrán que responder. Nosotros en Galicia tenemos un panorama político muy distinto. El BNG es una fuerza gallega y que tiene la razón de ser en este país. No nos vamos a diluir en plataformas estatales. Creo que además aquí ya hay una experiencia con sectores que formularon esa posibilidad y la llevaron a la práctica y el resultado es bien conocido.
Ustedes ya han concurrido conjuntamente con Esquerra Republicana de Catalunya en unas elecciones...
Eso lo hacemos en unas elecciones europeas en las que hay una circunscripción de ámbito estatal que hace que quien compite desde un solo territorio lo hace en desigualdad de condiciones. Sin embargo en unas elecciones en las que la circunscripción es la provincia eso no tiene ningún sentido, ninguna virtualidad, ni va a mejorar el resultado. Al contrario, yo creo que si en política damos el debate de qué fórmula electoral utilizamos la gente lo que piensa es que nos estamos repartiendo los cargos.
Sería mucho más interesante que ese espacio político con el que tenemos puntos de conexión pensara en cuál es la alternativa política que le están ofreciendo a los ciudadanos. La unión tiene que estar hecha sobre bases sólidas porque eso es lo que va a premiar la ciudadanía. Cuando la unión es real la ciudadanía también lo premia. Yo les deseo lo mejor y que sean capaces de enfrentar esta situación, pero una tiene la sensación de un cierto deja vu cada vez que hay unas elecciones generales.
¿Qué opina del paso a un lado que ha anunciado Yolanda Díaz?
Yolanda es una persona con una trayectoria muy dilatada, es una mujer con inteligencia y creo que está dando un paso que podía ser previsible. Desde la distancia hay que respetar las decisiones que toma cada uno en su carrera política.
El otro día en la sesión de control Alfonso Rueda vino a decir que el fracaso del proyecto de Altri era culpa de la oposición y vino a dar la idea de que él no tenía ningún proyecto alternativo...
Rueda es un presidente que no quiere asumir sus fracasos políticos. Cuando uno como presidente toma la decisión de apostarlo todo a la carta de Altri tendrá que asumir alguna responsabilidad. En torno a esto hay cosas muy graves: estamos conociendo que hay una serie de chanchullos que hizo el Partido Popular para beneficiar a Altri. Esta semana hemos conocido una sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia que dice que se modificó de manera ilegal la protección ambiental de unos terrenos para beneficiar a la empresa. Pero es que tenemos además un pacto secreto con esa compañía cuyo contenido se nos está ocultando.
Un acuerdo que tiene una cláusula de confidencialidad que no ha impedido que el presidente de la Xunta diga que él sí ha leído esos papeles que firmaron para fijar ese protocolo de intenciones...
Sí, dijo que la conoce después de que su Gobierno hubiera dicho lo contrario. Todo esto demuestra que de cada tres palabras que Rueda dice sobre Altri dos son mentira. Y los ciudadanos tienen derecho a conocer la verdad sobre un proyecto de esta envergadura. Nosotros vamos a impulsar la creación de una comisión de investigación y creo que Rueda tiene que ir al Parlamento a dar explicaciones. Primero, sobre su fracaso de Altri; segundo, sobre todas las mentiras e irregularidades que puede haber en la tramitación y tercero: ¿cómo puede ser que un presidente tenga como única propuesta en materia de política industrial las macrocelulosas del franquismo? Eso es un fracaso rotundo y demuestra que con el Gobierno del Partido Popular lo único que estamos haciendo es que este país esté perdiendo un tiempo precioso.
¿Por qué cree que el PP se la ha envainado con Altri?
Porque sabe que tiene un coste y que la mayoría de la sociedad gallega está en contra de este proyecto. Evidentemente.